ALEJANDRA's profile...desde mi libertad!!! ...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
...no hay que robar zapatos...
... Tenía un zapato roto. Tenía un zapato sano. Me acerqué despacio, despacio. Mirando hacia todos lados. No hay que robar zapatos en los supermercados No hay que robar zapatos en los supermercados. Tomé el zapato nuevo. Metí adentro el pie. Dejé el zapato viejo. Yo no robé: cambié. No hay que robar zapatos, en ese momento pensé. No hay que robar zapatos. en ese momento pensé. El guardián me dijo "Usted! Se está llevando un zapato!" Y yo empecé a correr. Ya casi iba ganando. No hay que robar zapatos, gritó una voz de mando. No hay que robar zapatos, gritó una voz de mando. Ahí empezó a tirar. Erró como cinco tiros. Después vino el bueno; me perforó el intestino. No hay que robar zapatos aunque no sean finos No hay que robar zapatos aunque no sean finos. Pegué un salto en el aire con mi zapato nuevo, con mi zapato viejo Y en el cuerpo un agujero. No hay que robar zapatos sin saber correr primero. No hay que robar zapatos sin saber correr primero. Hay zapatos que te matan. Zapatos como el mío. Zapatos calibre nueve y botas cuarenta y cinco. No hay que robar zapatos. Hay qué? ![]() 500 engaños...![]()
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![]() La serie radiofónica 500 AÑOS está basada en el emblemático libro Las Venas Abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. Consta de 20 capítulos y hace un recorrido histórico desde la invasión de América por españoles y portugueses hasta el nuevo imperio impuesto por Estados Unidos. Los capítulos son de unos 20 minutos cada uno. Los puedes pasar en tu emisora completos o dividiéndolos en escenas. ¿Y por qué no abrir los teléfonos para que la audiencia opine y participe? Ahora te enviamos el primer segmento del primer capítulo. Como aperitivo, pues. Todos los capítulos están disponibles en nuestra web. LIBRETOS DE LA SERIE [descargar] 1. EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA … que también podría llamarse “Los primeros ladrones”. [descargar audio] 2. LA FABULOSA PLATA DE POTOSÍ … ¿y a dónde fue a parar esa plata? [descargar audio] 3. ESTOS INDIOS PEREZOSOS NO TIENEN ALMA Crónica de un encuentro de culturas. [descargar audio] 4. EL TRIÁNGULO NEGRERO … o mejor dicho: el pecado mortal de Europa. [descargar audio] 5. EL ASESINATO DE LA TIERRA … el azúcar la mató. [descargar audio] 6. EL FIN DEL COLONIALISMO … y el principio de lo mismo. [descargar audio] 7. TIERRA SIN HOMBRES … y hombres sin tierra. [descargar audio] 8. EL CARNAVAL DEL CAUCHO … y después, con la música a otra parte. [descargar audio] 9. CÓMO SE FABRICA UNA GUERRA Pasión y muerte del Paraguay. [descargar audio] 10. LOS 10 MANDAMIENTOS DE TODO BUEN BURGUÉS ¡Ay, parece que van a hablar de nosotros! [descargar audio] 11. THE MANIFEST DESTIN OF A GREAT NATION El destino manifiesto de una gran nación. [descargar audio] 12. LA VARITA MÁGICA DEL CAFÉ ¿Quién sube y baja los precios? [descargar audio] 13. DIENTES DE HIERRO SOBRE AMÉRICA LATINA … que también podría llamarse “El Tío Sam y sus 40 ladrones”. [descargar audio] 14. EL DIOS PETRÓLEO … y la gran ciudad creada a su imagen y semejanza. [descargar audio] 15. HAN LLEGADO LAS TRASNACIONALES! ¡Bienvenida, Mari Company! [descargar audio] 16. BANCOS Y BANQUEROS … y el desastre financiero de Chencho García. [descargar audio] 17. UNA MÁQUINA TÉC-NI-CA-MEN-TE-PER-FEC-TA … con un solo fallo. [descargar audio] 18. FONDO MONETARIO INTERNACIONAL Consultorio privado. [descargar audio] 19. LA GUERRA DE LA DEUDA EXTERNA … ¿quién le debe a quién? [descargar audio] 20. LAS 24 HORAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO ... ¡si el Che viera esto! [descargar audio]
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Libertad sin galope, En esta parte de la tierra la historia se
cayó Desamor desencuentro, Lealtad sobre tumbas, Muerte contra la vida, En esta parte de la tierra Es tinieblas con flores, Cinco
siglos igual
Letra
y música: León Gieco Letra DESDE http://www.turemanso.com.ar ... ![]() MAS campañas y series de RADIALISTAS APASIONADAS Y APASIONADOS ![]() MAS VOCES: http://www.radioteca.net/
Radiotekita ...y he creado vasijas para guardar momentos... |
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"...su nombre es el de libertad en el corazón..."


No pudo seguir viendo las noticias de la mañana. Soltó el control de la televisión y lo dejó aun lado del sofá, desde hacía varios días tenía puestos a secar en el tendedero esos recuerdos que oníricos o reales lo venían perturbando desde hacía varios años, tal vez desde siempre. No se sentía bien, dió varias vueltas por la casa, tomó desprevenida a su esposa preparando el chocolate para el desayuno y le dió un beso en la nuca, ella lo recibió a su vez con una canción de onomástico, pero sin apartar la mirada de la olleta con chocolate que estaba a punto de hervir. Su esposa Jimena era una mujer de treinta y cuatro años bien puestos a la que conoció en uno de sus viajes a Lima, además de ser esbelta, inteligente y alegre, sus familiares y amigas la distinguían por inventar historias sacrílegas de amantes de medianoche y por la gracia con que las contaba en lengua castisa.
Su hijo Santiago que tenía nueve años, salió de su cuarto, contiguo a la sala de la casa y vió con sus ojos todavía en medianoche a su padre que había regresado al sofá hablando en voz baja y con la mirada concentrada en el aparato apagado. Se acercó con pasos sonámbulos y le canto el onomástico. A decir verdad, su madre lo había planeado desde el día anterior y como el niño seguía dormido, fue a despertarlo segundos después de poner la leche en el fogón.
Feliz cumpleaños pa- Dijo el niño.
Gracias Yeyo- Respondió.
¿Cuántos años cumples, pa?
Desafortunadamente cuarenta y ocho. Respondió el padre.
¿Desafortunadamente? Preguntó el niño.
El padre no respondió sino que se escabulló del infantil allanamiento pasando revista a las clases de su hijo en la escuela. ¿Y como te va en matemáticas?¿Y en Español? Solía decir siempre que su hijo lo tomaba por asalto y no encontraba respuesta.
Jimena sirvió un desayuno más especial al de todos los sábados: huevos revueltos con tomate y cebolla, tostadas francesas horneadas por ella misma, queso, jugo de naranja y chocolate. Sin embargo cuando Álvaro lo miró no pudo reprimir una sonrisa huérfana que más parecia de nostalgia que de otra cosa. Jimena no lo notó.
Al medio día siguió dándole vueltas al asunto, repasaba cada minuto de su vida con una precision quirúrgica, les daba vueltas y los ordenaba según su importancia, los desbarataba para estudiarlos hasta en el más ínfimo detalle y los volvía a armar. Todavía no le cabía en la cabeza aquella idea, simplemente no tenia sentido y menos para él que era profesor de universidad pública, ateo y con la conciencia de haber hecho con su vida lo que más le plació desde el momento en que terminó su servicio militar y regresó a la ciudad con la convicción de que nunca jamás nadie volvería a darle órdenes.
Su esposa y su hijo regresaron del mercado cargados de bolsas repletas con los abarrotes para la semana siguiente. Santiago le preguntó a su madre por que su padre se comportaba de tal forma, diferente, reflexivo como un perro de taller. Su madre le respondió con una respuesta simple e ingenua – eso son bobadas de la edad.
Álvaro había pasado recorriendo el mundo en su juventud, había sido estudiante en la Universidad de Madrid en la facultad de Lenguas y al terminar se decidió por la profesión de periodista reportero. A sus veintiocho años había cubierto en exclusiva desde Estocolmo la entrega del premio Nobel que recibió el maestro Pablo Marquéz Santore, también había cubierto para el canal ocho las reuniones en Caracas del grupo de los paises hermanos integrado por los países de Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia. Anterior a esto había sido reportero en la frontera entre México y los Estados Unidos en una crónica desafiante hasta para el más osado de los reporteros acerca de los “coyotes” mejicanos que pasaban a los más desesperados por huir de la pobreza al suelo estadounidense no solamente sin ninguna garantía sino con muy pocas posibilidades de éxito, en esta odisea Álvaro estuvo a punto de morir a causa de una deshidratación casi total y por una intoxicación que le causó haber ingerido alimentos en descomposición. Cinco años después en Lóndres vió por primera vez a uno de los amores de su vida, mientras cubría el cumpleaños número noventa de la reina madre, pero supo que algún noble consentido se le había adelantado dos años antes. A Jimena la conoció en el aeropuerto de Lima después de una escala que tuvo que hacer de emergancia el avión en el que viajaba de Santiago de Chile a Bogotá debido al malísimo estado del tiempo y tuvo que permanecer en el aeropuerto por más de dos días. Jimena trabajaba allí desde los diecinueve años como cajera de un banco, sin más pretensiones que las de algún día ser su gerente. Desde que la vió ya sabía que se iba a quedar con ella desde siempre y para siempre.
Dos años antes vivo algún tiempo en París con Brigitte, una aprendiz de azafata de la Air France a la que conoció en uno de sus viajes a las tierras de De Gaulle pero la pareja jamás perduro porque no compartían el mismo gusto en algo tan importante como decisivo para los dos: ella fumaba hasta más no poder. Álvaro trató de que dejara el cigarrillo pero un día en que él se adelantó a su llegada después de un viaje a la India la descubrió fumando en el único baño del apartamento con la puerta a medio cerrar. Durante los dos meses siguientes sostuvo una relación con una mujerzuela de los barrios bajos, pero en realidad nunca le llegó a interesar. Se llamaba Michelle.
En el bául de la memoria Álvaro se encontró de pronto viviendo de nuevo el momento preciso en que se encontraba bebiendo con Azael, su mejor amigo, después de un partido de fútbol que su equipo había perdido. El Sporting que había hecho todo lo posible para exorcisar las embestidas del equipo contrario, logró mantener un empate hasta el último minuto, cuando Gabriel Parcianni anotó de cabeza en un tiro de esquina. Mientras repasaban la fatidica jugada entró por la puerta descascarada de la cantina una anciana que parecía sacada de alguna novela maldita, su rostro parecía el de una muñeca rusa, andaba en los puros andrajos con un cachorro triste bajo el brazo y zapatos de novia plantada, la llamaban “La Loca Calva” aunque se sabía que su nombre alguna vez había sido Virginia. La mujer que recitaba lírias a la virgen en lenguas incomprensibles pero que se reconocían por el ritmo de su voz, se acercó a su mesa como si aquella cita hubiera sido pactada desde antes de su nacimiento.
Aporriados hijueputas-dijo en su voz ácida.
Azael, su amigo de todas las guerras, se levantó ofuscado de la mesa para echarla aquel bar de pacotilla. Álvaro de acuerdo con su costumbre de niño viejo lo disuadió con la excusa de entretenerse un rato con las historias de la anciana desgraciada. Nunca creyó de la sabiduria popular, que los locos, al igual que los borrachos y los niños, siempre dicen la verdad sin importar cual sea su origen o sus consecuencias. Azael regresó a su puesto en la silla sin dejar de mostrar su repugnancia por aquel ser asqueroso.
La anciana empezó a balbucear en un lenguaje de focas entre las risas del uno y los gestos de repugnacia del otro. Todo el mundo la conocía por sus escándalos públicos en los que lanzaba improperios contra los niños que le lanzaban piedras desde lejos y ella los retaba a pelear. Con los adultos no lo hacía a menos que la provocaran, era un ser que ya pertenecía al carácter de la ciudad.
Les voy a leer las claves del futuro- les dijo de pronto.
A ver como es la cosa- le respondió Álvaro.
Déme para un pan y se los cuento. Dijo la mujer.
Azael saco un par de monedas y las tiró en la mesa con el fin de apartar aquel ser de su presencia. Tal vez al recibir los tres pesos haría lo mismo que todos los mendigos hacían de aquella época y se largaría por donde vino. En contravía a lo que él pensaba la mujer lo siguió con su olfato.
Usted se va a morir nadando-le dijo.
Azael no respondió. Le causaba un malestar profundo aquella presencia. Su único deseo en ese momento era que aquella vieja desgraciada desapareciera de su presencia. La vieja cambió la expresión de su rostro y se tornó hacia Álvaro con una ternura maternal.
Sumercé en cambio, no se va a morir tan joven porque le gustan las princesas. Cuarenta y ocho años esta bien. !Suélte, suélte!
Álvaro rompió a reir. Además de estas y otras cosas aquella reina mostruosa les habló de una moza peruana a la que conocería en un edificio lujoso. Les habló de una mujer de Francia, de las pampas argentinas y de los desiertos del norte, de Santiago, de las enfermedades que adquiriría. Álvaro rió tanto que los ojos se le llenaron de lágrimas y como había bebido un par de cervezas, tuvo que levantarse de la mesa para ir al baño a vaciar su cuerpo. Cuando regresó, la ciega había partido y su amigo se había aliviado después de aquel asqueroso encuentro.
Diez años después Azael, el alcalde de los mejores amigos que se podía tener, murió en un accidente aéreo cuando el bimotor en el que viajaba para las islas Bermudas de vacaciones con su familia desapareció y fue encontrado dos semanas después por el cuerpo de guardacostas de los Estados Unidos. A partir de aquella noticia Álvaro no tendría un instante de sosiego.
Anderson Julio Auza
Bogotá, Colombia
DESDE http://www.servicioskoinonia.org/cuentoscortos/

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imágenes desde http://mafalda.dreamers.com/
" ¡sonamos"" muchachos!"
¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo,
después es el mundo el que lo cambia a uno!"
Mafalda
..tú también lo puedes pensar...
y tal vez podamos ayudar...


![[comp.jpg]](http://1.bp.blogspot.com/_ah3QrnExm44/RoeR5hB529I/AAAAAAAABJo/m6vyzAvXyjQ/s1600/comp.jpg)
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Alabada sea la mano
buena para remediar.
Alabado el olvidado
alabado el olvidado
en cualquier rincón del mar.
Alabado sea el dolor,
lumbre de profundidad.
Alabado el amor
aunque sea necesidad.
Cada vez
son más enanos los "tal vez"
y crece la condenación
de los "así será".
Los perdidos reinventan la ocasión
del colmillo animal.
Alabado el todavía
que me sirve una canción.
Alabado cada día
alabado cada día
de labor e ilustración.
Alabada la verdad
como material de luz.
Alabada mi ciudad
cuando baja de la cruz.
Poco amor:
el verdadero da dolor.
La voz de las antenas va
sustituyendo al dios.
Cuando finalice la mutación,
nueva edad media habrá.
Quien ayer me daba un beso
ahora me trata de usted.
Yo no quiero aprender eso
yo no quiero aprender eso
ni al derecho ni al revés.
Búsquenme la buena mano,
necesito el curador.
Después de haber sido hermano
es muy triste ser señor.
"Alabanzas", Silvio Rodríguez

Si vas para Chile, te ruego que pases
por donde vive mi amada
es una casita muy linda y chiquita
que esta en las faldas de un cerro enclavada,
la adornan las parras y cruza un estero
al frente hay un sauce que llora
que llora porque yo la quiero.
Si vas para Chile, te ruego viajero
le digas a ella que de amor me muero.
El pueblito se llama Las Condes
y esta junto a los cerros y el cielo.
Y si miras de lo alto hacia el valle
tu veras que lo cruza un estero.
Campesinos y gentes del pueblo
te saldran al encuentro, viajero
y verás como quieren en Chile
al amigo, cuando es forastero.
Si vas para Chile, te ruego viajero,
le digas a ella que de amor me muero.
"Si vas para Chile", Chito Faró
DESDE http://joeskitchen.com/chile/blogcito
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