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    ...que te guíe la música que dejas...

    http://www.literaberinto.com/pentagrama/musica4.1.jpg
    imagen desde aquí



    Mira: a punto estás de penetrar en el bosque.
    Vas a dejar la casa blanca de la cima,
    tan plácida, tan llena de música y sosiego,
    y ahí te espera el bosque impenetrable.

    Irremediablemente deberás cruzarlo:
    el bosque que desciende por ladera escabrosa,
    el bosque en que no hay nadie
    y el bosque en el que puede haber de todo,
    el bosque de humedades venenosas,
    morada de lo negro
    y de una luz que enturbia la mirada.

    Entra en él con cuidado y sal sin prisas,
    mas nunca se te ocurra abandonar la senda
    que desciende y desciende y desciende.
    Mira mucho hacia arriba y no te olvides
    de que este tiempo nuestro va pasando
    como la hoz por el trigo.

    Allá arriba, en las ramas,
    no hay luces que te cieguen si es de día.
    Y si fuese de noche,
    la negrura más honda la siembran faros ciertos.
    Todo lo que está arriba guía siempre.

    Mira, te espera el bosque impenetrable.
    Recuerda que la senda que lo cruza
    -la senda como río que te lleva-
    debe ser dulce cauce y no boa untuosa
    que repta y extravía en la maraña.

    Que te guíe la música que dejas
    -la música que es número y medida-
    y que la más alta música te saque,
    al fin, tras dura prueba, a mar de luz.

    ...despedida al poeta del alma... Benedetti se muda de casa...


    No son sólo memoria,
    son vida abierta, continua y ancha; son camino que empieza.

    Dicen que no están muertos; escúchalos, escucha, mientras se alza la voz que los recuerda y canta.


    Benedetti

    http://img356.imageshack.us/img356/5854/benedettibxo1.jpg

    ...   ...


    Mario Benedetti. Un mito discretísimo

    Hortensia Campanella

    Alfaguara

     

    Con la publicación de su biografía, acertadamente titulada Mario Benedetti, Un mito discretísimo, la editorial Alfaguara renueva el testimonio de su apuesta total por el más conocido, leído y apreciado de los escritores  uruguayos vivos, del que tiene en catálogo al menos  diecisiete de sus obras.

    El título da una idea bastante exacta de la imagen de Benedetti que  le cabe esperar al lector que decida leer el trabajo realizado por Hortensia Campanella: la de un hombre poco dado al protagonismo y a la presencia pública, ello a pesar de que probablemente sea el poeta latinoamericano actualmente más leído y un novelista que en los años sesenta ya vendía muchos miles de ejemplares y estaba siendo traducido a una docena larga de lenguas cultas. Es más, pese a su relevante labor "de batalla", primero en su Montevideo natal y luego en la Cuba del momento álgido revolucionario, o a pesar de sus sonados choques con los poderes establecidos (y que le costaron largos periodos de ostracismo, la pérdida de puestos de trabajo y aun el exilio), esa discreción a la que alude el título fue siempre una de sus principales normas de conducta.

    Otra de sus normas nunca quebrantadas, pues  todavía la mantiene vigente a sus ochenta y muchos años de edad, es la del compromiso. Pero no un compromiso entendido como una obediencia ciega a una ideología política (como más de una vez han dicho sus adversarios) sino como un batallar sin tregua ni componendas por aquello que de verdad importa. Por decirlo como él mismo lo ha dicho en más de una ocasión "si el deber del revolucionario es hacer la revolución, el deber del escritor es hacer literatura". Otra cosa es que su compromiso personal, o su lealtad hacia alguna opción política que un día fue capaz de ilusionar a muchos (por ejemplo la revolución castrista) le haya llevado a continuar defendiendo  dicha opción mucho tiempo después de que la desilusión haya cundido en los primitivos valedores.  Pero al  fin y al cabo  nadie puede mantener en serio que la lealtad, incluso manifestada  a destiempo, sea un pecado que de veras llegue a desvirtuar una trayectoria ética tan intachable como la de Mario Benedetti.

    Hay sin embargo otra cuestión, también relacionada con la lealtad, que bien merece una pequeña reflexión al paso. En el apartado de Agradecimientos,  Hortensia Campanella  deja constancia muy clara de la generosidad y calidez que Mario Benedetti demostró para con ella y su proyecto. Y tras declararse partidaria sin dobleces de su personaje, dice confiar en que su propia admiración y cariño hacia él no empañen su trabajo. Y ahí reside la característica fundamental de la presente biografía.

    No cabe la menor duda de que contar con el apoyo y la  generosa colaboración del personaje biografiado  significa una gran ventaja para el investigador, pues ello es garantía de que éste  va a manejar información de primera mano y disponer de documentación que difícilmente se encontrará en archivos y bibliotecas. Y en el caso de un escritor ello es garantía asimismo de que se van a dar conocer gran cantidad y variedad de detalles relacionados a la génesis, circunstancias y desarrollo de muchas de las obras que se mencionen. Detalles, como digo, de primera mano y que sólo el propio escritor puede aportar.

    En los países anglosajones la costumbre exige que ese tipo de trabajos incluyan en el título la indicación de que cuentan con la autorización expresa del personaje objeto de estudio.  Hasta cierto punto esa indicación es como las advertencias que las autoridades sanitarias empiezan a exigir a la industria alimentaria para información de los posibles consumidores. En el caso de una biografía reconocida como "autorizada" el lector potencial ya sabe que el trabajo  que tiene en las manos probablemente contenga  material de primer orden,  pero también sabe que (y aquí entra en juego de nuevo la lealtad, pero esta vez referida al biógrafo) los aspectos más sensibles,  contradictorios o indelicados del personaje estudiado  van a ser tratados con mucho tacto y discreción. O como de pasada. En cuyo caso la cuestión se demuestra genérica, y la pregunta es si una persona muy cercana al personaje biografiado y que cuenta con su total confianza, es la más adecuada para hacer una biografía, tal y como se entiende cuando hacemos referencia a los mejores logros del género.

    En este sentido no cabe duda de que Mario Benedetti. Un mito discretísimo, es un trabajo que va a ser referencia  indispensable para cualquier biografía futura del escritor uruguayo, y asimismo un libro de gran interés para sus muchos seguidores e incondicionales. Primero porque resulta de lectura fácil y amena debido a que está muy bien escrito, y segundo porque aporta una valiosa información personal y bibliográfica. Pero detrás de tanta discreción sigue quedando oculto un ser que adivinamos noble y digno de ser conocido en toda su profundidad, incluidas  sus contradicciones.

    [Publicado el 09/3/2009 a las 14:21]


    DESDE http://www.elboomeran.com/

    http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/ortografia/puntuacion/benedetti1.jpg


    CHAU NÚMERO TRES

    Te dejo con tu vida
    tu trabajo
    tu gente
    con tus puestas de sol
    y tus amaneceres
    sembrando tu confianza
    te dejo junto al mundo
    derrotando imposibles
    seguro sin seguro
    te dejo frente al mar
    descifrándote a solas
    sin mi pregunta a ciegas
    sin mi respuesta rota
    te dejo sin mis dudas
    pobres y malheridas
    sin mis inmadureces
    sin mi veteranía
    pero tampoco creas
    a pie juntillas todo
    no creas nunca creas
    este falso abandono
    estaré donde menos
    lo esperes
    por ejemplo
    en un árbol añoso
    de oscuros cabeceos
    estaré en un lejano
    horizonte sin horas
    en la huella del tacto
    en tu sombra y mi sombra
    estaré repartido
    en cuatro o cinco pibes
    de esos que vos mirás
    y enseguida te siguen
    y ojalá pueda estar
    de tu sueño en la red
    esperando tus ojos
    y mirándote.

    DESDE http://amediavoz.com

    http://farm4.static.flickr.com/3245/2445919777_668766897a_o.jpg



    ...con su fe veterana... con su esperanza dura, el Sur también existe... aquí abajo, abajo cerca de las raíces es donde la memoria ningún recuerdo omite...

    ...
     
    ...

    Con su ritual de acero
    sus grandes chimeneas
    sus sabios clandestinos
    su canto de sirena
    sus cielos de neón
    sus ventas navideñas
    su culto de Dios Padre
    y de las charreteras
    con sus llaves del reino
    el Norte es el que ordena

    pero aquí abajo, abajo
    el hambre disponible
    recurre al fruto amargo
    de lo que otros deciden
    mientras el tiempo pasa
    y pasan los desfiles
    y se hacen otras cosas
    que el Norte no prohibe.
    Con su esperanza dura
    el Sur también existe.

    Con sus predicadores
    sus gases que envenenan
    su escuela de Chicago
    sus dueños de la tierra
    con sus trapos de lujo
    y su pobre osamenta
    sus defensas gastadas
    sus gastos de defensa.
    Con su gesta invasora
    el Norte es el que ordena.

    Pero aquí abajo, abajo
    cada uno en su escondite
    hay hombres y mujeres
    que saben a qué asirse
    aprovechando el sol
    y también los eclipses
    apartando lo inútil
    y usando lo que sirve.
    Con su fe veterana
    el Sur también existe.

    Con su corno francés
    y su academia sueca
    su salsa americana
    y sus llaves inglesas
    con todos sus misiles
    y sus enciclopedias
    su guerra de galaxias
    y su saña opulenta
    con todos sus laureles
    el Norte es el que ordena.

    Pero aquí abajo, abajo
    cerca de las raíces
    es donde la memoria
    ningún recuerdo omite
    y hay quienes se desmueren
    y hay quienes se desviven
    y así entre todos logran
    lo que era un imposible
    que todo el mundo sepa
    que el Sur,
    que el Sur también existe.


    Letra de Mario Benedetti
    Música de J.M. Serrat

    1985



    Un espacio valioso y necesario para recordárnoslo y hacernos visibles... Desde el Sur!!!

    http://www.telesurtv.net

    http://www.telesurtv.net/noticias/images/logo.jpg

    Señal en vivo desde el Sur.


    http://www.ua.es/webs/centrobenedetti/Imagenes/surexiste_imagen.jpg




    ...si de algo no puede prescindir este mundo es del abrazo fraterno, del tacto sincero...

    YVKE Mundial - La gripe porcina... ¿histeria mediática?


    Pandemia solidaria


    La prestigiosa psicoterapeuta norteamericana, Virginia Satir, decía que necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos sanos y doce para crecer. A la civilización del miedo sólo le faltaba desaconsejarnos el abrazo imprescindible. Sin embargo ya es un poco tarde. Para cuando vino la prescripción, nosotros ya estábamos pegados los unos a los otros. Ya es difícil separarnos. No deseamos que el miedo siga escribiendo la historia humana. Triste futuro si la otra piel nos resulta extraña, si los cuerpos se temen y rechazan, si el abismo se instala.

    El abrazo raramente resulta perjudicial. Máxime en estas situaciones críticas, da vida, no la priva. Permaneceremos pegados, abrazados, ahí nos atraviese el “bichito” de lado a lado. Este mediático virus de la “gripe A” no es letal, pero sí la neurosis que le precede.

    Si las epidermis se rehuyen, estamos acabados. El único virus en verdad alarmante es el de la histeria colectiva y su primo el individualismo. Preferimos enfermar de la denominada "gripe porcina", que de reprimirnos el abrazo vital. Preferimos ser contaminados/as con el “terrible germen” a tener que guardar tanta profiláctica distancia. La única enfermedad fulminante es ese alejamiento, ese desafecto del ser humano con su congénere, con el hermano animal, con los demás reinos de la vida, con la Madre Tierra. Si de algo no puede prescindir este mundo es del abrazo fraterno, del tacto sincero.

    Lejos de desaconsejarlo, la enfermedad proporciona motivo para el contacto, para transmitir con nuestras manos la salud y la energía necesitadas. En la urgencia de un cuerpo, otro alma puede asomar a la punta de sus dedos sanadores. El milagro de la sanación es sólo dejar que el verdadero amor alcance las yemas. ¿Si bien el vacío, bien plásticos y guantes se interponen, por dónde correrá el amor? Ese amor reparador que a todos nos habita, puede incluso atravesar el caucho, mas no el miedo que hizo vestir los dedos.

    Poco sabemos de este tipo de azotes, pero sí lo suficiente como para observar que la mayor plaga es el descuido del/a otro/a. En esta apoteosis de pánicos y desmemorias alentada por medios irresponsables, podemos llegar a olvidar la relatividad del cuerpo, olvidar que somos almas circunstancialmente encarnadas en materia, materia debilitada por el miedo, materia que la histeria torna aún más vulnerable.

    Cada año mueren sólo en Europa 40.000 personas por la gripe común. No tememos a un virus estrella que ocupa todas las portadas de los informativos, pero que en realidad en todo el mundo sólo ha causado al día de hoy, 3 de Mayo, diecisiete muertes confirmadas. Tememos la muerte lenta, la civilización depredadora de la salud, incapaz de poner fin a su dañina oferta de asfalto, hacinamiento, contaminación y ruido. Las megaurbes como México D.F. son megaproblema para la salud. En vez de cuestionar el enorme perjuicio ambiental, la raíz de las nuevas enfermedades que generan tan nocivos entornos, sólo se invierte en paliativos: mascarillas, medicamentos... Sin embargo, para que ceda esta suerte de azotes, deberán probablemente caer también máscaras de fuera y adentro.

    Busquen los laboratorios su fórmula mágica, el medicamento adecuado destinado a sanar, no a hacer fortuna. Reciban los cuerpos que lo soliciten sus vacunas, pero mientras no olvidemos la medicina preventiva, la fórmula, esa sí infalible, de la tierra cercana, del aire limpio, de los alimentos sanos, de la paz en la mente, del amor en el corazón… Sólo la pandemia de la solidaridad y la hermandad librará a la humanidad de este y futuros azotes que se pueden gestar en la sombra. No necesariamente la sombra de tenebrosas conspiraciones maquiavélicas, basta nuestra pequeña sombra, basta el olvido de quiénes somos y para qué estamos en la tierra, para que se desaten nuevas plagas.

    Volemos, si así se tercia, a la patria hermana. México no puede colgar el cartelito de "no pasar". No cunda la paranoia, cunda la epidemia solidaria. No construyamos más fronteras humanas, ya se elevan demasiadas. No creemos en el aislacionismo. ¡México, que tanto nos has dado, estamos contigo! ¡Gente querida, ahora más que nunca, te abrazamos!

    Koldo Aldai


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    Gente que se despierta cuando aún es de noche 
    y cocina cuando cae el sol 
    gente que acompaña gente en hospitales, parques 
    gente que despide, o que recibe a gente en los andenes 
    gente que va de frente 
    que no esquiva tu mirada 
    y que percibe en el viento cómo será el verano 
    cómo será el invierno. 
     
    Dos, tres horas para disfrutarte 
    y dos de cada siete días para darte 
    un pasaje en la más bella historia de amor. 
    Dos, tres horas para contemplarte 
    y dos de cada siete días para darte 
    me acomodo en un rincón de tu corazón. 
     
    Gente que pide por la gente en los altares 
    en las romerías 
    gente que da la vida, que infunde fe 
    que crece y que merece paz 
    gente que se funde en un abrazo en el horror 
    y que comparte el oleaje de su alma 
    gente que nos renueva la pequeña esperanza 
    de un día vivir en paz. 
     
    Dos, tres horas para disfrutarte 
    y dos de cada siete días para darte 
    un pasaje en la más bella historia de amor.
    Dos, tres horas para contemplarte 
    y dos de cada siete días para darte 
    te acomodo en un rincón de mi corazón. 
     
    Para vivir así en miradas transparentes 
    recibir su luz definitivamente 
    nubes van y van y van pasando 
    pero aquella luz nos sigue iluminando. 
    Qué fresca es la sombra que ofrecen 
    qué limpia el agua dulce de sus miradas 
    es por ti que empiezo un nuevo día 
    hay ángeles entre nosotros. 
     
    Dos, tres horas para disfrutarte 
    y dos de cada siete días para darte 
    un pasaje en la más bella historia de amor.
    Dos, tres horas para contemplarte 
    y dos de cada siete días para darte 
    me acomodo en un rincón de tu corazón. 
     
    Dos, tres horas para disfrutarte 
    y dos de cada siete días para darte. 
    Dos, tres horas para disfrutarte 
    y dos de cada siete días. 
    Dos, tres horas para disfrutarte 
    y dos de cada. 
    Dos, tres horas para disfrutarte. 
    Dos, tres horas. 


    GENTE, Presuntos Implicados
     
    http://es.wikipedia.org/wiki/Abrazos_gratis


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