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Sobre las demandas en España contra los usuarios de P2P
Confesiones de un pirata
David Bravo Bueno Rebelión
En este mundo cuando los sueños dejan de ser sueños y se convierten en realidades siempre hay alguien que te pide peaje por tan ansiada transición. El sueño al que me refiero es la posibilidad de acceso ilimitado a la cultura que vemos en las clases altas y que la economía sistemáticamente nos prohibe.
Yo, lo confieso, en mi adolescencia tuve pensamientos impuros cada vez que pasaba por delante de un escaparate de El Corte Inglés y veía reluciente la última película de mi actor favorito o el último libro de Eduardo Galeano. Me imaginaba, lascivamente, con ese libro entre mis manos saboreándolo en las más insólitas posturas. Cuando entraba en la tienda y miraba el precio del libro me daba cuenta de que yo no necesitaba anuncios de televisión que me concienciaran de lo saludable que es para el alma la lectura, yo lo que necesitaba eran 2.500 pesetas. Si en aquellos tiempos me lo hubiesen dicho no lo habría creído. Ahora puedo no solo tener "El Libro de los Abrazos" en un santiamén sino que podría bajarme más de 50 mp3 con la voz del bueno de Eduardo leyéndolo para mí.
Yo no conocía a John Coltrane hasta que internet irrumpió en mi vida y tengo que reconocer que aunque siempre he sido aficionado al cine de terror no tenía ni idea de lo que éste era hasta que he accedido al cine asiático donde de verdad saben hacerlo. Noam Chomsky no me sonaba de nada hasta que vi un documental sobre él bajado de la red llamado "manufacturing consent". En resumen podría decirse que si todo este sueño no existiera yo ahora estaría cantando "papichulo" mientras veo "Salsa Rosa" y mi máximo líder intelectual sería Pocholo.
Lo mejor de todo es que la legislación está, con algunos matices importantes, de nuestra parte. El Código Penal en su artículo 270 solo considera delito las acciones de copia con ánimo de lucro (con excepción de los programas de ordenador) y la Ley de la Propiedad Intelectual permite, también con esta excepción, la copia para consumo privado en su art. 31.2. Nosotros, a pesar de que las empresas nos han colocado el simpático sobrenombre de "piratas" (que, la verdad sea dicha, viniendo de empresas nos resulta tan insultante como si Charles Manson nos llamara psicópatas), no tenemos ánimo de lucro y lo cierto es que con las últimas noticias aparecidas en todos los medios de comunicación, ya no tenemos ánimo de ninguna clase.
La primera de estas noticias a las que me refiero y que hizo castañetear, de puro terror, los dientes de más de un internauta fue la reforma que se prepara del Código Penal. A partir de su entrada en vigor la excepción antes señalada de los programas informáticos dejará de ser una excepción y pasará a ser la norma general. Se acabará el derecho a la copia privada y con ello se acabará también nuestro ilimitado acceso a la cultura. De los dos intereses enfrentados, el interés de las ricas multinacionales de ser más ricas y el de los usuarios de tener derecho a la información como si lo fueran, el primero diezma por completo al segundo que, al parecer, no merece de la más mínima protección.
Es casual, dicen que las empresas dicen, que esta reforma se plantee justo en el momento en el que aparece un nuevo y flamante canal de pago: Digital Plus. Las dos plataformas que forman Digital Plus (entre las que está, por si lo dudaban, Telefónica) han decidido despedir a los intermediarios y legislar ellos directamente. La Ley al servicio de los poderes económicos que, como dice Ignacio Ramonet, es, realmente, el primer poder.
Cuando la noticia se difundió por este mundo virtual sus habitantes actuaron como si estuvieran divisando un meteorito enorme acercándose a la tierra y dijeron: "aprovechemos el poco tiempo que nos queda y cuando el meteorito llegue ya veremos si podemos salvar algo". La lujuria del Carpe Diem propio de los últimos meses de vida de toda una generación se adueñó de las conexiones a internet que bajaban sin parar toda clase de material. Había que hacerse con la mayor cantidad de reservas posible: películas, discografías y libros para poder soportar en nuestros refugios el Armageddon y conseguir así que la escasez de ocio no hiciese, al menos por un tiempo, que nos contentáramos con consumir, como mendigos, cualquier cosa del estilo "Operación Triunfo". Y fue así como System of a Down, y ToteKing y La Naranja Mecánica, y Miles Davis, y Sabina, y Annie Hall bajaron a toda prisa para hacernos más soportables los tiempos post-holocausto para darnos su compañía en los terribles momentos que se avecinaban.
Lo que nadie esperaba es que en plena bacanal de descargas doscientas empresas, impacientes porque se les devolviera su monopolio, han decidido demandar a los usuarios de redes P2P que se hacían, sin pasar por caja, con estas preciadas obras. La demanda en cuestión pedirá 4 años de cárcel y cuantiosas sumas económicas a usuarios de estas redes.
El abogado de estas empresas, un señor con ansias de notoriedad llamado Xavier Ribas, explica que tienen localizados a 4000 usuarios y que tienen sus IPs (algo así como el carnet de identidad de cada internauta). La pregunta es: ¿cómo han localizado las IPs? El único medio posible (si descartamos que nos la hayan pedido amablemente con el inocente propósito de mandarnos 4 años a prisión) es rastreándolas. De ser así estarían infringiendo el derecho a la intimidad, a la privacidad, y el secreto de las comunicaciones. A este respecto el artículo 197 del CP establece que: "el que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento… intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses".
El tal Xavier Ribas dice que esta demanda está destinada a "sensibilizar " a los usuarios de P2P y, la verdad, es que a mi me ha sensibilizado. Es más, si lo tuviera delante le daría un beso en la boca al hombre que pretende destruir mi vida metiéndome a mis cruciales 25 años durante casi un lustro entre rejas dejándome, a la salida de prisión, con todo un brillante futuro por detrás. De todas formas ¿no hay mejores formas de despertar la sensibilidad? ¿No podría por ejemplo coger una guitarra acústica y cantarnos románticamente una canción que verse sobre la bondad de las empresas de software? Podría hacer como "Greta y los Garbo", un grupo español que en su página web publica un comunicado donde, a la par que ataca duramente a la piratería, justifica los altos precios de los CDs de música por su gran costo de producción y del que se deduce prácticamente que las empresas discográficas son ONGs que no ganan ni un céntimo con este negocio. Son Carpantas del nuevo siglo que ponen todo su esfuerzo en hacernos llegar la música sin sacar el más mínimo rendimiento. Esas panzas bien rellenas de estos magnates no se deben a percebes sino que es un problema del metabolismo.
Por supuesto no han sido pocos los avispados internautas que han detectado en esta acción un intento de amedrentarnos para que dejemos de hacer algo que, por el momento no es ilegal, pero, al mismo tiempo, se preguntan si este intento de crear un pánico que invite a la inactividad llevará a que rueden algunas cabezas como castigo ejemplar. En esta línea algunos sectores no tardan en señalarse con el dedo: "si yo en realidad no bajo tanto" "tú bajas más" "tu avaricia ha roto el saco" dicen algunos temerosos y es que hoy en día el papel de mártir no está muy solicitado. Sin embargo, la mayoría de los internautas, están demostrando una capacidad de cohesión y de solidaridad que ya era difícil ver en estos tiempos. Frases del tipo "si seguimos juntos no nos pasará nada" o "si alguien cae ahí estaremos todos" recorren orgullosas y combativas hasta el último rincón de la red. Esta guerra que las empresas pretenden comenzar con ayuda de sus portavoces, nuestros gobernantes, va a encontrarse con más de un contratiempo.
Estos golpes que siempre se autodenominan mortales no sirven más que para acelerar la evolución (en realidad revolución) de la red. Cuando consiguieron destruir a Napster no tardaron ni dos segundos en aparecer 30 programas con la misma finalidad y con infinitas mejoras. Si con Napster podíamos bajarnos nuestra música favorita en un tiempo relativamente aceptable, ahora, gracias a su muerte, sus herederos hacen que podamos bajarnos toda clase de material en tiempo record. ¿No creen que con la muerte por asfixia de Emule, Kazaa y Morpheus aparecerán otros que recojan el testigo y dejen a estos como reliquias del pasado? Nicholas Negroponte describe estos vanos intentos de las empresas y de la adaptación del derecho a sus intereses como "los espasmos de un pez moribundo en la cubierta de un barco".
España, últimamente a la vanguardia de la represión cibernética, se sitúa con estas acciones en la más retrógrada postura neoclásica que defiende una visión expansiva del derecho de autor en internet sin dejar un solo resquicio a la excepción cuando otros intereses como los valores socio-culturales concurran. Por el contrario la doctrina minimalista defiende "que si se permite la expansión del derecho de autor a los actos de mero uso y se limita el juego de las excepciones y límites a los derechos patrimoniales, se está restringiendo de manera clara la posibilidad de acceso a las obras, y por tanto también de una actividad crítica, política y social" (del libro de Ignacio Garrote "El derecho de autor en Internet").
A esta última postura es a la que nos adscribimos los internautas que usamos las redes P2P y que nos vemos coaccionados por los grandes poderes económicos que dicen que quieren recuperarnos como clientes a base de registros domiciliarios y represión.
Dicen las discográficas que llevamos al traste a la economía de esos grupos que decimos admirar y que por nuestra culpa éstos ya no se ven motivados para seguir haciendo sus obras. Sentimos mucho que la motivación de nuestros admirados grupos provenga no de las musas a las que cantan sino de los dólares con los que las seducen. No sabíamos, perdónennos, que otro coche nuevo fuera la inspiración que llevó a Metallica a escribir la maravillosa Fade To Black.
No nos hagan creer que jugamos con el pan de nadie. Los grandes grupos multimillonarios protestan contra la piratería porque teniendo sus bolsillos llenos de dólares preferirían, ya puestos, que estos rebosaran. Los grupos pequeños (cuyos intereses si me merecen el mayor de los respetos) no tienen la base de sus ganancias en los discos porque ustedes, señores de las discográficas que nos señalan con el dedo, se quedan con casi todos los beneficios que originan, sino que la tienen en los conciertos que desde que existe la distribución de sus obras por internet se han multiplicado en asistencia exponencialmente y, con ello, también sus ingresos. Tengo un amigo rapero al que se le cae la baba cuando ve que su disco se lo bajan cada vez más personas solo de pensar que quizás ahora, y gracias a la gente que irá a verle en directo, podrá ganar algo de dinero para mantenerse con este negocio que ustedes vampirizan.
Intentan ustedes, en resumen, hipnotizarnos y dejar todo esto, de nuevo, en un sueño. Pero por mucho que lo intenten tendrán que concienciarse de que el Derecho se tiene que adaptar a la sociedad y no a la inversa.
A nosotros no nos vuelve a dormir ni Dios... es más, tiro más alto, no nos vuelve a dormir ni Telefónica!
http://www.rebelion.org/cibercensura/030722bravo.htm "En ese inmenso jardín hay una mansión En la mansión un garaje En el garaje un flamante BMW En el BMW un hombre En el hombre un corazón Y en el corazón de ese hombre... un gran amor por clase obrera"
Cuento recitado en sus espectáculos por el grupo cubano de teatro Proyecto Cuyac y dedicado desde este humilde weblog a todos aquellos artistas que como Julio Iglesias siempre velan incansablemente por los intereses de los más desfavorecidos y con el que les pido, como persona moderadamente desfavorecida, que, por favor, no nos defiendan más.
http://www.filmica.com/david_bravo/archivos/000035.html
Yo que pensaba que la propuesta de Paulo Freire era crativa y original... Las cosas con las que uno se encuentra...
Consiguió, con éxito, que dicha propuesta fuese rechazada.
Sus argumentos fueron:
“En
teoría, el proyecto de dar educación a las clases trabajadoras es ya
bastante equívoco y, en la práctica, sería perjudicial para su moral y
felicidad. Enseñaría a las gentes del pueblo a despreciar su posición
en la vida en vez de hacer de ellos buenos servidores en agricultura y
en los otros empleos a los que les ha destinado su posición. En vez de
enseñarles subordinación les haría facciosos y rebeldes, como se ha
visto en algunos condados industrializados. Podrían entonces leer
panfletos sediciosos, libros peligrosos y publicaciones contra la
cristiandad. Les haría insolentes ante sus superiores; en pocos años,
el resultado sería que el gobierno tendría que utilizar la fuerza
contra ellos”.
Tal vez los anales de las
argumetación política parlamentaria reaccionaria, pueda llegar a ser
una fuente interesante de inspiración revolucionaria...
http://corotos.blogspot.com/2007/03/hace-dos-siglos-la-educacin-era-slo.html
Gracias
a todos por el apoyo y las muestras de afecto que habéis dispensado
tanto a este escrito como a mi persona, incluso los muchos ataques
recibidos a raíz de este escrito no hacen sino reforzarme en mi idea de
una sociedad laica como el único camino hacia el progreso y la
tolerancia. Si el hombre no acaba de una vez con Dios, será Dios el que
acabe con el hombre. Yo no quiero dejarte prisionero
de una organización que primero te inyecta el veneno del complejo de
culpa, para decirte después que el único antitodo lo tienen ellos. No
quiero que te inculquen una moral tan artera que considera más
peligrosos un culo o una teta, que una pistola o un artilugio capaz de
arrasar una ciudad entera.
Yo no quiero que te enseñen a dividir
la humanidad en buenos y malos, en fieles e infieles, en los “nuestros”
y el resto. No quiero que tiñan de pecado original tu inmaculada alma,
ni que vendan tu niñez a algún desaprensivo de su organización, oculto
y a salvo por su jerarquía.
Yo no quiero que maten tu rebeldía
con un puñal de resignación, ni que amenacen tu bendita osadía con un
infierno a su medida. No quiero que te cambien por tristeza tus
toneladas de alegría, que distraigan tu mirada con el más allá del más
aquí, que las promesas de vida eterna te hagan olvidar el compromiso
frente a la eterna mala vida de los de siempre, que injusto sea normal
y hermanos no sean todos, que de tanto mirar al cielo se te olvide el
suelo.
Yo no quiero que nadie dirija tu cama, que unos hombres
que viven solos te digan lo que es familia, que la justicia social es
envidia, el impulso natural lascivia y la libertad pecado. No quiero
verte expiar sus culpas, perdido en sus turbas, sin razón ni corazón,
tan pendiente de los santos que no veas que todos los demás somos
tantos, no quiero que te cambien un beso por un paraíso, ni un abrazo
por un latigazo, que te sustituyan la solidaridad por la caridad.
Yo
no quiero para ti ni su cielo, ni su infierno eternos, no quiero su
bálsamo del no pensar, el bálsamo del perdón por nada, la cadena del
complejo de culpa o el látigo del castigo divino, no quiero que compres
almas por un plato de lentejas, ni que vistas a los desnudos a cambio
de reemplazar al Dios que reza, para ti hijo mío, quiero paz de verdad,
paz de humano, paz de hermano, amor de verdad, amor de humano, amor de
hermano, esperanza de verdad, esperanza de humano, esperanza de
hermano, para ti quiero todas las manos, toda la paz, todas las
esperanzas y todo el amor, porque para ti deseo que todos los seres
humanos sean tus hermanos, sin distinción de raza, sexo o credo, para
ti quiero la plenitud de ser humano, hermano, entero y sin miedo.
http://versusholm.blogspot.com/2005/10/carta-de-un-padre-laico-su-hijo.html
un día
para el camino!
para reír, recordar y cantar!
un exquisito día donde la luna ausente se hace presente!
y puedes sentir la mirada, la sonrisa, el abrazo!
que permanece y dibuja la alegría en el alma y el rostro!
un dia!
que acompaña,
que camina al sol de un mediodía!
que al atardecer navega en un lago!
que canta en una madrugada!
que besa en el silencio!
y que ama en libertad!
un día para saborear
la locura de arriesgar
la aventura de vivir!
y la certeza de que sigues ahí! ¡Como un día de sol o una exquisita tarde, dondes apenas se siente pero permanece constante una lluvia muy suave que toca, que moja, que empapa! refrescante! cargada de vida generadora de todo lo que necesita esta tierra para que nuevos brotes surjan dispuestos a crecer, a vivir, a sentir... la brisa, la fuerza, y el abrazo de un día rebosante de sol !...
amgm.
Manú, Guápiles, Costa Rica sabado 10 de marzo, 2007
En el nombre de la Madre, por Analía Bernardo
En el nombre de la Madre la gran antepasada nuestra, de su hija Estrella y de todos los seres vivos que emergieron de su vientre en los tiempos primeros cuando danzaba abriendo las aguas del mar original.
En el nombre de la Diosa de la vida en la muerte, de la muerte en la vida y de su amante Solar, nacido en su plateada luz, enterrado, cada noche, en el lado oscuro. Fecundador y víctima que Ella resucita como alimento.
En el nombre de la Suprema, de su hermana Gemela, de sus ninfas, chamanas y justicieras, cantamos la antigua tradición de la Triple Diosa primera entre todas las deidades y religiones. Degradada e ignorada por los dioses de la espada y el caballo, que pisotearon los verdes campos de esta Madre, violando a sus mujeres, esclavizando a sus varones, arrancándole la sabiduría de la regeneración.
En el nombre de la Amante universal: Doncella blanca, reservada a sí misma, Mujer roja, entera y llena de la sangre que fluye sin crueldad, Anciana negra, tejedora de destinos y que en su luto trae la eternidad.
En los tiempos de las invasiones susurraste en el oído del ollave; cruzaste el camino del ermitaño; realizaste los milagros del mago; para que guardaran tus dones después que los sacerdotes guerreros te exiliaron de las entrañas y mentes de tus sacerdotisas y profetisas, condenando a toda mujer a la inmovilidad y el silencio.
Unas pocas, como Astrea, lograron escapar de los hombres de hierro ocultándose en bosques y cuevas, horrorizadas al ver la piedad vencida. En esos parajes sagrados te invocaron Némesis, justicia feraz que habita en el soto de Belili. Esas suaves y fervientes neolíticas tomaron el arco y el carcaj de los cazadores paleolíticos contra los pastores de la estepa.
Convertidas en jinetas feroces, únicas matriarcas que sacaron a la luz la ira mujeril, resistieron el sometimiento hasta el límite de la extinción.
Pero cuando el hierro venció al bosque capturadas, fueron prostituídas al servicio de los jefes de clan, inventores homéricos de tus raptos y clandestinidades con sus dioses.
Las descendientes de esas arqueras retornaron a la cuevas sagradas de las antiguas recolectoras de frutos. Temidas brujas del caldero que celebraron tus misterios y apariciones en las encrucijadas: tímida Corza Blanca, seductora Andra Mari, inflexible Dama de las Quijadas, ciñiendo a principes y emperadores con el eco de la vida usurpada.
No volvimos a escuchar historias de la pesadilla hasta la época del oro nuevo cuando los conquistadores ibéricos relataron a las Amazonas del río en la selva virgen del sur. Y cuando las Mujeres pobres de la pequeña Nicaragüa se vistieron de soldadas, fusil al hombro, seno amamantando, para defender a los suyos del dictador infame.
Reina del Cielo volvemos a evocarte como niños que balbucean la primera comunicación. Te llamamos: Pachamama, Isis Resurrectora y Luna Triple. Dibujamos algunos símbolos tuyos: laberintos y serpientes enlazadas. Y caminamos tras tus huellas en el cuerpo y la naturaleza con la esperanza de concluir este largo peregrinaje de la violencia suicida. Reiniciaremos el gran ciclo de vida, pronunciando el nombre de la Rosa.
Señora de las metamorfosis, Mujer pletórica, Madre agrícola, Andrógina del mar y del amor, Jueza de vivos y muertos, Sofía de lo oculto, Musa de lo humano, Caliz abundante, Serpiente de todos los tiempos y Árbol de la Vida, creaste este dilatado jardín con todas las energías diferentes y complementarias durante tu incesante canto, uniendo siempre tus cuernos para que los seres vivan en acoplado encuentro al descubrir que para ser uno primero hay que existir como dos. Preguntan los que quieren querer si habrá una existencia mejor que el hastío femenino y la prepotencia masculina; si tendremos que ensayar algún rito de luna y sol; adoptándote como hija desaparecida convertidos en Démeter.
Deseamos que vuelvas a los días de los humanos y sus gentes. Habita nuevamente en las madres porque cada noche y cada mañana ellas no han dejado de llamarte.
Diosa Madre, en tu nombre intentaremos alguna manera para que el Padre, al fin, bese tus labios y se integre a la mujer, al varón y al mundo.
II He sido, como muchas, una mujer en la colina que recibió tu abrazo en inviernos blancos de nieve, primaveras de flores y frutos, y otoños de álamos dorados, cuando estaba en el valle y habitaba los bosques de araucarias.
He sido una mujer que se baña con la luz de tus lunas desde el día que ví a los caciques mapuches danzar dentro del círculo, convertidos en pumas, ñandúes y serpientes, bajo el impulso del kultrún de la machi; y derramar la sangre de machos cabríos sobre su Pachamama.
He sido una mujer con una espada atravesada en la garganta hasta que las Madres de la plaza encarnaron tu ancestral derecho, quitando la venda que cubría los ojos de la luminosa Temis, cuando sus hijas e hijos fueron secuestrados hacia una muerte sin retorno, inflingida por viles patriarcas.
He sido una mujer indiferente a las amenazas del pecado desde los años que leí las hojas de los árboles que plantaron Safo, Juana Inés, Alfonsina y tantas otras que develaron las mentiras de los diabólicos retratos de tus amados, el dogma del sexo impuro y la retórica de las hogueras, las guerras y los mercados.
He sido una mujer que pregunta por las diosas que las estatuas de la ciudad aún representan, dónde la Virgen de los altares, dónde las Nereidas de Lola Mora, dónde la Madre Patria...
Y he invocado a tus mensajeras para que nos hablen de ellas cuando anuncien tu retorno a estas playas. Que hagan vibrar estas cuerdas heridas y canten con nosotras tu enojo, tu belleza, tu vuelta, ahora que no hay mandato que nos deje sin luna, ni exilio que nos separe de Tí.
III Canta, Musa, a la que retorna, canta la antigua tradición de cuando dios era mujer.
Canta a la que fue y sigue siendo Una, tres y trece veces ella misma. Habítanos para que todos conozcan a la Gran Madre cuyo nombre, dices, es Resplandor, paloma exaltada de la vida.
Dánzanos, Ninfa, la mente y el útero para que abandonemos la crisálida, limpios los oídos de tanta carga y abramos las alas de la conciencia.
Cuéntanos, Sabia, el relato y el poema de su mágica presencia ahora que encendimos ónfalos en el mundo y crepitan los corazones sobre las brasas.
Inspíranos, Astuta que estamos listas a la llegada de la Señora del paraíso, la que viste la túnica, abigarrada, con los colores del excelso fruto del amor, la justicia y la sabiduría.
Analía Bernardo Publicado por la autora en su libro "Deirdre y la Diosa del Amor" Colección Mitología Femenina, edición de autor en diskette. analiabernardo@yahoo.com
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Yo soy Sedna, la diosa del mar, la creadora de los inuit del Ártico y entre los navajos soy la Mujer Cambiante, diosa araña de la creación, madre del Cielo y la Tierra. Soy la Bisabuela Wakan de los sioux, la Mujer Bisonte Blanco de los lakotas y la Mujer del Peyote de los huicholes.
Soy Ixchel, la diosa luna de los mayas y Tonacayohua, la diosa cielo de los totonacas. Los mejicas me llamaban Señora de la Falda de Jade y Señora de la Falda de Serpientes porque producía la vida, la muerte cíclica y la regeneración.
En Centroamérica, me han celebrado bajo el nombre de Flor Emplumada, la Estrella que humea en el bosque, patrona del amor, la sexualidad, los códices y las artes.
En Colombia soy Bauche, la diosa serpiente creadora en la laguna de Iguapé y en las selvas soy Nunguí, la fértil diosa que danza en los campos de yuca plantados por las mujeres jíbaros. Los incas me llamaban Pachamama y me reconocían en mis hijas: Saramama, Cocamama, Axomama, Coyamama y Sañumama.
Soy la Mujer Jaguar de los Andres y la Jaguar Negra del Amazonas. En las costas del Brasil y del Uruguay me llaman Iemanjá, la diosa luna que emerge del mar. Y para los tobas del Chaco paraguayo y argentino soy Aquehua, la diosa sol que bajó a la tierra para engendrar a los primeros seres humanos y regresó al cielo para nutrir la vida.
Soy la Sirena del Paraná y la Doncella de la Yerba Mate. Entre los pampas soy la Llorona, la Luz Mala de los huesos y la Vieja vestida de Novia. También he sido la Telesita y la Difunta Correa.
Entre los araucanos soy el Espíritu del Pehuén, la Diosa Madre de los mapuches. Danzo, canto, profetizo y curo con las machis, únicas sacerdotisas activas de esas tierras. Y con máscaras sagradas estuve danzando con las onas y yaganes de la austral Tierras del Fuego.
Soy Muchas y Soy Una. Soy la Pachamama.
Analía Bernardo
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Oración a la Madre Tierra - escrita por Kathy Jones, traducida y adaptada por Sandra Román.
Madre Nuestra que estás en la Tierra Sobre la cual vivimos y nos movemos Y tenemos nuestro Ser. Alabados sean tus Mil Nombres Sagrados. A Ti honramos y servimos, Comprometiéndonos nuevamente a ser Guardianas de tu Naturaleza, Amando y cuidando todo lo que Tú has creado. Danos hoy como siempre los frutos de tu generosidad. Perdona nuestras faltas Como también nosotros perdonamos a los demás Y a nosotras mismas por nuestros errores. Guíanos en nuestro Viaje a través de la Vida Sobre este tu bello planeta. Protégenos de todo mal y peligro Porque este es tu mundo, Reflejo de tu Belleza y Abundancia. Por los Siglos de los Siglos. Bendícenos, Santa Madre y Bendita seas Por toda la Eternidad.
Fuente: Sandra Román es Sacerdotisa de Avalon,
iniciada en Glastonbury, Inglaterra, en el Equinoccio de Otoño del año 2000. Es autora del libro “Los Rostros de la Diosa”,
editado por Kier en mayo de 2005 de la agenda-libro “Diosas y Chamanas”. |  |
La Espiritualidad Femenina reconoce y celebra los derechos, la dignidad
y el poder sagrado de las mujeres de estos tiempos,
a través de las tradiciones sagradas ancestrales
y aborígenes de las Diosas, sus mitos, ritos, visiones y sabidurías
Las Diosas son arquetipos y en ellas encontramos reflejadas
nuestras energías, cualidades y poderes para ser y actuar en nuestra vida cotidiana,
manteniéndonos centradas en nuestro poder interno
y conectándonos al mundo transpersonal de la Divinidad Femenina.
Adelanto: Frente al límite
“Yamila es una muchacha afgana de 16 años. La conocí el año pasado en la cárcel de mujeres de Kabul, donde muchas reclusas están acusadas de adulterio, de escapar de maridos brutales o de querer casarse con un hombre elegido por ellas. Se la habían llevado secuestrada, de su casa, en Kunduz, hacía un año, y la habían obligado a casarse, maltratado y violado. Cuando el tío de su marido amenazó con violarla, no pudo aguantar más y huyó. Pero la policía la detuvo y la envió a la cárcel por abandonar a su esposo. Yamila me dijo que quería volver con su familia, pero que temía que su padre la matara porque, según él, los había deshonrado. Y si no la mataba su padre, lo haría sin duda el hombre con quien la habían obligado a casarse. Sus temores no eran infundados. Ese mismo año, el presidente afgano Karzai le había dado amnistía a una veintena de mujeres y niñas como ella. A algunas las mataron sus propios familiares y otras “desaparecieron”.” (Testimonio de Irene Khan, Secretaría General de Amnistía Internacional, en: Está en nuestras manos. No más violencia contra las mujeres, 2004:11). “A Paloma nunca la conocí, pero su madre me habló de ella. Paloma forma parte del gran número de jóvenes que han sido asesinadas en Ciudad Juárez, en la frontera entre México y Estados Unidos, en los últimos años. Durante una década, en esta localidad se ha secuestrado, torturado, violado y matado a centenares de mujeres. Las autoridades apenas han hecho nada para iniciar investigaciones y enjuiciamientos o poner fin a los crímenes, porque las víctimas eran mujeres pobres, sin poder ni peso político alguno. Muchas llegaron a Ciudad Juárez para trabajar en las maquiladoras, plantas de montaje que las empresas multinacionales instalan en la frontera de México para aprovechar las ventajas fiscales y la mano de obra barata de este país.” (Ibíd.:12). “Rita Margarete Rogerio, brasileña, fue violada en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao tras ser detenida por la policía española durante una redada de trabajadoras sexuales extranjeras indocumentadas en agosto de 1995. Nunca se pudo establecer su relación con el trabajo sexual. A pesar de las pruebas médicas, el fiscal no admitió que hubiera fundamentos para emprender acciones contra el agente que, presuntamente, la había violado. Rita Margarete Rogerio interpuso entonces una querella por su cuenta, pero el tribunal, si bien consideró que había sido golpeada y violada, se vio obligado a absolver a los tres agentes que estaban de servicio cuando ocurrieron los hechos porque ninguno de ellos quiso declarar en contra de los otros. En 1999, el Tribunal Supremo expresó su consternación por el fallo del tribunal inferior, porque, aunque se había establecido con claridad meridiana que Rita Rogerio había sido violada por un agente uniformado bajo custodia policial, los agentes testigos del hecho habían conspirado para mentir, negándose a identificar al violador, y debido a ello el Tribunal Supremo no podía sino confirmar la absolución.” (Ibíd.:115). “Me llamo Mariela Rojas. Soy de la etnia wichí, de la comunidad La Curva, Departamento San Martín, Salta. Los pueblos indígenas llevamos una larga lucha por recuperar las tierras que es muy conocida por todos. También sufrimos una tala indiscriminada de árboles y últimamente otra gran lucha es que nuestro territorio se ve invadido por las obras de gasoductos. Todas estas cañerías atraviesan nuestras tierras. Hay dañado el cultivo, hay derrames de petróleo, han contaminado el río.” (Las mujeres indígenas reunidas, 2004:18). Una mujer de 20 años de las tierras altas del centro de Afganistán fue violada en las proximidades de su poblado por el líder de una facción armada local. Esto es lo que declaró a Amnistía Internacional: “Estoy sufriendo por lo que me ha pasado. Estaba fregando los platos en la fuente, muy cerca de mi casa. Sentí que me tocaban en el hombro, me volví y vi que era el comandante local del poblado. Me agarró, me arrojó al suelo y me violó. Todo el poblado pudo oír mis gritos, vió lo que me estaba pasando, pero no me ayudó. Mi suegro y tres cuñados acudieron corriendo para ayudarme y el comandante y sus hombres los golpearon y amenazaron. Los dejaron en libertad, y el comandante les dijo que no les iba a tocar ahora, pero que se iba a asegurar de matarlos. Nos marchamos esa misma noche y caminamos por las montañas hasta Kabul. Muchas mujeres de este distrito han asido violadas por este hombre y su hermano. Es comandante de esta zona desde hace cuatro años y muchas familias se han marchado por su violencia, robos y muerte…” (Vidas rotas. Crímenes contra mujeres en situaciones de conflicto, 2004:11) Todas estas radiografías que giran en torno a las distintas formas de ejercer la violencia sobre las mujeres bien podrían encontrarse en los archivos de la BBC, o en la exposición fotográfica Mujeres, una mirada en positivo, realizada por el grupo de Amnistía Internacional de Elda-Petrer, en colaboración con la Asociación Fotográfica de Elda. Pero además estas son algunas de las imágenes que suelen aparecer al pensar en las formas en que se inscribe y se representa la violencia contra las mujeres. Sin embargo, no sólo existe violencia cuando hay guerras, éxodos, abusos y control de la conducta sexual, presiones de la comunidad y prejuicios, pobreza, estigmatización y discriminación, también hay violencia cuando las mujeres son golpeadas, denigradas, menospreciadas, ocultadas y controladas por sus maridos, parejas o compañeros, o cuando sus voces son silenciadas en las comisarías, o cuando son abandonadas por la justicia, una vez obtenidas las medidas cautelares, o cuando deben trasladarse de sus hogares a refugios con sus hijos. En estas páginas atenderemos, precisamente, a las vivencias de aquellas mujeres que sufrieron violencia no sólo por parte de sus esposos o parejas sino también cuando, guiadas por “el miedo paralizante”, “las amenazas”, “la humillación” y “la vergüenza”, producto de esa violencia, dejaron sus hogares y acudieron a comisarías, o a la justicia, o a curas de iglesia, o a salas de emergencia en hospitales, o a obras sociales privadas, o a Centros Integrales de la Mujer y/o a un refugio. Pero al igual que la muchacha afgana, la maquiladora de Ciudad Juárez, la migrante brasileña, la aborigen wichí y las migrantes en Europa Occidental, las mujeres que sufrieron las amenazas, el control, el temor, la vergüenza y la humillación –por parte de sus parejas o esposos y, luego, de las instituciones–, tienen una historia de violencia que, si bien es silenciada, naturalizada y ocultada, puede y debe ser narrada. Cuando en el año 2002 comencé a explorar temas etiquetados bajo el nombre genérico de “violencia” contra la mujer, me atraía la necesidad de comprender, ante lo que aparecía como una creciente ola de violencia contra la mujer en el hogar, las representaciones de la violencia en los discursos de los profesionales –asistentes sociales, abogados y psicólogos– del Centro Elvira Rawson, uno de los Centros Integrales de la Mujer del Gobierno de la Ciudad y la Dirección General de la Mujer. Mi interés por el tema surgió a partir del comentario de una mujer que había sufrido violencia y había estado en esa institución. Así fue como llegué al Centro Elvira Rawson, que fue la puerta de entrada al universo institucional de la problemática de la mujer que sufre violencia. Las narrativas de los profesionales en torno a las representaciones de la violencia me condujo, tiempo después, a descubrir que la perspectiva institucional a través de la cual estos actores abordaban el tema se encontraba alejada de mi interés principal: el relato directo de aquellos actores que habían atravesado o estaban atravesando una situación de violencia. Por esta razón me dirigí al refugio Mariquita Sánchez, en el cual las mujeres no estaban de paso como en el Centro, sino que vivían en el mismo durante el tiempo necesario para iniciar su denuncia civil, u obtener las medidas cautelares, o superar el miedo que las había conducido a esconderse de sus parejas, o comenzar un tratamiento psicológico, o encontrar un nuevo hogar, o pensar en otro tipo de estrategias tales como volver a sus ciudades de origen junto a sus familiares. De allí me encaminé hacia las representaciones culturales de la violencia, puesto que me permitían sobrepasar la inmediatez de las incidencias empíricas para comprender las redes de sentido alrededor de los eventos de violencia. Desde entonces fue notorio que en las narrativas se anudaban percepciones, creencias, mandatos, valores, convicciones y emociones. Pero no sólo los términos emocionales atravesaban las historias; cuando las mujeres evocaban sus experiencias personales de violencia, una intensa angustia, tristeza y emoción las sobrecogía y nos envolvía. Aún en el caso de los sectores de menores ingresos, donde muchas veces se establecen estereotipos que permiten suponer la existencia de cierto “hábito” a la violencia cotidiana (Schepper-Hughes, 1997), era evidente la apremiante necesidad de encontrar explicaciones. Esto me condujo a plantear que el esfuerzo de las mujeres por dotar de sentido a sus experiencias dolorosas se expresaba en determinadas representaciones, mediante la elaboración de una multiplicidad de discursos a partir de los cuales ellas podían construir sus experiencias y trayectorias personales, las cuales comprendían tanto las situaciones de violencia vividas con sus maridos o parejas como aquellas que eran el resultado del pasaje por diversas instituciones, centros y refugios. Las mujeres que aparecen en este trabajo debieron huir de sus hogares por la violencia que ejercían sobre ellas sus maridos, sus compañeros o sus parejas, la cual ponía en peligro sus vidas y las de sus hijos. En algunos casos, luego de transitar por comisarías y hospitales, llegaron al refugio Mariquita Sánchez, una institución y dependencia de la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad que, generalmente, pocas conocían, y donde residirían con sus hijos durante un tiempo. En otros casos, el reconocimiento de la violencia las condujo, primero, a sus obras sociales, o al cura de la iglesia, luego a los Centros Integrales de la Mujer y, por último, a trasladarse a un hotel o a la casa de algún amigo o familiar. Algunas de las mujeres llevaban 20 o más años de casadas, otras, en cambio, tan sólo un año. Varias eran oriundas de provincias Argentinas, otras de los países limítrofes. Para llevar a cabo el trabajo adopté la estrategia de seleccionar casos de mujeres que sufrieron violencia, tomando como material de análisis los relatos de experiencias personales y el discurso institucional de los profesionales a cargo de uno de los Centros Integrales de la Mujer, el Centro Elvira Rawson, y del refugio Mariquita Sánchez. En el texto son tratados con detenimiento cuatro casos de mujeres que sufrieron violencia, mientras otros tantos contribuyen a ampliar su comprensión. La forma en que éstos fueron seleccionados y otros criterios técnicos se encuentran detallados al inicio del capítulo V, dedicado al análisis e interpretación de las representaciones de los actores en torno a la violencia. Los capítulos I y II contienen las discusiones teóricas que van a ser retomadas a lo largo del texto. En el capítulo I se apuntan algunos debates teóricos vinculados a los estudios de la mujer, del género y de la violencia. En el capítulo II se historiza el concepto de familia buscando demostrar la íntima articulación que existe entre la violencia y la familia. El capítulo III focaliza en la concepción jurídica de la mujer en la historia, analizando el lugar específico que le es otorgado en tanto su específica condición de mujer. Para ello se definió el contexto en el que surge la preocupación por la violencia contra la mujer, así como el sucesivo cuerpo de tratados, acuerdos, pactos y decretos con lo cuales se intentó determinar su especificidad. El capítulo IV describe de qué manera las medidas cautelares y el refugio pueden ser pensados en relación a un proyecto estatal que se propone ejercer tanto un control sobre los cuerpos de los individuos a través de su disciplinamiento, como un control del espacio que recae mayormente sobre la población y, en menor medida, sobre el individuo. El capítulo V, de cierre, apunta a lo que pueden ser las perspectivas de una antropología de la violencia, partiendo de las experiencias personales, las percepciones, las creencias, los valores, las prácticas, en una palabra, la trayectoria social de los actores. Más aún, sostendré que las trayectorias de las mujeres, la cual comienza con el reconocimiento de la violencia por parte de los actores, pueden pensarse como un pasaje por tres fases que constituyen lo que Victor Turner denominó un drama social (1974). Abordar el tema desde este punto de vista supone, indudablemente, alejarse de las explicaciones meramente jurídicas o psicológicas que abundan en las cuestiones vinculadas a la violencia contra la mujer, y aportar un enfoque etnográfico, entendido a la manera de la antropóloga brasileña Mariza Peirano (1995), como una forma de análisis centrada en las variadas y cambiantes perspectivas de los actores, no para tomarlas como elemento explicativo sino para dar cuenta de ellas, relacionándolas con ciertos contextos que las hacen comprensibles.
Fuente: Artemisa Noticias-02-03-2007
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Hembrismo: El complemento indispensable
Javier Ramos Sánchez
Gara
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Polémico artículo sobre el feminismo de jurista y criminólogo |
Un acto de maltrato es una agresión física o psicológica puntual de una persona sobre otra. Una persona maltratada, en cambio, es aquella que, simplemente, no sabe o no puede salir de una situación de permanente maltrato y que ha interiorizado ese rol de agente dominado. Este es el fenómeno que debía combatir la Ley de Protección integral contra la violencia de género (L.O. 1/2004) que entró en vigor en enero de 2005, pero se queda a medio camino. Además de carencias de personal y medios, se ha centrado en dar una respuesta parcial de naturaleza penal, incierta y tardía, a los maltratadotes, pero nada o muy poco ha hecho por las víctimas.
No sirve de nada convocar a sesudos especialistas a conferencias que tematizan a la mujer con sugerentes títulos, o establecer penas de prisión y medidas de alejamiento para hombres si luego las mujeres víctimas del maltrato solicitan un vis a vis íntimo con ellos en la cárcel. La delegada especial contra la violencia de género, Encarnación Orozco, admite que, pese a la Ley integral, hasta agosto de 2006 han sido asesinadas 51 mujeres en el Estado español, y que, ojo al dato, el 75% de las órdenes de alejamiento son incumplidas por las propias víctimas.
Hay que trabajar en la otra parte del binomio hombre-mujer, si queremos avanzar en una convivencia más justa, menos desequilibrada y menos agresiva para las mujeres. Sé bien que en este asunto no es políticamente correcto decir algunas cosas, pero no podemos seguir ignorando el hecho de que el papel ideológico patriarcal subsiste en la transmisión de símbolos que tanto el hombre dominante como una mujer dominada transmiten a sus hijos e hijas. La ley penal por sí sola no resuelve nada, si acaso lo pospone. Por eso es fundamental incidir en esta otra parte del binomio.
Así pues, tres de cada cuatro órdenes de alejamiento son incumplidas por mujeres que no saben, no quieren o no pueden liberarse de una dependencia psicológica, cultural, económica o social del maltratador. He ahí una ingente tarea del feminismo.
Porque el feminismo no puede reducirse a compartir el 50% de las tareas del hogar, sino que requiere en primer lugar implicarse en codecidir cuál es el 100% de decisiones y obligaciones de cuyo 50%, al menos, nos haremos cargo. Porque, por más que bienintencionados igualitarismos nos dijeran que hombres y mujeres somos iguales y que bastaba con la educación para que lo advirtiéramos, encontramos elocuentes ejemplos diarios de que eso no es cierto. Ni lo somos ni queremos serlo, sólo queremos tener los mismos derechos y las mismas oportunidades. Y cuando la premisa mayor falla, el resultado está a la vista.
El feminismo de la diferencia (V. Sendón, por ejemplo) hace tiempo que viene incidiendo, a mi juicio muy acertadamente, en que diferencia no quiere decir discriminación o desigualdad sino distinta identidad. Hombres y mujeres no sólo nacemos con diferencias físicas palpables sino, y por eso mismo, con modos distintos de entender y afrontar nuestra existencia fugaz por este mundo. Nuestra diferencia sexual nos marca. Ya está bien de que niñas de 12 años deban sentarse junto a compañeros de esa misma edad y muy distinta madurez sexual y psicológica. Y que mientras ellas tratan de adquirir los tediosos conocimientos a que obliga una cada vez mayor carga lectiva, ellos se dediquen a expresarles lo que sus hormonas demandan. Hay otros ámbitos de socialización como el patio, fin de semana, extraescolares, etc.
No hay por qué reclamar una promiscuidad sexual no deseada para ser «iguales» a ellos. Ni ellos deben «feminizar» su sexualidad por no herir los sentimientos de sus compañeras sexuales. Querer ser iguales en derechos y expectativas no significa querer «lo mismo» ni a costa de lo que sea. Ya está bien de «liberar» a quien se siente medianamente feliz cuidando a sus propios hijos para dejar la piel en una oficina copiando el modelo del macho triunfador. Que no todo el mundo tiene que ir a la universidad para ser útil y culto. Que tan importante como el qué es el cómo y que deberíamos intentar crecer juntos, si esa mixitud fuera posible.
No es posible avanzar si no avanzamos todas y todos a la vez. Eso significa interactuar no sólo en la implementación de tareas sino, lo más importante, en la redefinición de modelos complementarios desde la propia identidad sexual.
Así es que vamos a empezar por el principio. Quién ha dicho que dos mujeres o dos hombres tienen derecho a concebir un niño o una niña sin su padre o madre biológica con tal de colmar un deseo o llenar un hastío existencial; y que, por tanto, ese nuevo ser nazca sin su completa identidad, sin un pasado genético. Debe reconocerse el derecho a un conocimiento y disfrute de nuestra identidad genética completa, y por tanto, a que no se nos imponga un progenitor A y uno B, sino a tener un padre y una madre. Otra cosa son las adopciones de quienes, por desgracia, han perdido a uno o a ambos progenitores y que, de seguro, van a ser bien atendidos y cuidados por parejas del mismo o de distinto sexo.
Queda dicho pues que no puedo coincidir sustancialmente ni con el denominado feminismo institucional ni con el de la igualdad. Me parece, sin embargo, que el denominado «feminismo de la diferencia» propone un paradigma más interesante, en algunas cuestiones, al intentar conjugar el respeto y la igualdad de oportunidades desde la diferencia. Esa diferencia que reivindican con orgullo las mujeres tiene que ser un conjunto de características que las hacen diferentes a los hombres, y obliga a los hombres a averiguar y a definir también cuáles son las que les caracterizan a ellos y les diferencian de las mujeres. Por eso, debo añadir, me aburren esos hombres que se pasan el día pidiendo perdón por serlo, tratando de ocultar y reprimir sus deseos y aspiraciones. Como si fueran responsables de los actos que hicieron sus antepasados, o contemporáneos, con las mujeres. Cualquiera de nosotros sólo es responsable de sus actos, no de los de los demás.
Las mujeres, por lo demás, no parecen precisar compañeros masculinos sumisos o inseguros de su identidad, antes bien, demandan hombres que compartan una existencia común desde la diferencia y el respeto. En definitiva, que se complementen y aporten mutuamente. Y, del mismo modo que el machismo precisa del complementario hembrismo para perpetuarse en la dominación, el ser mujer y el ser hombre deben aspirar a ser y crecer juntos desde la diferencia y desde el respeto a esa diferencia. Sólo así no vamos a poder evitar una agresión puntual pero sí, y esto es lo fundamental, el rol de maltratadas. Y sin maltratada no hay maltratador.
No puedo compartir la creencia de que determinados valores tengan sexo género, como se dice ahora. La sensibilidad o las emociones no son valores «femeninos», ni la autoridad o la disciplina valores «masculinos». Son valores y por tanto criterios de pensamiento y conducta individual expresada socialmente. Y ya va siendo hora de entender que autoridad no significa autoritarismo, sino el básico respeto, por ejemplo, del discente hacia el docente. Y que disciplina significa saber decir no en lugar de comprar con unos euros el silencio de un menor que molesta.
Que educar es duro y difícil y que cuando ambos padres se implican en ello tiene que haber una custodia compartida en caso de ruptura de la pareja. Porque al querer implicar al hombre en la educación de los hijos la mujer debe saber renunciar a monopolizar ese espacio, al tiempo que a otros bienes de consumo, pues no debe haber hora extra laboral que reste tiempo a esa crianza compartida.
Y termino. Es preciso combatir la injusticia, toda injusticia y allí donde se produzca. Y la injusticia es básicamente abuso e imposición de intereses. Pero liberarnos de cualquier opresión requiere, en primer lugar, ser conscientes de nuestro papel de oprimidos. Cuando la mujer toma conciencia de su identidad y consustancial dignidad deja de ser una mujer maltratada. Entonces ha vencido a su maltratador.
buen día!
porque puedes caminar,
porque puedes soñar,
porque estas viva,
porque estas vivo!
es entonces una posibilidad
para sentirla
para honrarla
para vivirla...
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