ACERCA DE LA INMIGRACIÓN EN EL ESTRECHO DE GIBRALTAR
Que tire la primera piedra quien nunca haya tenido manchas de emigración en su árbol genealógico... Así como en la fábula del lobo malo que acusaba al inocente cordero de enturbiar el agua del arroyo de donde ambos bebían, si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes, no tuvo otro remedio que ir, cargando la vida sobre la espalda, en busca de la comida que su propia tierra le negaba. Muchos portugueses (¿y cuántos españoles?) murieron ahogados en el río Bidasoa cuando, noche oscura, intentaban alcanzar a nado la otra orilla, donde se decía que el paraíso de Francia comenzaba. Centenas de millares de portugueses (¿y cuántos españoles?) tuvieron que adentrarse en la llamada culta y civilizada Europa de allá de los Pirineos, en condiciones de trabajo infame y salarios indignos. Los que consiguieron soportar las violencias de siempre y las nuevas privaciones, los supervivientes, desorientados en medio de sociedades que los despreciaban y humillaban, perdidos en idiomas que no podían entender, fueron poco a poco construyendo, con renuncias y sacrificios casi heroicos, moneda a moneda, céntimo a céntimo, el futuro de sus descendientes. Algunos de esos hombres, algunas de esas mujeres no perdieron ni quisieron perder la memoria del tiempo en que padecieron todos los vejámenes del trabajo mal pagado y todas las amarguras del aislamiento social. Gracias sinceras les sean dadas por haber sido capaces de preservar el respeto que debían a su pasado. Otros muchos, la mayoría, cortaron los puentes que los unían a aquellas horas sombrías, se avergonzaron de haber sido ignorantes, pobres, a veces miserables, se comportaron como si la vida decente, para ellos, sólo hubiera comenzado verdaderamente y por fin el día felicísimo en que pudieron comprar su propio automóvil. Esos son los que estarán siempre dispuestos a tratar con idéntica crueldad e idéntico desprecio a los emigrantes que atraviesan ese otro Bidasoa más largo y más hondo que es el Estrecho de Gibraltar, donde los ahogados abundan y sirven de pasto a los peces, si la marea y el viento no prefirieron empujarlos a la playa, hasta que la guardia civil aparezca y se los lleve. A los supervivientes de los nuevos naufragios, a los que pusieron pie en tierra y no fueron expulsados, les espera el eterno calvario de la explotación, de la intolerancia, del racismo, del odio a la piel, de la sospecha, del envilecimiento moral. Aquel que antes fue explotado y perdió la memoria de haberlo sido, acabará explotando a otro. Aquel que antes fue despreciado y finge haberlo olvidado, refinará su propia capacidad de despreciar. Aquel a quien ayer humillaron, humillará hoy con más rencor. Y helos aquí, todos juntos, tirándole piedras a quien llega hasta esta orilla del Bidasoa, como si ellos nunca hubieran emigrado, o los padres, o los abuelos, como si nunca hubieran sufrido de hambre y desesperación, de angustia y de miedo. En verdad, en verdad os digo, hay ciertas maneras de ser feliz que son simplemente odiosas.
JOSÉ SARAMAGO Portugal, 1922
Premio Nobel de Literatura 1998
Saslaya, una niña de 12 años, escapa de su
Nicaragua natal junto a su pequeño hermano Darío, en busca de la madre
que emigró hace ya ocho años al vecino país, Costa Rica. En 'El Camino' se entrelazan ficción y documental,
poesía y realidad.
ENTREVISTA A EDUARDO GALEANO, HISTORIADOR Y ESCRITOR URUGUAYO
«Los emigrantes no se van porque quieren, sino porque los echan»
El autor de Las venas abiertas de América Latina
habla en esta entrevista del manicomio en que, sus dueños, están
transformando el mundo. Propone una historia ficticia de la
colonización de América para entender el rechazo actual de la
inmigración. Advierte del hastío político y de la incredulidad de las
juventudes latinoamericanas. Y afirma que en Medio Oriente se está
jugando el destino del mundo.
Hay
muchas formas de mirar la historia. Por lo tanto, hay muchas maneras de
ser historiador. La de Eduardo Galeano es, sin duda, crítica. O sea,
que muchas de sus investigaciones sobre el pasado difieren, a veces
radicalmente, de las versiones oficiales que se dictan en general en
las escuelas. Ahí está Las venas abiertas de América Latina, su
obra célebre —aunque no la única—, que allá por los 70 revolucionó la
forma de concebir el atraso de la región que se extiende al sur de los
Estados Unidos. Con este libro, Galeano demostró cómo el subdesarrollo latinoamericano se forjó a merced del enriquecimiento de las potencias coloniales,
incluyendo a España. Y no lo hizo hace dos años y de manera
superficial, sino hace tres décadas y media y con vastos fundamentos.
Quien quiera conocer otra mirada del mal llamado descubrimiento de América y de los cinco ruinosos siglos posteriores, sólo debe acudir a la biblioteca.
En la entrevista con Teína,
Galeano habla sobre la emigración del mundo pobre hacia el rico. Y lo
hace por medio de un prisma crítico, una visión inconformista y que va
más allá de las miradas superficiales que ven a las migraciones sólo
como un ejercicio interesado por parte de quienes emigran. Una mirada
externa, esa, muchas veces egoísta y limitada que sólo acepta que los
seres humanos se van porque así lo desean. Como explica Galeano, en
verdad hay mucho más detrás de esa supuesta práctica de voluntades
viajeras: necesidad, sufrimiento y, también, relaciones de poder.
Corren tiempos de enfermedades múltiples sin aparente vacuna y con síntomas peligrosos. ¿Cómo vive usted este tiempo de guerras y emigraciones? Los
dueños del mundo lo están convirtiendo en un matadero y en un
manicomio. Ellos dicen que la condición humana es así. Puede ser. No
sé. No me convencen. Si nuestros abuelos más remotos
hubieran sido como somos ahora, no hubiéramos durado ni un ratito en el
mundo. Ellos sobrevivieron porque supieron compartir la comida y
defenderse juntos. No se aniquilaban entre sí. Las hormigas tampoco, y
por eso, insignificantes como son, pesan ahora tanto como todos
nosotros sumados. No se matan entre ellas. Nosotros sí. Hemos perdido
la memoria de la solidaridad.
En
este aparente caos está latente la xenofobia, el racismo, el rechazo
del otro. Parece que nunca el ser humano aprenderá a convivir como
especie. Citarme es de mal gusto, bien lo sé. Pero no resisto la tentación. Te contesto con algo que escribí en mi último libro, Bocas del tiempo, y pido perdón:
La historia que pudo ser:
Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.
A
Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía
contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes
desconocidas en el país.
Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.
Pedro
de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en
Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.
Los
peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las
costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.
Además
de transitar América, las circunstancias políticas del Uruguay lo han
forzado a emigrar a Argentina y luego a España. ¿Qué diferencias
encuentra entre el emigrante político y el económico? Yo
fui exiliado político. No tuve más remedio que cambiar de mapa, porque
no me gusta estar preso ni me gusta estar muerto. Pero siempre tuve
bien clarito que los corridos por la economía la pasan mucho peor que
los corridos por la policía. Nosotros tuvimos, tenemos, perspectivas de
cambio. Ellos no.
Después
de años fuera eligió volver al Uruguay y reencontrarse con su gente.
Hace algunos meses afirmó en un programa de TVE que aún prefiere vivir
en su país. ¿Por qué? Elijo vivir en
Montevideo porque es una ciudad donde todavía se puede respirar y
caminar. Los dos derechos humanos más elementales, que la civilización
moderna niega. Montevideo sigue siendo afortunadamente prehistórica.
Ojalá siga.
Por
las crisis económicas muchos latinoamericanos se vieron forzados a
emigrar hacia Europa y EE. UU. ¿Se trata esta partida de una elección
totalmente individual o hay que considerar la coacción que ejerce el
contexto sobre esas personas? No se van porque
quieren. Se van porque los echan. Los emigrantes son desesperados,
gente que se han cansado de tanto esperar y que, ya sin esperanza,
huyen. Pasan los años. A algunos les va bien, a otros no tanto. Pero
todos siguen, mal que bien, lo confiesen o no, con las raíces al aire.
Los que vamos al dentista sabemos que las raíces al aire duelen.
La
izquierda ha cobrado fuerza en los últimos tiempos y ha logrado
históricos triunfos electorales en diversos países del cono sur,
incluido Uruguay. ¿Cree que estos resultados representan una prueba de
que América Latina se hartó de la injusticia? En todo caso, ¿qué pueden
hacer estos gobernantes para abrir una etapa de mayor justicia social? Lo
primero que tienen que hacer es cumplir con lo que prometieron que iban
a hacer. Esto es lo que más me preocupa. Las encuestas, las serias, las
de verdad, demuestran que la mayoría de los jóvenes no cree en la democracia
en América Latina. Y no sólo las encuestas. En la última elección de
Chile, modelo de democracia si los hay, dos de cada tres jóvenes no
votaron. No se tomaron el trabajo de inscribirse, por la sencilla razón
de que no creen en eso. Esta es, creo, la gran responsabilidad de los
políticos latinoamericanos. Los muchachos no quieren circo, y tienen
razón. Ya basta de piruetas para engrupir [NdR: artimañas para engañar] a los giles.
Cuba
ha sido un estandarte en política social durante los últimos 50 años.
Un estado que mantuvo viva la utopía romántica de un modelo social más
justo. Hoy parecen avecinarse tiempos de cambio para la isla. ¿Cómo
cree que puede ser el después de Fidel? No sé.
Ojalá Cuba pueda mantener vivas sus dos mejores fuentes de energía: la
solidaridad, porque Cuba es el país más solidario del mundo, y la
dignidad, que Fidel Castro ha encarnado, hasta ahora, contra viento y
marea. Yo he manifestado públicamente, en más de una ocasión, mis
divergencias con la revolución cubana, porque entiendo que ha hecho lo
que pudo y no lo que quiso, pero no puedo comulgar con la negación del
derecho a la divergencia y del derecho a la libre circulación de las
personas y de las ideas. Pero en fin, así es la vida. Sigo creyendo, y
creeré mientras viva, que la verdadera militancia se ejerce desde la
libertad de conciencia y no desde el deber de obediencia.
Medio
Oriente se tambalea: Afganistán e Irak en ruinas, Palestina sin voz y
en el olvido, el Líbano en llamas, Irán y Siria expectantes. ¿Puede
salvarse Medio Oriente? ¿Cumple alguna función Latinoamérica en este
sentido? En Medio Oriente se está jugando el
destino del mundo. Doña Condoleezza habla de un nuevo mapa. Ella no lo
dice, pero quiere decir: que los países que tienen petróleo se
incorporen como nuevas estrellitas a la bandera de los Estados Unidos, para
que el miembro más querido de la familia siga siendo ese que duerme en
el garaje. En esta guerra geopolítica por el dominio del petróleo,
Israel desempeña un triste papel. Sus gobiernos sucesivos, desde hace
años, hacen todo lo posible para que el mundo crea que Israel no es más
que una base militar estadounidense. Yo no lo creo.
Mientras
el mundo centra su atención en Medio Oriente parece que una vez más se
ha olvidado a un continente en agonía constante. ¿Nos hemos hecho
inmunes a la hemorragia diaria del continente africano? Ninguna
tierra del mundo ha sido tan maltratada, humillada, desangrada, como
África. Eso que llaman Occidente tendría que empezar por pedirle
disculpas.
Un ejemplo de escritura. Desde una evidencia no previsible. Para poetas políticos.
BOMBA
Durante una de las últimas incursiones del ejército israelí en
Ramallah, los soldados, bien adiestrados para seleccionar
cuidadosamente sus objetivos, no tuvieron más remedio que disparar
sobre una mujer-bomba apostada entre los coches (¡hasta ese extremo de
bajeza han llegado los terroristas palestinos!). Esa mujer llevaba
encima material altamente explosivo que, de no haberlo evitado los
certeros disparos israelíes, habría estallado algún tiempo después,
durante la Intifada del año 2014. La mujer no sólo no ocultaba su carga
sino que la exhibía orgullosamente, desvergonzadamente, fanáticamente,
por las calles de la ciudad. Esa mujer estaba embarazada.
U sambayé ati mai amba ibo
ui taitami cayán u toperí uti mei ati ama
asi mi atu naí
.... ....
U sambayé ati mai amba ibo
ui taitami cayán u toperí uti mei ati ama
asi mi atu naí
U sambayé ati mai amba ibo
ui taitami cayán ...
Congelado al borde de un precipicio me quedo, caravana de desesperados detrás de mí materializados al medio de una batalla, arranco con los guerreros blancos subiendo la montaña
U sambayé ati mai amba ibo
ui taitami cayán
u toperí uti mei ati ama
asi mi atu naí
Me voy a ir volando en las alas de una gaviota blanca, me voy a ir tan lejos que no voy a poder volver, quizás ni necesite alas o a la gaviota blanca, acosado abro los ojos y me dejo caer
Llámame, llámame
no me digas que ya te olvidaste de mi.
Espíritu del mundo somos solo un pueblo, Pueblo del mundo somos solo un espíritu.
Llámame, llámame no me digas que ya te olvidaste de mi.
Sentado solo
En un banco en la ciudad
Con tu mirada
Recordando el litoral.
Tu suerte quiso estar partida
Mitad verdad, mitad mentira
Como esperanza
De los pobres prometida.
Andando solo
Bajo la llovizna gris
Fingiendo duro
Que tu vida fue de aquí
Por qué cambiaste un mar de gente
Por donde gobierna la flor
Mira que el rio
Nunca regalo el color.
Carito suelta tu pena
Se hará diamante tu lágrima
Entre mis cuerdas
Carito suelta tu piedra
Para volar como el zorzal en primavera.
En buenos aires
Los zapatos son modernos
Pero no lucen
Como en la plaza de un pueblo
Deja que tu luz chiquitita
Hable en secreto a la canción
Para que te acaricie
Un poco mas el sol.
Cualquier semilla
Cuando es planta quiere ver
La misma estrella
De aquel atardecer
Que la salvo del pico agudo
Refugiandola al oscuro
De la gaviota arrasadora
De los surcos.
Carito yo soy tu amigo
Me ofrezco arbol para tu nido
Carito suelta tu canto
Que el abanico en mi acordeón
Lo esta esperando.
En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños...¡Como pasa el tiempo! Nacimos en el corazón de un país que soñaba.
¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!
Nos
tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che
Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la
justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de
pensar con la propia cabeza...
Ayer me preguntaba por nuestra
amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa,
no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar de Tuyú, me acuerdo todavía
cuando la presentaste a tus padres...Era vivaracha y quemadita por el
sol de febrero. ¿dónde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante
la dictadura? Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río
de la Plata...Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive?
¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la
vida?
¿Que fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su
vocación de ser madre? La imagino viviendo en alguna ciudad de
provincia, paseando del brazo del marido (un hombre bajo y calvo) en
una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto,
realizada como tantas comunes mujeres....
Supe de Manolito,
que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis.
Los últimos días lo vieron cabizbajo, mumurando palabras incoherentes,
abandonado como un mendigo en una estacion de trenes, triste y abatido
como tantos....
Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con
el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la
revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...
A
Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milano.
Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos
años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...
Y
vos, querida amiga, ¿como estás? Hace tanto tiempo que no tengo
noticias tuyas. Sé, por otros, que seguís escuchando la radio, que leés
los diarios del mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, sé
que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás
indignada por la prepotencia de Bush. Me llegó tu pedido para juntar
medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones
en tu casa de París, que estás confundida, inquieta y preocupada por el
futuro del mundo...
En fin, Mafalda, sé lo suficiente como
para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre...De
parte mía sigo escribiendo siempre, renegado porque me falta tiempo;
creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo
oportunidades por manifestar mis ideas. Algunos días estoy triste y
deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza...El mundo
no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra
patria. A veces, cuando miro el globo terráqueo encuentro tu mirada,
pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que
protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la
atmósfera del optimismo y de la justicia...Esos ojos, junto a los míos,
te desean un buen día, querida amiga, por otros 40 años tan intensos y
jóvenes como los que has vivido.
Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.
"...confundida, inquieta y preocupada por el
futuro del mundo... "
....
....
Honrar la vida
No...
Permanecer y transcurrir
No es perdurar, no es existir
Ni honrar la vida
Hay tantas maneras de no ser
Tanta conciencia sin saber
Adormecida.
Merecer la vida no es callar ni consentir
Tantas injusticias repetidas
Es una virtud, es dignidad
Y es la actitud de identidad
Mas definida.
Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Por que no es lo mismo que vivir
Honrar la vida.
No...
Permanecer y transcurrir
No siempre quiere sugerir
Honrar la vida
Hay tanta pequeña vanidad
En nuestra tonta humanidad
Enceguecida
Merecer la vida es erguirse vertical
Mas alla del mal, de las caidas.
Es igual que darle a la verdad
Y a nuestra propia libertad
La bienvenida.
Eso de durar y transcurrir
No nos da el derecho a presumir
Por que no es lo mismo que vivir
Honrar la vida.
.... Pienso que la forma en la que la vida fluye está mal. Debería ser
al revés: Uno debería morir primero para salir de eso de una vez. Luego,
vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan
viejo para estar ahí. Entonces empiezas a trabajar, trabajar por
cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de
tu jubilación. Luego fiestas, parrandas, drogas, alcohol. Diversión,
amantes, novios, novias, todo, hasta que estás listo para entrar a la
secundaria... Después pasas a la primaria, y eres un niño (a) que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo... Luego
pasas a ser un bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los
mejores y últimos 9 meses de tu vida flotando en un líquido tibio,
hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo. !Eso sí es vida!
Entrevista en La Vanguardia con Rob Stewart, biólogo, productor y protagonista de Sharkwater, defensor de los tiburones. Por Víctor-M. Amela:
“Tengo 28 años. Nací en Toronto y vivo en Los Ángeles. Estoy
soltero. Soy realizador de documentales naturalistas. ¿Hijos? ¡Una
serpiente pitón de dos metros! ¿Política? Sobrevivir en este planeta.
Me gusta el snowboard, bucear, correr, escalar, los reptiles y los
tiburones”.
—¿Qué hago si veo un tiburón este verano?
Salúdele de mi parte. Y no le tenga miedo.
—¿Usted no les teme?
—Nado entre tiburones 200 días al año.
—¿No le atacan?
—No. Los tiburones no atacan a las personas. Al contrario: huyen de nosotros.
—Hay muertes por ataque de tiburón.
—Son sólo cinco muertes al año. Y por accidentes, ¡no por ataques!
—¿Accidentes?
—¿Qué quedaría de una persona si un tiburón realmente la atacase? ¡Ni una migaja! No, no ataca: sólo prueba.
—¿Prueba? ¿Qué quiere decir?
—Que un buceador con traje de neopreno puede recordarle a una apetitosa foca, e hinca el diente por probar… Pero no estira.
—Y te desangras por accidente, vaya…
—Pero no es la bestia agresiva y devoradora de personas que Spielberg inventó en Tiburón. ¡Después de aquella odiosa película la población de tiburones ha decrecido!
—¿Hasta qué punto?
—En los últimos 30 años ha desaparecido el 90% de los tiburones, ¡y a nadie parece importarle! Esto es gravísimo, gravísimo…
—¿Acusa a Spielberg de la extinción de los tiburones?
—No sabíamos casi nada de tiburones y llegó Spielberg y nos enseñó a
odiarlos. Por eso me dedico a explicar al mundo que los tiburones son
fabulosos y que los necesitamos.
—¿Por qué los necesitamos?
—¡Sin tiburones en los mares, nuestra propia supervivencia peligrará!
El 70% del oxígeno del planeta proviene de los mares, de sus
microorganismos, de sus microalgas. Y si los tiburones desaparecen, ese
oxígeno irá desapareciendo.
—¿Qué vincula a tiburones y oxígeno?
—Elemental: los tiburones comen peces que comen microalgas productoras
de oxígeno. A menos tiburones, más peces comedores de microalgas… y
menos oxígeno.
—¿Y quién mata hoy a los tiburones?
—Las industrias pesqueras, principalmente las chinas. China cotiza
muchísimo la aleta de tiburón: ¡400 dólares el kilo! Este negocio mueve
miles de millones de dólares.
—¿Legalmente?
—No, porque está prohibido en todos los países de la Unión Europea y en
otros 16 países del mundo. Pero es tanto dinero el del tráfico ilegal
de aletas de tiburón, ¡el más boyante tras el de armas y el de drogas!,
que la corrupción tapa bocas. Como en España…
—¿Qué pasa en España?
—Tras China e Indonesia, es el país que más aletas de tiburón corta. Y
el de Vigo es uno de los puertos del mundo al que más aletas llegan. ¡Y
nadie lo denuncia!
—Aquí usted. ¿Cómo sabe todo esto?
—A los 22 años decidí rodar un documental naturalista sobre los
tiburones… y estuve a punto de morir. Y no en las fauces de un tiburón,
¡sino de la mafia pesquera!
—¿Qué le pasó?
—Filmábamos en aguas del Pacífico, en el triángulo entre Galápagos,
isla Cocos (Costa Rica) y Malpelo (Colombia), el área con mayor
población de tiburones del mundo. Y descubrimos en Costa Rica un
secadero clandestino de aletas de tiburón: ¡millones de dólares en
aletas! Y sorprendimos a un pesquero cortando aletas a tiburones, cuyos
cuerpos mutilados arrojan al mar.
—¿Pudo filmarlo?
—Sí, y los guardacostas quisieron abordarnos, disparando tiros. Logramos escapar.
—Vaya aventura.
—Sólo quise hacer un documental y me vi metido en una película de mafiosos y asesinos.
—¿Dónde nace su interés por el tiburón?
—De niño iba con mis padres de vacaciones al Caribe. Tenía 10 años y,
buceando con gafas y tubo, me topé con un tiburón a diez metros. Y vi
que tenía tanto miedo como yo.
—No lo ha olvidado, veo.
—Los tiburones son para mí como los últimos dragones. Son tan
primitivos… ¡Son anteriores a los dinosaurios! Existen desde hace casi
500 millones de años, ¡150 millones de años antes que los dinosaurios!:
han sobrevivido a cinco extinciones masivas.
—¿Qué los hace tan singulares?
—Todo. Disponen de sensores que les permiten captar campos
electromagnéticos y también el latido del corazón de un pez oculto
entre las rocas o bajo la arena. Ellos saben a distancia si estás
nervioso o tranquilo.
—¡Parecen naves extraterrestres!
—Hay 500 especies distintas, adaptadas a cada mar del planeta: algunas
de 12 centímetros, como el tiburón enano linterna, y otras de 18
metros, como el tiburón ballena. Viven tiburones incluso bajo los
hielos árticos y en profundidades inexploradas. ¡En vez de dedicarnos a
masacrarlos deberíamos investigarlos!
—No cataré la sopa de aleta de tiburón.
—Harás bien. Cien millones de tiburones mueren cada año por culpa de esa sopa.
—¿Y qué hay de la leyenda de asesino que tiene el tiburón blanco?
Es el más vergonzoso y asustadizo de los tiburones. ¡Por eso es tan
difícil filmarlo! Si ves uno, ya te digo, salúdale de mi parte.
—¿Cuál ha sido su mejor momento junto a tiburones?
—Yo buceaba sobre un volcán sumergido a treinta metros bajo la
superficie…, y me aparecieron 300 tiburones martillo. Fue fascinante,
fue como volar con dragones en el inmenso azul.
‘Sharkwater’
Lleva el océano en los ojos y habla de los tiburones como de sus
mejores amigos. Sabe de ellos más que nadie. Le pregunto cómo es tocar
un tiburón: “Como tocar una maleta muy llena, de tacto suave en un
sentido y como lija en el contrario”. Ha venido a presentar
Sharkwater,su película documental, en el 15 Festival Internacional del
Cinema del Medi Ambient. Me resume su mensaje: “Somos parte del
ecosistema, y si lo destruimos, nos destruimos: cuando hablo de
proteger a los tiburones, hablo de protegernos a nosotros mismos”. A
este paso, dice, en el 2048 no quedará vida en los mares. ¿Qué será de
nosotros? Si veo un tiburón de las 17 especies mediterráneas, rezaré
por él y por nosotros.
Rob Stewart - Productor y protagonista de Sharkwater
Cinco condiciones para salvar el planeta
1. Educación: estudiamos a Shakespeare y álgebra en el colegio, pero no nos enseñan cómo sobrevivir en el planeta.
2. Voluntad y compromiso político: necesitamos saber y debemos preocuparnos por averiguar lo que los políticos y gobiernos hacen a favor del medio ambiente.
3. Nuevo paradigma: el modelo socio-económico
actual en el que vivimos no funciona, la distribución de los recursos
no es equitativa y el uso que hacemos de los mismos no es sostenible.
El consumismo acelerado en el que vivimos solo sirve para agravar la
crisis que padece el planeta, incluyendo los océanos.
4. Energías renovables: tenemos que reducir drásticamente nuestra dependencia del petróleo y buscar energías alternativas.
5. Reciclar: debemos eliminar o reducir la basura
que generamos; ser capaces de reciclar y reutilizar los desechos que
generamos, porque el planeta ya no los puede absorber.
“Si no actuamos ya, no podremos salvar el Planeta”
Rob Stewart, buceador, biólogo marino, amante incondicional de los tiburones, y además productor y protagonista de Shark Water,
la película cuya première acaba de lanzarse en París, conversa con
Oceana sobre sus sueños, sus temores y sus planes de futuro.
A los 9 años tuvo su primer contacto con tiburones.
A los 22, recién graduado de biología marina, se embarcó en un proyecto
cuyo objetivo era hacer un documental sobre la belleza y la importancia
del tiburón, el depredador por excelencia de los océanos.
“El ser humano ni siquiera es
consciente de que está acabando con los tiburones, una especie vital
para el equilibrio de los ecosistemas marinos, y para la propia
supervivencia del planeta”.
Tras
cuatro meses de filmación, de haber recorrido varios mares y haberse
enfrentado al dengue y a la tuberculosis, Rob Stewart se encontró con
que apenas tenía imágenes para cubrir cinco minutos del documental, y
lo único con lo que contaba era una deuda de más de 300.000 dólares.
Entonces apareció en el horizonte Sea Shepherd
y Paul Watson y se encontró de frente con una realidad acuciante que
está poniendo en peligro de extinción a los tiburones: el “shark
finning” o la práctica insostenible de capturar a estos animales,
cortarles las aletas y desechar el resto del cuerpo, todavía
agonizante, al mar.
Junto a Paul Watson y su tripulación a bordo del
Farley Mowat, dedicada a denunciar y detener la matanza indiscriminada,
no solo de tiburones, sino de ballenas, focas y otras formas de vida
marina, Rob se dio cuenta que se imponía dejar a un lado el documental
y contar en primera persona por qué los tiburones están el peligro de
extinción.
“Creo
que la ignorancia es el principal obstáculo. Lo que quiero que entienda
la gente cuando vea la película es que están matando a un amigo sin
saberlo, y que con ello están poniendo en peligro la propia
supervivencia de los océanos y del planeta”, comenta Rob Stewart.
Fueron sólo 10 minutos, pero han sido los 10 minutos más intensos en mi vida de buceo.
La
tarde anterior merodeaba un longimanus por la cercanía del barco en Big
Brother, y en la siguiente inmersión le pedí a Elena que me dejara
quedar por las inmediaciones. Poder ver y fotografiar a ese tiburón era
uno de mis retos pendientes y valía la pena intentarlo. Pero después de
casi 15 minutos esperando en el cabo de popa, decidí hacer la inmersión
en la pared del arrecife. ¡Otra vez será.!
Por
la noche tuvimos asadero en la popa y será por las luces o la comida
que se iba tirando al agua, que de repente aparecieron 3 longimanus.
Incluso sacaban las aletas y la cabeza fuera del agua. Ya sólo ese
encuentro fue una maravilla.
Al
día siguiente nos tiramos en Little Brother, en la punta sur-oeste
donde la corriente venía justo en esa dirección y en la punta del
arrecife se quedaba en calma.
Con
las ganas de ver algo grande fui a tiro hecho dejando a todo el grupo
bastante atrasado. En un momento dado y al resguardo de la corriente,
me detengo para esperarlos. Miro al azul y veo a un grupo de buceadores
haciendo la parada de seguridad en el cabo de popa de su barco. Veo
algo moviéndose entre ellos y me fijo que es un tiburón.
Decido
acercarme a ver si le puedo sacar alguna foto, pues no paraba de dar
vueltas alrededor de los buceadores. Cuando me voy acercando no me creo
lo que veo: peces piloto con el tiburón. ¡UN LONGIMANUS!.
El
pulso se me acelera y rezo para que no se vaya mientras voy a su
encuentro. Estaba casi en superficie y yo venía de un fondo de 30 m. Me
giro y le hago señas a mi compañero para que avise al grupo mientras yo
me lanzo al azul, fuera de la protección del arrecife.
Me da lo mismo que se me lleve la corriente. Ya vendrá la neumática a
buscarme, si se diera el caso, pero con alegría compruebo que no hay
corriente, que se ha quedado una zona “ciega” y está en calma.
Empiezo
a hacerle fotos al tiburón de lejos, a ver si puedo sacar alguna
decente. Uno a uno, la gente del barco va subiendo y el tiburón se fija
en mi. En lugar de irse a mar abieto asustado por mis burbujas y, sobre
todo, por mi carcasa y flashes, se me acerca curioso, quizás porque no
haya visto muchos “bichos tan raros” bajo el agua. Poco a poco el
Longimanus va dando círculos más cerrados sobre mi. Con cada pasada se
va acercando más.
Primero
me pasa por encima, luego por debajo, más tarde por los lados y,
finalmente, de repente, da un quiebro y se encara hacia mí. Son
momentos de no pensar, sólo miro por el visor de la cámara y me lo veo
de frente. Rezo
para que se acerque más y yo ya voy lanzado a por él. “¡Que no se vaya
todavía!. ¡Que aguante un poco más!”, voy pensando mientras el dedo no
para de darle al disparador. Ni miro si salen bien las fotos, ni si los
flashes están bien orientados, ni nada. No quiero perder ni un segundo
de vista al tiburón. Sigue avanzando hacia mí sin inmutarse ni cambiar
de dirección. Yo avanzo hacia él de la misma manera. No pienso en cómo
será el encuentro. Es como cuando en las películas se ven a dos tipos
en coche yendo a toda pastilla uno contra el otro. ¿Quién girará en el
útlimo momento?.
Cuando
estábamos ya a menos de 1 m. de distancia uno del otro, en un ligero
quiebro el tiburón alzó un poco la trayectoria y pasó justo por encima
de mi cabeza. De haber tenido pelo me hubiera hecho la raya en medio.
¡HA SIDO ALUCINANTE!. UN SUEÑO HECHO REALIDAD. Aunque ni en el mejor de
los sueños hubiera podido imaginar un momento como éste. Miro hacia
atrás y veo como Balky y Maradentro
están ahí haciendo fotos de lo ocurrido. El resto del grupo están todos
desperdigados por el arrecife. Algunos con el cuchillo en la mano y
otros parapetados detrás de su compañero. Me hacen señas que los tienen
de corbata, pero yo no tengo tiempo ni de pensar en eso. Por fortuna la
corriente sigue nula y no nos hemos movido del lugar. El Longimanus
sigue dando vueltas entre nosotros. No es un encuentro fugaz: ¡ES EL ENCUENTRO!.
Ni
sé el tiempo que ha pasado. Miro el manómetro y tengo 140 bares de
aire. ¿TANTO? Si con tanta respiración pensaba que ya debía tener la
botella en reserva. El tiburón sigue y yo voy de nuevo al ataque. Otra
vez de frente, pero no tan cerca como la anterior. ¡QUE GOZADA!. ¡IMPOSIBLE HABERLO IMAGINADO MEJOR!. ¡YA ME PUEDO IR A CASA!. No paran de venirme a la cabeza pensamientos de este estilo.
Finalmente,
se acerca de nuevo a mi, me rodea, se da la vuelta y lentamente se
pierde en el azul. Como si se hubiera venido a despedir.
SE ACABÓ. Mientras lo veo fundirse con el mar, las lágrimas me empañan la visión. LLORÉ.
Con
120 bares en la botella y 20 minutos de inmersión, la doy por
finalizada. Saco la boya, viene la barca a buscarme y me voy al barco a
disfrutar del recuerdo y, como no, de las fotos.
Un sueño se ha cumplido. Quizás uno de los más viejos, pero aún me quedan otros y seguiremos intentando conseguirlos.
PRESENTACIÓN
Michael D. Coe. Profesor Emérito de Antropología, Yale University
El chocolate y la civilización maya van de la mano. Sabemos que, hace más de 2,500 años los mayas de las tierras bajas preparaban la bebida
de chocolate a partir de semillas de cacao. Hay evidencia que sugiere que aún antes - quizás tan temprano como 1200 AC- los olmecas de la
costa del golfo de México habían descubierto el complejo proceso por medio del cual deben procesarse las semillas de cacao para hacer
chocolate.
En el siglo XVIII, el gran botánico sueco Carl von Linné denomino Theobroma cacao -Theobroma, palabra griega para "comida de los dioses", y cacao, de la palabra usada en toda Mesoámerica para el chocolate- al árbol de donde se obtienen las semillas. Esta planta solo puede crecer en las tierras bajas tropicales, donde no llegan las heladas. En tiempos precolombinos, el cacao más fino venía del Soconusco, planicie costera de Chiapas y Guatemala. Cuando los aztecas establecieron su imperio, desarrollaron un gusto por el chocolate que no podían cultivar en el altiplano, así que enviaron sus ejércitos a conquistar el Soconusco, pero el chocolate se cultivaba a todo lo largo de las tierras bajas mayas, incluyendo Petén y Yucatán.
Entre los mayas y aztecas, el chocolate era una bebida prestigiosa, de élite, reservada a la realeza, la nobleza, los mercaderes de larga
distancia, y los guerreros de alto rango. Hacia el año 450 DC, se empezaron a colocar vasos magníficos, llenos de bebidas de chocolate, en las tumbas de los reyes mayas. Estos vasos presentan textos jeroglíficos en los cuales se describe el sabor particular del chocolate servido. De hecho, prácticamente todos los vasos cilíndricos pintados o labrados en los entierros mayas clásicos eran recipientes para chocolate. Además de su función como ofrendas funerarias, los documentos etnohistóricos y la etnología nos cuentan que entre los mayas antiguos y coloniales, se servía chocolate durante la negociación y celebración de matrimonios.
El cacao también tuvo la función de moneda en la antigua Mesoamérica. Sabemos que para los aztecas y mayas al tiempo de la conquista
española, las semillas de cacao servían como medio de intercambio en las transacciones de los mercados, así que era una época "cuando el dinero crecía en los árboles".
Hay muchos mitos sobre la transmisión del chocolate al Viejo Mundo después de 1492, pero la mayoría son erróneos. Ni Cristobal Colón ni Hernán Cortés tuvieron nada que ver con ello. Más bien, fueron los miembros de una delegación de nobles mayas kekchíes de Alta Verapaz quienes introdujeron esta maravillosa bebida en la corte española. Los españoles y otros europeos no la consumieron hasta que la endulzaron
fuertemente con azúcar, que habían traído desde el Mediterráneo a Mesoamérica.
Hasta principios del siglo XIX, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo, el chocolate fue una bebida de élite, demasiado cara para que la disfrutara la gente común, y frecuentemente prohibida para ella. El método para extraer la manteca de la pasta del cacao, inventado por un holandés, condujo a la transformación del chocolate, de una bebida a un producto sólido, que podía ser disfrutada por las masas. El chocolate se convirtió en un gran negocio, y el cultivo del árbol del cacao se difundió a través del globo.
La presente exhibición reúne muchos objetos primorosos que celebran los misterios y rituales que rodeaban a la bebida del chocolate entre los antiguos mayas, así como los recipienetes que se elaboraban en la época colonial, para que la nueva élite criolla pudiera darse el gusto del
novedoso sabor de esta prestigiosa bebida.
Chocolat es una fábula en clave de comedia acerca de cómo puede cambiar
una persona, una relación, una ciudad, tan sólo con probar un poco los
placeres de la vida. Es un cuento sobre la tentación, la represión y
los liberadores poderes de los sentidos: la simpática historia sobre la
creciente guerra que se desencadena en una pequeña población debido a
la pasión y a los temores que se generan en los habitantes tras la
aparición de una tienda de chocolates y bombones.
Dirección: Lasse Hallström.
Paises: USA/Reino Unido.
Año: 2000.
Duración: 121 min.
Interpretación: Juliette Binoche (Vianne Rocher), Lena Olin (Josephine
Muscat), Johnny Depp (Roux), Judi Dench (Amande Voizin), Alfred Molina
(Conde de Reynaud), Peter Stormare (Serge Muscat), Carrie-Anne Moss
(Caroline Clairmont), Leslie Caron (Madame Audel), John Wood (Guillaume
Bierot), Hugh O'Connor (Pere Henri).
Guión: Robert Nelson Jacobs; basado en la novela de Joanne Harris.
Producción: David Brown, Kit Golden y Leslie Holleran.
Música: Rachel Portman.
Fotografía: Roger Pratt.
Montaje: Andrew Mondshein.
Diseño de producción: David Gropman.
Dirección artística: John Frankish, Louise Marzaroli y Lucy Richardson.
Vestuario: Renée Ehrlich Kalfus.
Decorados: Stephanie McMillan.
Dirección de producción: Ginette Mejinsky.
Informacion:
Tamaño:697 Mb
Idioma:Español De España
Duravion: 2 Horas y 1 Minuto
Formato:Xvid