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...el nacimiento del mayor y más nefasto fraude, la más hipócrita manipulación que ningún poder haya cometido en la historia: convertir los intereses de los poderosos en “leyes científicas”.![]() "...Lo importante es que ya
no es necesaria una religión para controlar,
al menos con un triste consuelo, a los pueblos. Ya ni siquiera eso; el objetivo es convencer a los desheredados de la Tierra de que la Naturaleza, la vida es un infierno, y que el Mundo es para “los más aptos”. Lasciate ogne speranza." Máximo Sandín ENTREVISTA A MÁXIMO SANDÍNCon motivo del bicentenario de Charles Darwin
Por Andrea Barreira
- Comenzando por el principio, ¿de dónde venimos y a dónde vamos?
Supongo (estoy convencido de) que esto sonará raro, y más si tenemos en cuenta que estamos envueltos en el aluvión de conmemoraciones del “año de Darwin”, pero aunque no ha llegado todavía a los libros de texto y, al parecer, a los científicos participantes en esta enorme celebración (yo diría que sospechosamente desproporcionada, en relación con otros grandes científicos y pensadores), se está gestando en distintos centros de investigación “básica” es decir, no comercial, una visión de la evolución y, por tanto, de la Naturaleza, radicalmente distinta de la que nos han inculcado en nuestros estudios y que refleja con mucha mayor fidelidad la enorme complejidad que muestran los últimos conocimientos biológicos. Se está comprobando que la evolución es un proceso de “multiniveles”, porque el mundo natural está estructurado en sistemas de creciente complejidad, en los que la simbiogénesis es un factor fundamental de innovación en la evolución. Estas características se engloban, se pueden reflejar mediante la “Teoría de sistemas” y requieren la generación de avanzadas técnicas de estudio y el uso de potentes algoritmos capaces de acercarse a la enorme complejidad de las interacciones moleculares que se producen en el más diminuto proceso biológico. Parece que en unos pocos años nos podremos situar a la altura de la Física, la Química y las Matemáticas, que nos habían dejado anclados en el Siglo XIX con “explicaciones” mágicas que valen para todo.
En cuanto “a donde vamos”, no se puede saber, pero las nuevas
concepciones científicas nos pueden dar alguna pista (que es
la labor de la Ciencia): la evolución de los sistemas
complejos es un proceso global que implica transformaciones
acumulativas que experimentan cambios irreversibles. Cualquier
cambio en una parte del sistema provoca ineludiblemente
cambios correlativos en otras partes hasta lograr un nuevo
tipo de estabilidad dinámica. Pero si la alteración (la
desestabilización) es demasiado severa, los sistemas complejos
tienen una reacción binaria: un “salto” en el nivel de
complejidad o un derrumbe catastrófico. A vista de la
situación del “ecosistema global” se supone que uno de los dos
caminos es el que nos espera.
- Este año es el 200 cumpleaños de Darwin, ¿qué significó este personaje para comprender a los seres vivos?
Pero como,
por algún motivo que habría que explicar, sus apologistas no
parecen mostrar mucho interés en que se le lea intentaré,
brevemente, situar a Darwin en su contexto real: era un
victoriano acomodado en el sentido más típico (es decir en
cuanto a la concepción de la sociedad, ideología y visión del
Mundo) aficionado a la Naturaleza., cuya única titulación era
la de “subgraduado” en Teología. Su aportación a “la
comprensión de la Naturaleza”, la selección natural, se basó
en la observación de la selección de animales domésticos
“peculiares”, según nos cuenta en su libro, en el que dice que
este aspecto había sido “descuidado por los naturalistas”,
lo cual es fácil de explicar, porque los naturalistas, que
equivalían a los actuales biólogos, sabían que la selección
artificial de los ganaderos es exactamente lo opuesto a lo que
sucede en la Naturaleza, en la que los individuos que
habitualmente se reproducen son los normales, no los
“extraños”.
Cuando publicó su famoso libro “Sobre el origen
de las especies, etc.”, la evolución llevaba siendo
estudiada científicamente en Europa (sobre todo en Francia y
Alemania) más de 100 años, y había estudios sólidos y muy bien
encaminados, pero estos conocimientos estaban circunscritos al
ambiente académico. La gran celebridad del libro de Darwin
pudo tener relación con sus dos conceptos básicos para su
explicación de la Naturaleza: “la lucha por la vida” de Thomas
Malthus y “la supervivencia del más adecuado” de Herbert
Spencer, cuyas visiones de la sociedad eran cualquier cosa
menos filantrópicas. Los científicos de la época conocedores
de la evolución no aceptaron, en su gran mayoría, estos
planteamientos como explicación de la Naturaleza.
Pero en una
época de máximo esplendor de la revolución industrial y de la
expansión colonial británica, tuvieron una magnífica acogida
social como explicación “científica” de la situación. La
consecuencia de esto es que, durante 150 años, envuelta en la
hegemonía científica y cultural anglosajona, ha arraigado en
el ámbito científico y social una concepción distorsionada de
la Naturaleza (y de la sociedad) en las que reinan “el azar” y
la competencia como motor de cambio (o “progreso”) dirigidas
por algo tan misterioso y omnipotente como la selección
natural (y “la mano invisible del mercado”, respectivamente) y
en las que el premio es para “los más aptos”. Y el recurso al
poder omnímodo de la selección natural para dar por explicados
fenómenos complejos ha sido un obstáculo científico, un
retraso para comprender lo que realmente hay en el fondo de
esos fenómenos. Un obstáculo que se acentuó en los años 30 del
siglo pasado con la invención de la llamada Síntesis
“moderna”, una simplificación matemática basada en una idea
simplista y errónea de la transmisión de la información
genética y totalmente alejada de los fenómenos biológicos, con
el único fin de mantener la idea de la selección natural, que
era muy cuestionada por los evolucionistas.
- Decía Theodosius Dobzhansky que: “Nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la Evolución”. ¿Hasta qué punto influye la evolución en la vida diaria?
En el aspecto más general nos muestra que la idea del “azar”,
que es en realidad desconocimiento, y la competencia como
impulsora de la evolución son una caricatura de las ideas
rectoras del “libre mercado”. Un científico debe elevarse
sobre observaciones tan simples como que los ciervos “compiten
por las hembras” o que los guepardos matan gacelas. Eso no
tiene la menor relación con los cambios genéticos,
embriológicos, morfológicos en suma, relacionados con la
evolución. Los estudios sobre el resultado de estas
interacciones entre los seres vivos de un ecosistema mediante
modelos matemáticos nos indican que existen interdependencias
de distintos niveles entre todos ellos, y que todos son
imprescindibles, desde los números astronómicos de bacterias y
virus del suelo y el mar hasta el último carroñero, para
mantener el equilibrio. Que es el orden y no la competencia lo
que rige los sistemas biológicos.
Desde el punto de vista práctico las implicaciones de los
nuevos datos son enormes. Por ejemplo, las bacterias y los
virus son considerados, en la visión convencional, patógenos,
“competidores” que hay que eliminar. Esta visión proviene de
que se descubrieron por el hecho de que provocaban
enfermedades. Pero ahora se sabe que su condición de patógenos
es extraordinariamente minoritaria y que se produce cuando
alguna “agresión” ambiental altera sus actividades normales o
naturales. Que han sido fundamentales en la evolución de la
vida y que vivimos inmersos (en nuestro interior y en nuestro
exterior) en un mar de bacterias y virus que cumplen (entre
otras cosas) una labor fundamental en los ecosistemas y que
son esenciales para el mantenimiento de la vida.
Me temo que este no es lugar ni el momento adecuado para hablar de la implicación de los nuevos conocimientos en muchos problemas no resueltos (incluso creados) por la visión convencional. Sería demasiado largo y me temo que me estoy alargando excesivamente en las respuestas, pero tiene implicaciones en problemas como el peligroso aumento de la resistencia bacteriana a los antibióticos, el origen y la verdadera condición del SIDA, de la relación de los virus con el cáncer y el cáncer en general, de los problemas planteados por las vacunas, de la medicina convencional en general… Ya lo he argumentado con más extensión en otros sitios.
- Si se reconoce la evolución del ser humano, con toda la información que se posee cada vez más gracias al descubrimiento del genoma humano, ¿cómo pueden convivir el evolucionismo y el diseño inteligente?
Otra cuestión, que parece que es por la que pregunta, es el debate que se ha importado desde Estados Unidos entre el movimiento creacionista de raíz conservadora y basada en la interpretación literal de la Biblia y los darwinistas. Es un debate más lógico, porque enfrenta dos poderes “sobrenaturales”. Se podría comparar con un debate entre dos sectas de una misma religión. Enfrenta dos ideas que, en el fondo, tienen la misma esencia y el mismo poder, el de explicar lo inexplicable, desde la existencia de los genes homeóticos que controlan el desarrollo embrionario, hasta la regulación génica o los fenómenos epigenéticos… todo existe porque “ha sido seleccionado”. Si uno se cree realmente lo que ha llegado a ser (en lo que han convertido a) la selección “como la de los ganaderos” acaba por construirle un templo. Es capaz de crear la vida, destruirla, dirigir el rumbo de la Naturaleza (Hombre incluido) elaborar los más recónditos y complejos fenómenos moleculares y procesos bioquímicos… Todo lo que no se puede conocer en profundidad, ha sido “creado” por la selección natural. Lo que resulta divertido visto desde fuera es que, en el fondo, los conservadores creacionistas y los darwinistas no sólo comparten la idea de un poder superior como explicación de la naturaleza, sino todo un conjunto de principios y valores culturales e ideológicos que podríamos enumerar con toda nitidez. Pero este es un tema de estudio para historiadores, sociólogos o filósofos. No afecta en absoluto a la práctica científica, que sigue su camino.
La única relación que puede tener este debate con la Ciencia es que los darwinistas, que se han lanzado a él con auténtico entusiasmo, lo utilizan para sembrar dudas sobre el carácter de “creacionista encubierto” de cualquier biólogo que intente rebatir científicamente el darwinismo y han trasladado a los medios de comunicación (por cierto, con mucho éxito) la falacia de que el que no es darwinista es creacionista, porque las críticas al darwinismo son “un ataque a la evolución”. Busquen en Internet el caso de Richard Dawkins y Richard Milton. Es muy significativo. Pero tengo la impresión de que esta es “la última pataleta” de los darwinistas para mantener su concepción que es más bien una creencia y que puede entorpecer algo el avance de los nuevos conocimientos, pero es ineludible un cambio en la concepción de los fenómenos de la vida (y muy necesario, dada la situación por la que atraviesa nuestro planeta).
-¿En qué punto se ve dónde acaba una especie y empieza otra? Es decir, ¿cómo un biólogo percibe cómo una especie procede de otra? ¿Cómo sabe quién precede a quién?
Como esto me parece la parte fundamental de la respuesta, resumiré el problema que me plantea. Los métodos para conocer la relación entre distintas especies son, fundamentalmente, el registro fósil, que muestra dónde acaba una y comienza su (o sus) descendiente, la sistemática cladística, que estudia semejanzas y diferencias morfológicas mediante análisis matemáticos multifactoriales y los datos procedentes de los genomas secuenciados, pero estos dos últimos nos informan sobre un mayor o menor proximidad, no sobre descendencia.
-¿Qué es lo que impulsa el proceso evolutivo?
La evolución parece corresponder a una tendencia muy general en la Naturaleza, apta para configurar sistemas abiertos, es decir, sistemas que tienen el potencial de intercambio de información con el exterior y de producir niveles emergentes y extensivos de organización, pero necesariamente basados en los establecidos con anterioridad. Se podría decir que la evolución es una propiedad intrínseca a la vida, como algo inevitable, consecuencia de sus características.
- ¿Es realmente la evolución egoísta como afirmaba Richard Dawkins?
Lo que resulta incomprensible (aunque en la cultura anglosajona quizás no lo sea tanto) es la aceptación que tuvo la idea, que algunos siguen manteniendo, de que el ADN es “egoísta”. El ADN no es competitivo, ni triunfador, es una molécula que por sí sola es inerte (actualmente se puede comprar y es una especie de masa viscosa) y su actividad depende de complejas interacciones con otras moléculas, fundamentalmente, ARN y proteínas, y en un medio convenientemente delimitado (aunque no aislado) del exterior. Con los conocimientos actuales sobre la funcionalidad del genoma no creo que merezca la pena perder un segundo más hablando de esta “teoría”. Lo que sí quisiera mencionar es que ha sido un lastre más en el estudio de la genética en particular y de la evolución en general. La idea de que el ADN dirigido por su egoísmo y por la competencia con “otros genes” tendía a “expandirse por el genoma” llevó a la concepción de que los elementos repetidos y otros componentes que constituyen el 98,5% de la totalidad del genoma y en los que están las verdaderas claves para explicar las diferencias entre los organismos, era ADN “basura” o “chatarra”, y, por tanto quedó durante muchos años fuera del foco de estudio. En algún sitio he escrito que la “teoría” del gen egoísta ha sido la segunda gran catástrofe de la historia de la Biología. También he leído en revistas científicas anglosajonas ácidas críticas a esta “narración neodarwinista” como responsable de esta obstrucción al progreso de los conocimientos.
Lo que sí es significativo es que la actividad de Dawkins se ha centrado últimamente de un modo exclusivo en el debate creacionismo-darwinismo (evolución en su astuta denominación), y a “demostrar científicamente” la inexistencia de Dios, lo que no tiene el menor sentido. Incluso al patrocinio autobuses con simpáticos lemas de su propio bolsillo. Es posible que se dedique a esto para no tener que discutir con científicos sobre su teoría…
- ¿Crees que los avances en la investigación del ADN permitirán dar un paso en la evolución de las especies?
Para abreviar mis largas y probablemente aburridas respuestas voy a limitarme a transcribir literalmente la explicación de los expertos que han realizado el análisis de la máxima resolución alcanzada hasta ahora sobre los mecanismos de regulación y control de los genomas, el proyecto ENCODE: “los genes tienen muchas formas alternativas y un mismo gen puede dar lugar a proteínas distintas dependiendo de cómo se combinen las distintas regiones. Estas regiones del genoma analizadas están muy interconectadas unas con otras, mientras que la idea que tenían hasta el momento los científicos era que los genes estaban claramente delimitados. En el genoma, todo un conjunto de instrucciones dictan cómo son las características de los seres vivos. Los científicos no sabemos muy bien cómo leer esas instrucciones y qué regiones del genoma son las que realmente codifican esas instrucciones. La mayor parte del genoma tiene actividad es decir, no está “silencioso”, lo que echa por tierra la idea de que una gran parte del ADN sería algo así como “basura”, sin función alguna”.
No parece
necesario argumentar que lo razonable sería esperar a conocer
cómo se controla realmente la información genética antes de
manipular y alterar procesos que no podemos controlar (como se
ha comprobado repetidamente). Eso, en el caso de que realmente
el camino sea intentar cambiar supuestos “genes” defectuosos y
no sea más razonable investigar por qué se han producido esas
alteraciones para evitarlas. Creo que el problema de fondo es
que se han invertido enormes sumas desde grandes empresas
privadas en investigaciones enfocadas con fines comerciales,
cuyos planteamientos estaban basados en la antigua concepción
del “gen” como una entidad independiente (y quizás esto esté
detrás del gran apoyo mediático a la concepción darwinista de
la Naturaleza).
He leído a un prestigioso experto en este
campo la afirmación de que las manipulaciones genéticas “al
azar” no son más que la aceleración de los procesos que se
producen en la Naturaleza. También a otro prestigioso y
premiado experto afirmar que cambiar genes es algo “trivial”.
El problema es que se refería a cambiarlos en una mosca del
vinagre, cuyos problemas provocados por este cambio no
importan demasiado y que normalmente muere enseguida. Pero ya
hemos tenido suficientes ejemplos de muertes de pacientes (en
algún caso muy jóvenes) en experimentos de “terapia génica”,
de supuestos contagios de SIDA a pacientes sometidos a estos,
también supuestos, cambios de “genes” e incluso a la petición,
por parte de los “especialistas” en este campo, de que no se
informara de las muertes de pacientes sometidos a “terapia
génica”.
Me temo que a los biólogos que estamos en contra de estas manipulaciones no nos queda otra alternativa (dada la inferioridad de condiciones con respecto a las grandes empresas, y los que trabajan para ellas, para hacer llegar a la población estos problemas) que esperar a que se derrumben sus acciones en la Bolsa por falta de resultados. El problema es que cabe la posibilidad de que alguna de estas manipulaciones sin control produzca algún desastre.
DESDE http://www.iieh.com
DARWIN, LAS IDEAS DOMINANTES Y LOS QUE
DOMINAN Máximo Sandín "Los
maestros calumnian a la Naturaleza: La injusticia, dicen, es Ley
Natural.... Por Ley Natural, comprueban Richard Herrnstein y Charles Murray, los negros están en los más bajos peldaños de la escala social. Para explicar el éxito de sus negocios, John D. Rockefeller solía decir que la Naturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles; y más de un siglo después, muchos dueños del Mundo siguen creyendo que Charles Darwin escribió sus obras para anunciarles la gloria." (Eduardo Galeano, "Escuela del Mundo al revés" 1998). El 24 de Noviembre de 2009 se cumplirán ciento cincuenta años de lo que algún día que, lamentablemente, no parece próximo, se calificará como el nacimiento del mayor y más nefasto fraude, la más hipócrita manipulación que ningún poder haya cometido en la historia: convertir los intereses de los poderosos en “leyes científicas”. CONTINÚE AQUÍ
Festejemos a Darwin
“Todas las enseñanzas dogmáticas pronto envejecen y se quiebran”
Pablo Neruda
Desgraciadamente, este artículo no se ha escrito para alabar a Darwin ni a su obra sino para tratar de informar sobre la gran cantidad de rechazos que tuvo el libro desde su aparición y los esfuerzos por cambiar el paradigma darwinista. Hacemos la aclaración de que no se incluye ningún comentario creacionista pues se respetan todas las religiones incluyendo el darwinismo, y las diferencias, pleitos y rencores entre ellas no es asunto de la verdadera ciencia que es desde donde se han hecho los más válidos rechazos al darwinismo. CONTINÚA AQUÍ ...la injusticia, dicen, es Ley Natural... ...si “la ley de la selva” es la del equilibrio y de la interacción holística de las partes componentes, de dónde vienen las connotaciones negativas del término “salvaje”?
“El darwinismo proclamó que nuestra verdadera relación es de competidores y combatientes por la mera sobrevivencia, y que todo acto de compasión o lealtad al antiguo compañerismo es una vana y pícara alternativa para amenguar la severidad de la lucha y preservar variedades inferiores frente a los esfuerzos de la Naturaleza para extirparlas/ ... /cuando se predicaba la doctrina neodarwiniana yo no intentaba ocultar mi desdén intelectual hacia su ciega tosquedad y su superficialidad lógica, ni mi natural aborrecimiento de lo que tiene de asqueantemente inhumana/ .../porque la selección natural carece de significación moral: trata de la parte de la evolución que carece de propósito y de inteligencia y a la que mejor se le podría llamar selección accidental y, aún mejor, Selección No Natural, pues nada hay menos natural que un accidente. Si se pudiera demostrar que todo el Universo es producto de una selección así, sólo los tontos y los granujas podrían soportar la vida”. George Bernard Shaw(58) ![]() ¿Por qué celebrar a Darwin?19 de febrero de 2009
A partir de ahí, nuestras mentes fueron entrenadas a ver
competición del león (predador) con las cebras o ñues (presas), pero
sin fijarse en que ambos, predador y presa, conviven hace millones de
años en un mismo espacio, en situación de equilibrio armónico, sin
consecuencias ecológicas negativas. Aceptamos ideas como “egoismo” de
los genes, sin preguntarnos como diablos tal sentimiento humano pueda
ser propiedad de un pedazo de materia que ni siquiera está viva- los
genes son apenas moléculas que sólo poseen función dentro de una célula
y en interacción con otro centenares de moléculas. Traducción: Emilio Cervantes Para saber más: Biología y pensamiento Para saber más: Máximo Sandín Para saber más: Artículos sobre evolución ![]() ¿ya te los aprendiste?... Conoce a los próximos protagonistas de Quetzalli y Joaquín, los realizadores de la Serie de video Ventana a mi Comunidad, recorren el país para conocer a los grupos indígenas y otras identidades culturales de México y grabar distintos aspectos de su riqueza cultural. En este espacio, ellos nos comparten sus experiencias de trabajo y nos presentan a los protagonistas de los próximos videos de la Serie. ¡Vamos a conocerlos! ![]()
...llueve otra vez...![]() ... ... Me he dado cuenta ... ![]() ... ... Llueve otra vez detrás de mis frontales "Llueve otra vez" , Silvio Rodríguez ...atentaría contra esa manera estúpida y limitada de ver el Mundo y la Vida."...Todo el mundo se calla lo que realmente piensa porque atentaría contra
esa manera estúpida y limitada de ver el Mundo y la Vida. No sería socialmente correcto...." |
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LA
PESADILLA DE DARWIN | ||
| Dirección y
guión: Hubert Sauper. Países: Francia, Austria y Bélgica. Año: 2004. Duración: 107 min. Género: Documental. Producción: Edouard Mauriat, Antonin Svoboda, Martin Gschlacht, Barbara Albert, Hubert Toint y Hubert Sauper. Fotografía: Hubert Sauper. Montaje: Denise Vindevogel. Estreno en Francia: 2 Marzo 2005. Estreno en España: 1 Julio 2005. | |
CRÍTICA por Tònia Pallejà La otra guerra de los mundos: depredadores, globalización y cinismo "La pesadilla de Darwin" tiene el mérito de explicar algo que no in-teresa a nadie, y el valor de seguir interesada en explicárselo a to-do el mundo. Porque el foco de atención de este modélico docu-mental no es otro que África, cuna olvidada de la Humanidad, desti-no turístico de los privilegiados, pero, sobre todo, despensa y verte-dero de las potencias blancas de Occidente que la han sumergido en un pozo de pobreza, guerra, corrupción y marginalidad in secula seculorum. La imagen que devuelve el espejo inevitablemente mo-lesto del subdesarrollo no podría ser más nítida: es la falta de es-crúpulos de aquellos que continúan expoliando a los más débiles a través de un nuevo orden de colonialismo, pero también la conni-vencia de los que la aprueban y la indiferencia de quienes, final-mente, apartan la mirada hacia otro lado. Es algo que a nadie le gusta escuchar, pero que no por ello deja de ser menos cierto: el Primer Mundo vive bien gracias a que en el Tercer Mundo se vive muy mal. Y es esa responsabilidad compartida lo que, en última instancia, tanto nos cuesta digerir.
Lamentablemente, las desgracias que desangran a Tanzania no se acaban aquí. Está también el azote periódico de la hambruna, la amenaza constante de los conflictos bélicos, y las ONGs, que han convertido la ayuda humanitaria en otra fuente de lucro, porque sus clientes son el hambre, la muerte y la enfermedad, y sin clientes no existe justificación. Está la plaga del SIDA, esos críos que acu-den a la droga más pedestre, y está esa otra droga, la de la reli-gión, con Jesucristos blanquísimos en Technicolor, cuyos ministros condenan el uso del preservativo porque es pecado, mientras la-mentan la alarmante propagación del VIH. Y están, por último, las autoridades políticas y espirituales, preocupadas por la mala ima-gen que se pueda ofrecer en el exterior, porque ellos quieren, tex-tualmente, "vender el país" y así no hay manera, frente a la hipocre-sía de los supervisores de la Unión Europea, que durante sus visi-tas de rigor dan el visto bueno a todo lo que ven y a lo que no ven... o prefieren no ver.
Haciendo de la escasez de medios una virtud, y siguiendo el hilo de sus propios descubrimientos, este soberbio film nos depara un discurso visual austero, oscuro, granuloso, sólo aparentemente errático, porque avanza en cículos concéntri-cos, si no viciosos, igual que el destino turbio y estancado de sus protagonistas, ampliando con cada nueva vuelta la perspectiva, pro-fundizando en los temas y poniendo de relieve nuevos lazos. Como si trazara pinceladas aisladas, este realizador de origen tirolés nos acerca a la actividad alrededor del lago, a los ejecutivos y emplea-dos de las factorías, a la intimidad del personal aéreo y a sus chi-cas de recreo. La cámara pasea por las barracas de una comuni-dad integrada por pescadores y prostitutas, confinados en una isla como si fueran una suerte de leprosos sociales, para quienes la muerte es más cara que la vida; desciende a las calles desérticas que de noche se pueblan por esa infancia abocada al vagabundeo y la autodestrucción; se introduce en las reuniones de los altos esta-mentos y en las hogueras que congregan a los desposeídos en la playa. De los despachos a las chabolas, de la pista del aeropuerto al interior de las casas, del banquete de unos a las migas que re-cogen los otros, del paisaje natural al rostro humano. En este reco-rrido sórdido y grotesco surgen testimonios descorazonadores, co-mo el del vigilante nocturno que ha conseguido el trabajo porque mataron a su antiguo compañero y se protege con un puñado de flechas de punta envenenada, el de la mujer desahuciada por el vi-rus a la que sólo le queda esperar a la muerte, o el de esa otra que se tapa el ojo que perdió y aguarda una operación que probable-mente no llegará. Pero son las escalofriantes escenas las que, en definitiva, se pegan a la boca del estómago y aniquilan cualquier atisbo de cinismo: esas manos y esos pies hundiéndose en los restos del pescado putrefacto que luego se comerán, donde los gusanos se confunden con el fango, son imposibles de olvidar. El resultado final de estos retazos, engañosamente inconexos, fatídi-camente vinculados, es un paisaje dantesco ante el que uno no sabe si sentir asco o pedir perdón. Llamar notas de humor a ciertos momentos de distensión sería obsceno: la risa se queda congelada cuando nos damos cuenta de lo que la motiva.
La conclusión no podría ser más pesimista. Pero si cambiar el curso de la Humanidad supera la utopía, abrumarnos por nuestra cuota de culpa es, como mínimo, impagable: "La pesadilla de Dar-win" no sirve, ni mucho menos, para sentir lástima por los otros, si-no para sentir vergüenza de nosotros mismos. Sin ningún género de dudas, uno de los documentales más impactantes y me-morables que se hayan podido ver, uno de los más necesa-rios y valiosos que se hayan podido producir. Por el arrojo y la lucidez con que nos implica a todos y cada uno, no cabe sino agradecerle la bofetada.
Calificación:
Imágenes de "La pesadilla de Darwin" - Copyright © 2004 Mille et une Productions, Coop99 Filmproduktion y Saga Films. Distribuida en España por Sagrera TV. Todos los derechos reservados. | ||




―Dijo
que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas ―exclamó el joven
estudiante―; pero no hay ni una sola rosa roja en todo mi jardín.
Desde su nido en la encina le oyó el ruiseñor, y miró a través de las hojas y se quedó extrañado.
―Ni
una sola rosa roja en todo mi jardín ―exclamó el estudiante; y sus
hermosos ojos se llenaron de lágrimas―. ¡Ah, de qué cosas tan pequeñas
depende la felicidad! He leído todo lo que han escrito los sabios, y
son míos todos los secretos de la filosofía; sin embargo, por no tener
una rosa roja, mi vida se ha vuelto desdichada.
―He aquí por
fin un verdadero enamorado ―dijo el ruiseñor―. Noche tras noche le he
cantado, aunque no le conocía; noche tras noche he contado su historia
a las estrellas, y ahora le estoy viendo. Tiene el cabello oscuro como
la flor del jacinto y los labios tan rojos como la rosa de sus deseos;
pero la pasión ha hecho que su rostro parezca de pálido marfil, y el
dolor le ha puesto su sello sobre la frente.
―El príncipe da un
baile mañana por la noche ―musitó el estudiante―, y mi amada estará
entre los invitados. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta
el alba. Si le llevo una rosa roja, la tendré entre mis brazos, y
reclinará la cabeza en mi hombro, y su mano estará prisionera en la
mía. Pero no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, así es que estaré
sentado solo, y ella pasará desdeñándome. No me prestará atención
alguna y se me romperá el corazón.
―He aquí ciertamente el
verdadero enamorado ―dijo el ruiseñor―. Lo que yo canto, él lo sufre;
lo que es para mí alegría es dolor para él. En verdad el amor es
maravilloso; es más precioso que las esmeraldas y más costoso que los
finos ópalos. No se pueden comprar con perlas ni con granates, ni está
a la venta en el mercado, no lo pueden comprar los mercaderes, ni se
puede pesar en la balanza a peso de oro.
―Los músicos estarán
sentados en su estrado ―dijo el joven estudiante―, y tocarán sus
instrumentos de cuerda y mi amada danzará al son del arpa y del violín.
Danzará tan ligera que sus pies no rozarán el suelo, y los caballeros
de la corte, con sus trajes alegres, estarán todos rodeándola. Pero
conmigo no bailará, pues no tengo una rosa roja para darle.
Y se arrojó sobre la hierba, y ocultó el rostro entre las manos y lloró.
―¿Por qué llora? ―preguntó una lagartija verde, cuando pasaba corriendo junto a él con el rabo en el aire.
―Eso, ¿por qué? ―dijo una mariposa que revoloteaba persiguiendo a un rayo de sol.
―Sí, ¿por qué? ―susurró una margarita a su vecina, con una voz suave y baja.
―Está llorando por una rosa roja ―dijo el ruiseñor.
―¡Por una rosa roja! ―exclamaron―; ¡qué ridículo!
Y la lagartija, que era algo cínica, se rió abiertamente.
Pero
el ruiseñor comprendía el secreto de la pena del estudiante, y
permaneció posado silencioso en la encina, y pensó en el misterio del
amor.
De pronto desplegó sus alas pardas para emprender el
vuelo y hendió los aires. Pasó por la arboleda como una sombra, y como
una sombra voló a través del jardín.
En el medio del césped crecía un hermoso rosal, y al verlo voló hacia él y se posó sobre una rama.
―Dame una rosa roja ―exclamó―, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el rosal negó con la cabeza.
―Mis
rosas son blancas ―respondió―; tan blancas como la espuma del mar, y
más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve a ver a mi hermano, el
que trepa alrededor del viejo reloj de sol y te dará tal vez lo que
deseas.
Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía en torno al viejo reloj de sol.
―Dame una rosa roja ―exclamó―, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el rosal negó con la cabeza.
―Mis
rosas son amarillas ―respondió―; tan amarillas como el cabello de la
sirena que se sienta en un trono de ámbar y más amarillas que el
narciso que florece en el prado antes de que llegue el segador con su
guadaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que crece al pie de la ventana
del estudiante, y te dará tal vez lo que deseas.
Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía al pie de la ventana del estudiante.
―Dame una rosa roja ―exclamó―, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el arbusto negó con la cabeza.
―Mis
rosas son rojas ―respondió; tan rojas como los pies de la tórtola y más
rojas que los grandes abanicos de coral que se mecen y mecen en la sima
del océano; pero el invierno me ha congelado las venas, y la escarcha
me ha helado los capullos, y la tormenta me ha roto las ramas, y no
tendré rosas este año.
―Una rosa roja es todo lo que necesito
―exclamó el ruiseñor―, ¡sólo una rosa roja! ¿No hay ningún medio por el
que pueda conseguirla?
―Hay un medio ―respondió el rosal―, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
―Dímelo ―dijo el ruiseñor―, no tengo miedo.
―Si
quieres una rosa roja ―dijo el rosal―, tienes que hacerla con música, a
la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Debes
cantar para mí con el pecho apoyado en una de mis espinas. A lo largo
de toda la noche has de cantar para mí, y la espina tiene que
atravesarte el corazón, y la sangre que te da la vida debe fluir por
mis venas y ser mía.
―La muerte es un alto precio para pagar
una rosa roja ―exclamó el ruiseñor―, y la vida nos es muy querida a
todos. Es grato posarse en el bosque verde, y contemplar al sol en su
carro de oro y a la luna en su carro de perla. Dulce es la fragancia
del espino, y dulces son las campanillas azules que se esconden en el
valle y el brazo que el viento hace ondear en la colina. Sin embargo,
el amor es mejor que la vida, ¿y qué es el corazón de un pájaro
comparado con el corazón de un hombre?
Así es que desplegó las
alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó veloz
sobre el jardín como una sombra, y como una sombra atravesó volando la
arboleda.
El joven estudiante todavía estaba echado en la
hierba, donde le había dejado, y las lágrimas aún no se habían secado
en sus hermosos ojos.
―¡Sé feliz! ―exclamó el ruiseñor―; ¡sé
feliz!; tendrás tu rosa roja. Te la haré de música a la luz de la luna
y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Todo lo que te pido a
cambio es que seas un verdadero enamorado, pues el amor es más sabio
que la filosofía, por sabia que esta sea, y más fuerte que el poder,
por potente que sea este. Del color de la llama son sus alas, y de
color de llama tiene el cuerpo. Sus labios son dulces como la miel y su
aliento es como el incienso.
El estudiante alzó los ojos de la
hierba y escuchó, mas no pudo entender lo que le estaba diciendo el
ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros.
Pero la encina comprendió y se puso triste, porque quería mucho al pequeño ruiseñor que había hecho su nido entre sus ramas.
―Cántame una última canción ―musitó―; me sentiré muy sola cuando te hayas ido.
Así es que el ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que sale a borbotones de una jarra de plata.
Cuando hubo terminado su canción, el estudiante se levantó, y sacó un cuaderno y un lápiz de su bolsillo.
―Ella
tiene estilo ―dijo para sí, mientras caminaba a través de la arboleda―,
eso no se le puede negar, pero ¿tiene sentimientos? Me temo que no. De
hecho, es como la mayoría de los artistas, es toda estilo, sin ninguna
sinceridad. No se sacrificaría por los demás. Piensa tan sólo en la
música, y todo el mundo sabe que las artes son egoístas. Sin embargo,
es preciso admitir que hay notas hermosas en su voz. ¡Qué lástima que
no signifiquen nada, ni tengan ninguna utilidad práctica!
Y
entró en su habitación y se echó sobre el pequeño jergón, y se puso a
pensar en su amor, y al cabo de un tiempo se quedó dormido.
Y
cuando la luna brilló en el cielo, fue volando al rosal el ruiseñor y
puso su pecho contra la espina. Cantó toda la noche con el pecho contra
la espina, y la luna de frío cristal se asomó para escuchar. A lo largo
de toda la noche estuvo cantando, y la espina penetraba más y más
profundamente en su pecho, y la sangre, que era su vida, fluía fuera de
él.
Cantó primero el nacimiento del amor en el corazón de un
adolescente y de una muchacha. Y en la rama más alta del rosal floreció
una rosa admirable, pétalo a pétalo, a medida que una canción seguía a
otra canción. Pálida era al principio, como la bruma suspendida sobre
el río; pálida como los pies de la mañana, y de plata, como las alas de
la aurora. Como la sombra de una rosa en un espejo de plata, como la
sombra de una rosa en el estanque, así era la rosa que florecía en la
rama más alta del rosal.
Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina.
―¡Apriétate más, pequeño ruiseñor ―gritaba el rosal―, o llegará el día antes de que esté terminada la rosa!
Así
es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y su canto se hizo
cada vez más sonoro, pues cantaba el nacimiento de la pasión en el alma
de un hombre y de una doncella.
Y un delicado arrebol rosado
vino a los pétalos de la rosa, como el rubor del rostro del novio
cuando besa los labios de la novia. Pero la espina no había llegado aún
al corazón del pájaro, así que el corazón de la rosa seguía siendo
blando, pues sólo la sangre del corazón de un ruiseñor puede teñir de
carmesí el corazón de una rosa.
Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina.
―¡Apriétate más, pequeño ruiseñor ―gritaba el rosal―, o llegará el día antes de que esté terminada la rosa!
Así
es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y la espina tocó su
corazón, y sintió que le atravesaba una intensa punzada de dolor.
Amargo, amargo era el dolor, y más y más salvaje se elevó su canto,
pues cantaba al amor que se hace perfecto por la muerte, al amor que no
muere en la tumba.
Y la rosa admirable se volvió carmesí, como
la rosa del cielo en el oriente. Carmesí era el ceñidor de pétalos, y
carmesí como un rubí era su corazón.
Pero la voz del ruiseñor
se volvió más débil, y sus pequeñas alas empezaron a batir, y un velo
le cubrió los ojos. Más y más débil se tornó su canto, y sintió que
algo le ahogaba en la garganta.
Moduló entonces un último
arpegio musical. La luna blanca lo oyó, y se olvidó del alba, y se
quedó rezagada en el cielo. La rosa roja lo oyó, y tembló toda de
arrobamiento, y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana. El eco se
lo llevó a su caverna púrpura de las colinas, y despertó de sus sueños
a los pastores dormidos. Flotó a través de los juncos del río, y ellos
llevaron su mensaje al mar.
―¡Mira, mira! ―gritó el rosal―. ¡La rosa ya está terminada!
Pero el ruiseñor no respondió, pues yacía muerto en la hierba alta, con la espina en el corazón.
Y al mediodía el estudiante abrió la ventana y se asomó.
―¡Mira!,
¡qué suerte tan maravillosa! ―exclamó―, ¡he aquí una rosa roja! No
había visto en mi vida una rosa semejante. Es tan bella que estoy
seguro que tiene un largo nombre latino.
Y se inclinó y la arrancó.
Se puso luego el sombrero y se fue corriendo a casa del profesor con la rosa en la mano.
La hija del profesor estaba sentada en el umbral, devanando seda azul alrededor de un carrete, con su perrito echado a sus pies.
―Dijiste
que bailarías conmigo si te traía una rosa roja ―exclamó el
estudiante―. He aquí la rosa más roja del mundo entero. La llevarás
prendida esta noche cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos ella
te dirá cuánto te quiero.
Pero la muchacha frunció el ceño.
―Temo
que no me vaya bien con el vestido ―respondió―, y, además, el sobrino
del chambelán me ha enviado joyas auténticas, y todo el mundo sabe que
las joyas cuestan mucho más que las flores.
―¡Bien, a fe mía que eres una ingrata! ―dijo el estudiante muy enfadado.
Y arrojó la rosa a la calle, donde cayó en el arroyo, y la rueda de un carro pasó por encima de ella.
―¿Ingrata?
―dijo la muchacha―. Y yo te digo que tú eres un grosero, y, después de
todo, ¿quién eres tú? Sólo un estudiante. ¡Cómo!, no creo que tengas ni
siquiera hebillas de plata para los zapatos, como tiene el sobrino del
chambelán.
Y se levantó de la silla y entró en la casa.
―¡Qué
cosa tan necia es el amor! ―se dijo el estudiante mientras se
marchaba―. No es ni la mitad de útil que la lógica, pues no prueba
nada, y siempre nos dice cosas que no van a suceder, y nos hace creer
cosas que no son ciertas. De hecho, es muy poco práctico, y como en
estos tiempos ser práctico lo es todo, me volveré a la filosofía y
estudiaré metafísica.
Así es que volvió a su habitación, y sacó un gran libro polvoriento, y se puso a leer.
Eran conocidos en las calles del barrio,
conocidos en todos los bares y tabernas.
Él tan alto, tan serio, tan pálido y delgado,
ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña.
Él rondaba, más o menos, los cincuenta,
y ella debía tener no más de veinticuatro.
Él daba clases, creo, en alguna academia,
y ella estudiaba, creo, un curso de italiano.
Bebían y se amaban, o eso parecía,
discutían a veces, a veces sonreían,
se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,
el amor es difícil y extraño en estos tiempos.
La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.
Él entró una noche en el bar de costumbre,
iba vestido todo de riguroso luto,
venía borracho y solo, traía el gesto serio,
y en las manos una corona de difuntos.
Ella le había dejado, nos explicó sereno,
y había decidido considerarla muerta,
y brindar por su olvido y su descanso eterno,
y celebrar su entierro de taberna en taberna.
Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:
vasos vinos y risas, alguna vomitona,
abrazos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por ella y su memoria.
La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.
Al salir de El Almendro ya iba muy borracho,
se desplomó en el asfalto y me incliné a su lado.
Supe que estaba muriéndose de golpe,
dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.
Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,
y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.
Llegué hasta el bar que él me había indicado
y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.
Por fin la vi, bailaba muy despacio,
refugiada en el cálido pecho de un muchacho.
Le conté, me escuchó, se abrazó a su pareja.
Yo no sé si lloró, no se veía apenas.
La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.
ISMAEL SERRANO -
LA EXTRAñA PAREJA (ATRAPADOS EN AZUL)
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JIDDU KRISHNAMURTI
DESDE http://www.oshogulaab.com/



Un Hada, Un Cisne - Sui Generis
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El texto escrito por Carl Sagan cuenta los orígenes del Maellus Maleficarum y sus terribles consecuencias en toda Europa y posteriormente en Estados Unidos, llevadas a cabo por la iglesia católica y protestante.
La obsesión con los demonios empezó a alcanzar su cenit cuando, en su famosa Bula de 1484, el papa Inocencio VIII declaró:
“Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la
relación con ángeles malos, íncubos y súcubo, y que, mediante sus
brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los
alumbramientos de las mujeres”.
Además de generar otras muchas calamidades. Con esta bula, Inocencio inició la acusación, tortura y ejecución sistemática de incontables "brujas" de toda Europa. Eran culpables de lo que Agustín había descrito como "una asociación criminal del mundo oculto". A pesar del imparcial "miembros de ambos sexos" del lenguaje de la bula, las perseguidas eran principalmente mujeres jóvenes y adultas. Ser bruja era la peor acusación que podía caer en una mujer, puesto que significaba que practicaba el infanticidio caníbal, que bailaba desnuda, que practicaba el sexo promiscuo. Significaba ser parte de las pesadillas de la sociedad.
Muchos protestantes importantes de los siglos siguientes, a pesar de sus diferencias con la Iglesia católica, adoptaron puntos de vista casi idénticos. Incluso humanistas como Desiderio Erasmo y Tomás Moro creían en brujas. "Abandonar la brujería - decía John Wesley, el fundador del metodismo- es como abandonar la Biblia." William Blackstone, el célebre jurista, en sus Comentarios sobre las leyes de Inglaterra (1765), afirmó:
“Negar la posibilidad, es más, la existencia real de la brujería y la hechicería equivale a contradecir llanamente el mundo revelado por Dios en varios pasajes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento”.
El papa nombró a Kramer y Sprenger para que escribieran un estudio completo utilizando toda la artillería académica de finales del siglo XV. Con citas exhaustivas de las Escrituras y de eruditos antiguos y modernos, produjeron el Maellus Maleficarum, "martillo de brujas", descrito con razón como uno de los documentos más aterradores de la historia humana. La demonología que el Malleus maleficarum contenía presuntamente servía para identificar los poderes de brujas y brujos, sus vínculos con el diablo y las relaciones sexuales de las brujas con los incubos y de los brujos con los sucubos. La obra maldita de los frailes dominicos adquirió prestigio como un vehículo para desvelar las representaciones terrestres del príncipe de las tinieblas. Pese a que la idea de este manual fue bendecida por la iglesia católica, lo cierto es que también fue fervorosamente abrazado por la contraparte protestante y posteriormente cultivada con especial ahínco durante la Contrarreforma.
Lo que el Maellus venía a decir, prácticamente, era que, si a una mujer la acusan de brujería, es que es bruja. La tortura es un medio infalible para demostrar la validez de la acusación. El acusado no tiene derechos. No tiene oportunidad de enfrentarse a los acusadores. Se presta poca atención a la posibilidad de que las acusaciones puedan hacerse con propósitos impíos: celos, por ejemplo, o venganza, o la avaricia de los inquisidores que rutinariamente confiscaban las propiedades de los acusados para su propio uso y disfrute. Su manual técnico para torturadores también incluye métodos de castigo diseñados para liberar los demonios del cuerpo de la víctima antes de que el proceso la mate. Con el maellus en mano, con la garantía del aliento del papa, empezaron a surgir inquisidores por toda Europa.
Rápidamente se convirtió en un provechoso fraude. Todos los costes
de la investigación, juicio y ejecución recaían sobre los acusados o
sus familias; hasta las dietas de los detectives privados contratados
para espiar a la bruja potencial, el vino para los centinelas, los
banquetes para los jueces, los gastos de viaje de un mensajero enviado
a buscar a un torturador más experimentado a otra ciudad, y los haces
de leña, el alquitrán y la cuerda del verdugo. Además, cada miembro del
tribunal tenía una gratificación por bruja quemada. El resto de las
propiedades de la bruja condenada, si las había, se dividían entre la
Iglesia y el Estado. A medida que se institucionalizaban estos
asesinatos y robos masivos y se sancionaban legal y moralmente, iba
surgiendo una inmensa burocracia para servirla y la atención se fue
ampliando desde las brujas y viejas pobres hasta la clase media y
acaudalada de ambos sexos.
Cuantas más confesiones de brujería se
conseguían bajo tortura, más difícil era sostener que todo el asunto
era pura fantasía. Como a cada "bruja" se la obligaba a implicitar a
algunas más, los números crecían exponencialmente. Constituían "pruebas
temibles de que el diablo sigue vivo", como se dijo más tarde en
América en los juicios de brujas de Salem. En una era de credulidad, se
aceptaba tranquilamente el testimonio más fantástico: que decenas de
miles de brujas se habían reunido para celebrar un aquelarre en las
plazas públicas de Francia, y que el cielo se había oscurecido cuando
doce mil de ellas se echaron a volar hacia Terranova. En la Biblia se
aconsejaba:"no dejarás que viva una bruja”
En Gran Bretaña se contrató a buscadores de brujas, también llamados
"punzadores", que recibían una buena gratificación por cada chica o
mujer que entregaban para su ejecución. No tenían ningún aliciente para
ser cautos en sus acusaciones. Solían buscar "marcas del diablo"
-cicatrices, manchas de nacimiento o nevi- que, al pincharlas con una
aguja, no producían dolor ni sangraban. Una simple inclinación de la
mano solía producir la impresión de que la aguja penetraba
profundamente en la carne de la bruja. Cuando no había marcas visibles,
bastaba con las "marcas invisibles". En las galeras, un punzador de
mediados del siglo XVII "confesó que había causado la muerte de más de
doscientas veinte mujeres en Inglaterra y Escocia por el beneficio de
veinte chelines la pieza".
En los juicios de brujas no se admitían pruebas atenuantes o
testigos de la defensa. En todo caso, era casi imposible para las
brujas acusadas presentar buenas coartadas; las normas de las pruebas
tenían un carácter especial. Por ejemplo, en más de un caso el marido
atestiguó que su esposa estaba durmiendo en sus brazos en el preciso
instante en que la acusaban de estar retozando con el diablo en un
aquelarre de brujas; pero el arzobispo, pacientemente, explicó que un
demonio había ocupado el lugar de la esposa. Los maridos no debían
pensar que sus poderes de percepción podían exceder los poderes de
engaño de Satanás. Las mujeres jóvenes y bellas eran enviadas
forzosamente a la hoguera.
Los elementos eróticos y misóginos eran
fuertes, como puede esperarse de una sociedad reprimida sexualmente,
dominada por varones, con inquisidores procedentes de la clase de los
curas, nominalmente célibes. En los juicios se prestaba atención
minuciosa a la calidad y cantidad de los orgasmos en las supuestas
copulaciones de las acusadas con demonios o el diablo y a la naturaleza
del "miembro" del diablo (frío, según todos los informes). Las "marcas
del diablo" se encontraban "generalmente en los pechos o partes
íntimas", según el libro de 1700 de Ludovico Sinistrani. Como
resultado, los inquisidores, exclusivamente varones, afeitaban el vello
púbico de las acusadas y les inspeccionaban cuidadosamente los
genitales. En la inmolación de la joven Juana de Arco a los veinte
años, tras habérsele incendiado el vestido, el verdugo de Ruán apagó
las llamas para que los espectadores pudieran ver "todos los secretos
que puede o debe haber en una mujer".
En Wurzburgo, Alemania, en un solo año hubo veintiocho inmolaciones
públicas, con cuatro a seis víctimas de promedio en cada una de ellas,
en esta pequeña ciudad. Era un microcosmos de lo que ocurría en toda
Europa. Nadie sabe cuantos fueron ejecutados en total: quizá cientos de
miles, quizá millones. Los responsables de la persecución, tortura,
juicio, quema y justificación actuaban desinteresadamente. Sólo había
que preguntárselo.
No se podían equivocar. Las confesiones de brujería no podían basarse
en alucinaciones, por ejemplo, o en intentos desesperados de satisfacer
a los inquisidores y detener la tortura. En este caso, explicaba el
juez de brujas Pierre de Lancre (en su libro de 1612, Descripción de la
inconstancia de los ángeles malos), la Iglesia Católica estaría
cometiendo un gran crimen por quemar brujas. En consecuencia, los que
plantean estas posibilidades atacan a la Iglesia y cometen ipso facto
un pecado mortal. Se castigaba a los críticos de las quemas de brujas
y, en algunos casos, también ellos morían en la hoguera. Los
inquisidores y torturadores realizaban el trabajo de Dios. Estaban
salvando almas, aniquilando a los demonios.
Desde luego, la brujería no era la única ofensa merecedora de tortura y
quema en la hoguera. La herejía era un delito más grave todavía, y
tanto católicos como protestantes la castigaban sin piedad. En el siglo
XVI, el erudito William Tyndale cometió la temeridad de pensar en
traducir en Nuevo Testamento al inglés. Pero, si la gente podía leer la
Biblia en su propio idioma en lugar de hacerlo en latín, se podría
formar sus propios puntos de vista religiosos independientes. Podrían
pensar en establecer una línea privada con Dios sin intermediarios. Era
un desafío para la seguridad del trabajo de los curas católicos
romanos. Cuando Tyndale intentó publicar su traducción, le acosaron y
persiguieron por toda Europa. Finalmente le detuvieron, le pasaron a
garrote y después, por añadidura, le quemaron en la hoguera. A
continuación, un grupo de pelotones armados fue casa por casa en busca
de ejemplares de su Nuevo Testamento (que un siglo después sirvió de
base de la exquisita traducción inglesa del rey Jacobo). Eran
cristianos que defendían piadosamente en cristianismo impidiendo que
otros cristianos conocieran las palabras de Cristo. Con esta
disposición mental, este clima de convencimiento absoluto de que la
recompensa del conocimiento era la tortura y la muerte, era difícil
ayudar a los acusados de brujería.
La quema de brujas es una característica de la civilización occidental que, con alguna excepción política ocasional, declinó a partir del siglo XVI. En la última ejecución judicial de brujas en Inglaterra se colgó a una mujer y a su hija de nueve años. Su crimen fue provocar una tormenta por haberse quitado las medias.
En nuestra época es normal encontrar brujas y diablos en los cuentos infantiles, la Iglesia católica y otras Iglesias siguen practicando exorcismos de demonios y los defensores de algún culto todavía denuncian como brujería las prácticas rituales de otro. Todavía usamos la palabra "pandemónium" (literalmente, todos los demonios). Todavía se califica de demoníaca a una persona enloquecida o violenta. (Hasta el siglo XVIII no dejó de considerarse la enfermedad mental en general como adscrita a causas sobrenaturales; incluso el insomnio era considerado un castigo inflingido por demonios). Más de la mitad de los norteamericanos declaran en las encuestas que "creen" en la existencia del diablo, y el diez por ciento dicen haberse comunicado con él, como Martin Lutero afirmaba que hacía con regularidad. En un "manual de guerra espiritual", titulado Prepárate para la guerra, Rebecca Brown nos informa de que el aborto y el sexo fuera del matrimonio, "casi siempre resultan en infestación demoníaca"; y que la "música rock no 'surgió porque sí', sino que era un plan cuidadosamente elaborado por el propio Satanás.
Se hicieron multitud de ediciones del "Martillo de las Brujas", cosa
muy a tener en cuenta, partiendo de la idea de que entonces se hacían
pocas ediciones de libros y que pocos eran los que sabían leer y
escribir, a parte de monjes, clérigos y determinados nobles.
En las antiguas Grecia y Roma sólo las prácticas mágicas tendientes a causar daños eran condenadas y castigadas; la hechicería benefactora estaba permitida e incluso oficializada. Había la creencia de que ciertas personas podían dañar a otras en lo económico, lo político, lo atlético y en los empeños amorosos y que incluso podían causar la muerte. Dichas actividades eran patrimonio exclusivo de los dioses, quienes, contrariamente al Dios judeocristiano, no eran solamente buenos sino que estaban sujetos a los mismos impulsos de los seres humanos (y también a la hechicería humana). Ciertas diosas —por ejemplo, Diana, Selene o Hecate— estaban asociadas con la práctica de la magia malevolente, misma que ocurría por la noche de acuerdo con un ritual determinado, con su propia parafernalia y hechizos. Una historia contada por Apolius en el Asno de oro (siglo II, d.C.), que probablemente refleja una creencia popular, se centra en una presunta tendencia de las brujas de Tesalia (una región conocida por sus brujas) a roer los rostros de los hombres muertos; dichas brujas tenían el poder de asumir diversas formas animales para llevar a cabo sus tétricos propósitos.
Entre los pueblos germanos que se extendieron por Europa durante la decadencia y caída del imperio romano, el temor a las brujas también se filtró. Aquí nuevamente los dioses son patrocinadores y practicantes de hechicería, aunque del mismo modo los reyes practican y sufren la brujería malevolente.
Las leyes, tanto civiles como eclesiásticas, contra la práctica y
creencias de la brujería se activaron en España y en Galicia a
principios de la era cristiana. Carlomagno y otros gobernantes francos
condenaron dichas prácticas y creencias como malignas y supersticiosas,
por lo que aprobaron leyes más severas, incluyendo la pena de muerte,
para castigarlas. Los concilios y líderes eclesiásticos en ocasiones
vituperaban la creencia en la brujería, considerándola como mera
superstición y alucinación, como una reliquia del paganismo. Sin
embargo otras veces declaraban que era una práctica maligna que debía
ser suprimida.
2.- Algunas cifras.
Las cifras, por inesperadas, resultan asombrosas. Basándose en los resultados más recientes de investigación, se calcula que hubo cerca de 100.000 causas de brujería en Europa, de las cuales, la mitad, o sea, unas 50.000 personas acabaron en la hoguera. Pero, como podemos ver, la intensidad de las persecuciones varió mucho de país a país.
La densidad de persecución de brujas en Europa (Behringer1998:65 f )2
1.País
2.Ejecuciones (por cada mil)
3.Habitantes c. 1600
1.Portugal
2.7 (0,0007)
3.1000.000
1.España
2.300 (0,037)
3.8.100.000
1.Italia
2.1000? (0,076)
3.13.100.000
1.Países Bajos
2.200 (0,133)
3.1.500.000
1.Francia
2.4000? (0,200)
3.20.000.000
1.Inglaterra/Escocia
2.1500 (0,231)
3.6.500.000
1.Finlandia
2.115 (0,238)
3. 350.000
1.Hungría
2.800 (0,267)
3.3.000.000
1.Bélgica/Luxemburgo
2.500 (0,384)
3.1.300.000
1.Suecia
2.350 (0,437)
3.800.000
1.Islandia
2.22 (0,440)
3.50.000
1.Chequia/Slovaquia
2.1000? (0,500)
3.2.000.000
1.Austria
2.1000? (0,500)
3.2.000.000
1.Dinamarca/Noruega
2.1350 (1,391)
3.970.000
1.Alemania
2.25000 (1,563)
3.16.000.000
1.Polonia/Litauia
2.10000? (2,941)
3.3.400.000
1.Suiza
2.4000 (4,000)
3.1.000.000
1.Lichtenstein
2.300 (100,000)
3.3.000
La mitad de las quemas de brujas se produjeron como vemos en los estados alemanes, donde fueron ejecutadas 25.000 personas. Más poniendo el número de ejecuciones en relación con el de habitantes, vemos que Lichtenstein es el lugar donde más cruda fue la persecución: 300 quemas con relación a 3000 habitantes, corresponde a un 10 % de la población.
Según unas fuentes la muerte, en ejecución publica, de la primera bruja se produjo durante el año 1274, en Toulon (Francia). Es el primer caso documentado que la inexorable y cruenta Inquisición. Se llamaba Angele, una pobre mujer, viuda y sin fortuna, de mas de cincuenta años, que fué acusada de tener relaciones de todo tipo con el mismísimo Satanás.
Las relaciones mas escabrosas, diabólicas y satánicas están
detalladas en los libros, y fueron de carácter sexual, tuvieron como
consecuencia el nacimiento de un niño monstruoso, descrito en los
documentos de entonces, relativos al proceso, como un ser vivo híbrido,
dotado de una poderosa cabeza de lobo, y largo y escamoso rabo de
serpiente. Solo su tronco y extremidades, fueron aparentemente de tipo
normal, sus exigencias vitales, llegaban al extremo de necesitar
alimentarse con la carne y la sangre de otros niños. La Bruja madre
robó y asesinó bebés para dar de comer a su querido engendro, hasta que
fue descubierta y procesada.
Estocolmo, 1669, una junta de investigación de Estocolmo (Suecia)
sometió a interrogatorio a unos 300 niños pertenecientes a las
parroquias de Elfdal y Mora. Situadas en la región de Dalarne, que se
encuentra lejana a Estocolmo. Los funcionarios del gobierno condenaron
a ser quemadas a unas setenta mujeres acusadas de brujería por niños,
como también a 15 de los pequeños delatores a los que se les acusaba de
haber acudido en compañía de las supuestas brujas a uno de sus
infernales aquelarres. Otros 36 niños de nueve y doce años que fueron
acusados del mismo delito, recibieron el horrible castigo de ser
azotados durante un año todos los domingos frente a la Iglesia,
mientras que los otros infantes más jóvenes aun, fueron solamente
azotados en el mismo lugar tres domingos seguidos.
Todas estas ejecuciones tuvieron un reflejo brutal en otros pueblos cercanos y volvieron a producirse más hogueras y más muertes después de juicios descaradamente sumarios y poco serios. El horror de la fiebre de los inquisidores en el norte de Europa se había desatado con saña infernal.
En cuestión se trataba de una serie de supersticiones muy difundidas entre la inmensa mayoría de los pueblos nórdicos, mediante la cual todo el mundo sea cual fuere su clase social, creía en ninfas, duendes, espíritus y hechiceras capaces de levantar tempestades, ganar batallas y conseguir una protección especial llamada "Diabólica" por los Inquisidores.
Hay que decir que sin embargo en los países nórdicos nunca fue tan cruel la persecución a las hechiceras y brujas como en la Europa Central. La documentación correspondiente a la primera parte de la Edad Moderna, es tan abundante, que nos permite con gran seguridad decir cuántas de las quemas de brujas registradas se debieron a la Inquisición.
En España, Portugal e Italia, el Santo Oficio tenía tanto que hacer persiguiendo a judíos, mahometanos y protestantes, que no le quedaba tiempo para perseguir también a las brujas. La revisión sistemática de los archivos inquisitoriales nos demuestra algo muy distinto. Se calculó que la Inquisición en los países católicos del Mediterráneo llevó a cabo entre 10.000 y 12.000 procesos de brujería, que, no obstante, fueron sentenciados con penas menores o absolución.
Las teorías demonológicas no fueron asunto exclusivo de la Teología. Filósofos, matemáticos y físicos debatían seriamente dichas especulaciones en el seno de las universidades europeas más prestigiosas y duró hasta principios del siglo XVIII.
Al principio, España siguió a la zaga de otros países. De 1498 a 1522, el Santo Oficio condenó a once brujas a la hoguera. En 1526, la élite de teólogos española se reunió en Granada para elaborar unas nuevas instrucciones con respecto a la brujería. Dichas instrucciones no tuvieron su igual en otras partes.
a.- Cualquier bruja que voluntariamente confiese y muestre señales de arrepentimiento, será reconciliada sin confiscación de bienes, y recibirá penas salutarias para sus almas.
b.- Nadie será arrestado en base de las confesiones de otras brujas.
c.- Los Jueces averiguarán si las personas por ellos detenidas, ya han sido anteriormente sometidas a tortura por otras justicias.
d.-“ Preguntando a los demás residentes de la casa os enteraréis de si dichas personas, en la noche que aseguran haber asistido a la junta de brujas, realmente se ausentaron de casa, o si, por el contrario, estuvieron en ella toda la noche sin salir ”.
e.- Las instrucciones contenían también un párrafo, según el cual, todos los casos referentes a tan complicada materia, deberían siempre ser remitidos al Inquisidor General y su Consejo.
Con las instrucciones de 1526, se consiguió librar a España de la quema de brujas durante la mayor parte del siglo XVII.
Influida por Francia, en 1610, la Inquisición española volvió a introducir en el norte de España la pena de la hoguera. En total 7000 personas fueron acusadas de brujería. Todo ello podría haber terminado en un auténtico holocausto. Más, por suerte, el inquisidor Salazar, encargado de las pesquisas, se había comprometido a conseguir pruebas sobre la existencia de la temida secta diabólica.
En su informe al Inquisidor General, Salazar concluye: "No hubo brujos ni embrujados hasta que se empezó a hablar y escribir de ellos." Dicha investigación contribuyó a la definitiva abolición de las quemas de brujas en todo el Imperio Español.

De esta exposición histórica podemos sacar las siguientes conclusiones:
1. Mientras que la Inquisición solía mostrarse dura y tajante con judíos, mahometanos y protestantes, se mostró inusitadamente blanda en cuanto al castigo de la brujería y otras formas de delitos mágicos. Tan blanda, que considerado con los ojos de un europeo del norte o del centro de Europa, debió resultar un escándalo.
2. La Inquisición podía haber causado un holocausto de brujos en los países católicos del Mediterráneo - mas la historia nos demuestra algo muy diferente - la Inquisición fue aquí la salvación de miles de personas acusadas de un crimen imposible.
Porque la creencia en las brujas, no fue - como mucha gente cree, y como puede leerse por ejemplo en la Enciclopedia de la brujería y demonología de Robbins (1959, 1992) - invención de la Iglesia.
El concepto popular de la brujería como poder natural innato de la persona, se seguía rechazando. Sin embargo se admitía la existencia de brujas. Mas dichas brujas, para poder obrar, tenían necesariamente que haber pactado con el demonio. Del mismo modo se redefinió el don brujeril de transformarse en animales. Que el alma humana pudiera meterse en un animal - desde un punto de vista teológico -era imposible. Si la bruja se creía capaz de algo así, se lo debía al arte ilusorio del demonio. “Cuando la bruja se "come" a un ser humano, no es, así pues, la carne sino el "espíritu" de la carne, lo que devora. Pero esto se cree suficiente para que la víctima se consuma y muera.”
"A nadie le hagan creer, que un ser humano realmente pueda transformarse en animal", dice el Compendium maleficarum de Guazzo de 1608. A continuación siguen refinadas explicaciones de cómo el demonio puede inducir a una bruja a creerse transformada en lobo. Por ejemplo puede el demonio del simple aire crear una forma de lobo e introducirse él dentro de la misma, para hacer luego todo tipo de descalabros. Mientras tanto, yace la bruja en su cama y experimenta su apariencia de lobo como un hecho absolutamente real. En caso de que alguien consiguiese herir al ilusorio lobo, el demonio parte del cuerpo, de modo que la bruja, al despertar, crea firmemente que todo ha ocurrido en realidad (Guazzo 1929:51).
Parece que nos hallamos ante un único e idéntico complejo de tradiciones, difundido por todo el viejo mundo. Puede comprobarse lo mucho que tienen en común las creencias brujeriles europeas, asiáticas y africanas. Las ideas, por ejemplo, de juntas secretas de brujas, que en sus "aquelarres" nocturnos celebran banquetes a base de la carne de sus propios parientes; y la de que la brujería sea un poder innato para dañar a otros, transformarse en animales y volar por los aires, las comparten los tres continentes.
Incluso algo tan específico como es el dejar en la cama un cuerpo fingido, en lugar del propio, mientras la bruja acude al aquelarre, lo encontramos tanto en Asia, como en África y Europa. Son especialmente asombrosas las similitudes entre las creencias en brujas de Europa y la India, las cuales, en ambos casos, se remontan a la temprana Antigüedad (Henningsen 1997).
Para una mente teológica, la brujería resultaba absolutamente inaceptable. Por eso la Iglesia desechó desde un principio estas creencias como supersticiones paganas. De ello tenemos ejemplo en Dinamarca:
En el año 1080 escribió el papa Gregorio VII al rey Harald de Dinamarca quejándose de que los daneses tuviesen la costumbre de hacer a ciertas mujeres responsables de las tempestades, epidemias y toda clase de males, y de matarlas luego del modo más bárbaro.
El papa conminaba al rey danés para que enseñase a su pueblo, que aquellas desgracias eran voluntad de Dios, la cual deberían complacer con penitencias y no castigando a presuntas autoras.
La sabiduría de esta postura se refleja también en una crónica eclesiástica, al referir el caso de tres mujeres, quemadas por envenenadoras y perdedoras de personas y cosechas en 1090, cerca de Munich, diciendo de ellas, que murieron mártires.
El manual de Eymeric de 1376 no entra en el terreno de las brujas, pero reproduce la condena que el Canon episcopi (incluido en el Decreto de Graciano 1140) hace de aquellas mujeres que se creen capaces de volar por las noches en el cortejo de la diosa Diana. Por añadidura, dicho manual de Eymeric incluye el decreto del papa Juan XXII, de 1326, contra diversas formas de culto al demonio. En la versión comentada que Francisco Peña publicó en 1578 del manual de Eymeric, se habla bastante sobre la conjuración al demonio y la relación que con éste tienen los magos; pero la mención del aquelarre sigue brillando por su ausencia. En todos esos manuales es notorio, que el sortilegio ocupa el último lugar en la jerarquía de las herejías (Bethencourt 1994:180 f.).
La sabia postura de la Iglesia cambia alrededor de 1400, al ser reinterpretada la noción popular de la brujería, de modo que ésta resultaba también posible desde el punto de vista teológico. Los detalles sobre lo que se consideraba una nueva secta de brujos los encontramos, por primera vez, en dos tratados escritos a mediados de la década de 1430. El uno: Ut magorum et maleficiorum errores, por Clode Tholosan, juez seglar en la provincia de Dauphine. El otro: Formicarius, por el domínico Juan Nider. Con ambos se inicia la interminable serie de tratados demonológicos de los siglos XV, XVI y XVII.
Un problema especial representaba para los teólogos el supuesto vuelo de las brujas. Según la noción popular, el alma humana abandona el cuerpo, dejando a este yacer como sin vida. En tanto una persona no esté muerta, el alma y el cuerpo son inseparables. Si el demonio fuese capaz de extraer el alma del cuerpo de la bruja y devolverla luego a éste, sería un milagro - y no un milagro cualquiera - sería comparable al milagro de la Resurrección. La creencia de que las brujas se juntaban en asambleas nocturnas, como anteriormente se ha dicho, databa de muy antiguo. Pero la idea de que ocurriese bajo los auspicios del demonio, era innovación de los demonólogos.
Contemplemos ahora la revisión cronológica que se ha hecho de la persecución de brujas en Europa. No hace aún mucho tiempo que los historiadores coincidían en culpar a la Inquisición del surgimiento de dicha persecución.
Durante todo el siglo XIV cientos de hombres y mujeres, acusados de brujería, habrían sido quemados por las Inquisiciones de Toulouse y Carcasonne.
A partir de Hansen se sugiere también la seductora idea de que la Inquisición, tras haber exterminado a cátaros y valdenses, se volcó sobre las brujas para no quedarse inactiva.
La investigación más reciente ha demostrado algo totalmente distinto. Todos los datos sobre la sangrienta caza de brujas en el sur de Francia se remontan a un libro de divulgación escrito por el novelista francés Lamothe-Langon (1829). A mediados de 1970 un historiador inglés y otro americano demostraron, independientemente uno de otro, que las fuentes medievales presentadas por Lamothe-Langon jamás existieron, sino que las había inventado él para sazonar su relato (Cohn 1975; Yieckhefer 1976).
A raíz de este descubrimiento, la cronología se ha retrasado con casi cien años. La nueva imagen que se perfila se puede resumir como sigue: Los primeros aunque escasos informes datan de 1360. 0 sea, un siglo después de la supuesta quema en Toulouse. No fue la Inquisición quien inició la persecución sino la justicia civil en Suiza y Croacia. Resulta interesante ver cómo la Inquisición de Milán no sabía qué hacer con dos caminantes nocturnas, que en 1384 y 1390 confesaron haber participado en una especie de aquelarre blanco en el que el hada Madonna Oriente les instruía en la forma de ayudar a la gente a combatir la brujería.
Parece ser que la legalización de la caza de brujas tuvo su origen en las exigencias del pueblo, que presionaba a los tribunales civiles. Poco a poco, la Iglesia también hubo de adaptarse a esta corriente; pero la Inquisición no aparece involucrada en ese tipo de persecuciones con anterioridad al siglo XV.
Con el fin de obtener una idea más exacta de la participación del Santo Oficio en la caza de brujas, se ha examinado la relación de procesos hecha por Richard Kieckhefer, y se ha podido comprobar que los procesos por brujería propiamente dicha -en tanto cuanto estos puedan diferenciarse de los procesos por magia-están repartidos entre tribunales civiles, episcopales y de Inquisición.
De un cálculo aproximado de 1000 causas, el 63% fue juzgado por las autoridades civiles; el 17% corresponde a tribunales episcopales, mientras que el 20% corresponde a la Inquisición. La mitad de las 200 causas de que se trata, se debieron al inquisidor Heinrich Institoris, cuya persecución de brujas en el año 1484 había sido autorizada por una bula del papa Inocencio VIII.
Teniendo en cuenta la gran inseguridad que los cálculos ofrecen, a causa del material perdido y de la escasez de información sobre las cifras de las víctimas, todo parece indicar que la Inquisición no jugó tan importante papel, como invariablemente se le adjudica, en la persecución de brujos durante la Edad Media.
Bueno, eso en cuanto a la Edad Media. Pero ¿qué puede decirse de la Inquisición y la Edad Moderna?
Vewnos: Para el año 1525 aproximadamente, los tribunales
inquisitoriales de Europa se habían extinguido y la Era del Santo
Oficio medieval había tocado su fin. Entre tanto, una nueva forma de
Inquisición había visto la luz del día. Se trata de una Inquisición
"moderna", instituida sobre bases nacionales. La primera de este tipo
se estableció en España, en 1478, con bula papal. A la Inquisición
española, le siguieron la portuguesa (1531), y la "romana" (1542)
3.- La oración de las brujas. Como convertirse en bruja.
Las Brujas han ocupado siempre en la tradición popular un lugar preponderante. Entre muchos textos extraídos de la “Tradición" está este singular y antiguo texto que se ha venido repitiendo con variaciones a través de las centurias. Era la manera de convertirse en Bruja, si una mujer verdaderamente estaba predestinada a ello. Se acostumbraba a rezar antes una oración:
Su rezo era una especie de "Padre Nuestro" es decir una oración destinada a recibir los favores de "la oscuridad" y por la zona de Galicia (España) se recitaba comúnmente:
Pai sodes noso escollido
Para vos a gloria dar.
Pai sodes noso soleante
Para gloria vos dar;
Pai sodes noso no Xardín
Para gloria nos dar
Amai vos este meu corpo
Pra vosa alma consolar
Amén.
También se rezaba otra pequeña oración que venía a ser un "Acto de Fé" brujeril, este pequeño ejemplo procede de los casi desconocidos bosques de Portugal:
Credo saiba de mim - En certa estou,
creio que non son padre - Na groria en que estou.
Creio e quero creer - Como elle o illudiu
se Antonio e un duro - Sua gloria o permitiu.
Al tocar las doce de una noche con luna llena y sábado tercero de un año bisiesto, encenderás un fuego en la cocina, después recita 3 veces y echando al fuego sal, incienso resina blanca alcanfor y azufre:
Mikael dios del sol y del rayo, Samuel dios de los volcanes, Anoel dios de la luz, Astarot, Lucifer. Belzebú, espíritus superiores de los infiernos, dominadores de las inmensidades etéreas, sumo poder del infierno, atiende al ruego de la que aspira a ser tu esclava y transforma este fuego en las llamas del infierno.
Coloca las brasas en un caldero de cobre en el cual arrojarás el corazón de un macho cabrio, un sapo vivió y un cuarterón de azufre. Cuando esto todo este humeando empezaras a desnudarte y te untarás el cuerpo con manteca para después pronunciar estas frases mágicas:
Adonai, Sibila, Tiberina, Hermes, Magos, Dragones infernales. Gran Pitonisa de Endor, dadme el poder de volar al aquelarre. Sombras que a estas horas vagáis por el reino de las tinieblas, espíritus diabólicos, hijos de Satanás, admitirme en vuestras saturnales y en vuestros aquelarres. Dacme vuestra gracia, el valor y ciencia necesarios para practicar prodigios y ganar fortunas. Dadme parte en vuestros ritos, vuestras alegrías y vuestros tormentos. El fuego que el macho cabrio que os preside arroje su fuerza por mi boca, inflame mi pecho y me haga acreedora a sus caricias y adoración. Del rey de la noche y de todos vosotros soy esclava y sierva en cuerpo y alma. A vosotros me entrego en cuerpo y alma." Tenebras filio azpak Phares Nishkhap Nisan."
4.- Salem: todas ellas eran brujas.
La epidemia de brujería de Salem de 1692 es uno de los capítulos más oscuros en la historia de la intolerancia en el mundo. ¿Qué fue lo que causó la cacería de brujas en Salem, después de que el genocidio femenino se desvaneciera en Europa?. Muchos han sido los escritores e investigadores que han buscado una respuesta a la pregunta anterior desde el siglo XVII.
Por ejemplo, los clérigos coloniales de Estados Unidos, vieron en aquellos eventos la intervención directa del diablo para trastocar el bienestar común puritano que se había construido sobre los preceptos bíblicos en el nuevo continente. Autores posteriores hicieron a un lado la hipótesis diabólica, enfocándose en otras causas, algunas de ellas tan risibles como la de la presencia maléfica; nos remitiremos a las causas esbozadas y embozadas en el siglo XVII.
Los puritanos ingleses que se asentaron en el siglo XVII en Nueva Inglaterra creían, al igual que sus contrapartes europeos, en la existencia del diablo, así como en la posibilidad de que la brujería afectara su vida diaria. Se creía que las brujas eran seres humanos, especialmente mujeres, que habían acordado servir al diablo. Como pago a los favores que el ángel caído les otorgaba, las brujas debían traer la ruina a las comunidades cristianas donde vivían.
En Europa existen documentos fechados en el siglo XV que ya hablan de la persecución y quema de brujas. La brujería fue considerada desde siempre una herejía contra la iglesia y el castigo por esta falta era la hoguera o el empalamiento. Debido a su posición geográfica y a algunas diferencias culturales y religiosas con el resto de Europa, Inglaterra escapó durante varios años a la histeria de la quema de brujas. En la rubia albión, la brujería era considerada una felonía contra el Estado, y los felones eran colgados. Las mayores epidemias de brujas en Inglaterra ocurrieron durante periodos de convulsión política o social, por ejemplo, durante la guerra civil, cuando, en el decenio de 1640, alrededor de 200 brujas fueron ejecutadas. Pese a todo, el actual Reino Unido aportó poca leña a la quema total de brujas en Europa, cifra que se estima en 200 mil personas, casi todas mujeres.
Una de las comunidades más grandes que se estableció en una de las bahías de Massachusetts fue precisamente la de Salem, que fue levantada por ingleses en 1626. Para mediados de 1630, cuando la disponibilidad de tierra estaba casi agotada y el deseo de sus pioneros de ampliar sus territorios había crecido, otro grupo de colonos se estableció al oeste de Salem. Esta última área pronto fue conocida como la aldea de Salem, que para 1660 también había prosperado notablemente en lo que concierne a la posesión de tierras.
Una vez establecidos los nuevos colonos, éstos se percataron que los vínculos que los unían con la Salem pionera cada vez eran más débiles, por lo que empezaron a velar por sus propios intereses. Así, una de las primeras exenciones que lograron con respecto a la madre Salem fue la de la vigilancia y leyes militares. Para 1672, la independencia de los nuevos colonos era casi un hecho, al permitírseles construir una parroquia.
Sin embargo, la parroquia nunca fue independiente de la iglesia que regía lo mismo a la vieja que a la nueva Salem, por lo que la gente de este último lugar, si deseaba hacer algún trámite eclesiástico, debía caminar varios kilómetros en condiciones francamente hostiles. Asimismo, la iglesia de Salem cobraba impuestos muy altos a su similar de la aldea. La lucha entre los dos pueblos, uno por independizarse y el otro por mantener el control, desembocó en una fractura religiosa que amenazaba estallar en cualquier momento. Para febrero de 1687 arribaron a Salem los jueces John Hathorne y Bartholomew Gedney, quienes a la postre ganarían una fama oscura, pues fueron las autoridades más feroces en la caza de brujas que estaba por venir.
En 1689, los aldeanos de la joven Salem sentían que tenían la independencia clerical a tiro de piedra y celebraron el nombramiento de su cuarto ministro religioso, el reverendo Samuel Parris, quien era un hombre de voluntad férrea que a menudo se refería en sus sermones al conflicto eterno entre el bien y el mal, entre Cristo y Satán, así como a los enemigos que acechaban dentro y fuera de la iglesia.
Por su parte, muchos clérigos de la madre Salem se referían continuamente a los nuevos colonos como personas poco temerosas de Dios que llevaban una vida licenciosa, y sugerían que tales faltas serían castigadas algún día no muy lejano por el Altísimo. Ese día no muy lejano se presentó a finales de enero y principios de febrero de 1692, cuando Betty, de nueve años de edad, y Abigail Williams, de 11 —hija y sobrina del reverendo Parris, respectivamente—, además de Ann Putman, Mary Walcott y la esclava india de Parris, Tituba, fueron acusadas de “sufrir aflicciones”.
¿A qué aflicciones se referían los acusadores? Un reverendo de nombre John Hale especificó de la manera siguiente los síntomas aflictivos: “Esas niñas han sido mordidas y pinchadas por agentes invisibles; sus brazos, cuellos y espaldas así lo demuestran… En ocasiones permanecen mudas, sus bocas se detienen, sus gargantas se cierran, sus labios se tuercen y su tormento es tan fuerte que podría conmover a una piedra; hay que sentir compasión por ellas”.
Una vez que se determinó que los síntomas de las jóvenes afligidas no pertenecían a ningún tipo de epilepsia y después de comparar su caso con otro similar ocurrido tres años atrás en Boston, la gente de Salem llegó a la conclusión de que estaba frente a un caso clásico de embrujamiento.
Los adultos presionaron a las jóvenes para que éstas identificaran a los agentes que les estaban haciendo daño. Por otro lado, una mujer llamada Mary Sibley denunció que Tituba, la esclava del reverendo Parris, había cocinado un pastel utilizando, además de los ingredientes habituales, la orina de las niñas. La gente ya no tuvo dudas y aseguró: “El diablo se ha levantado entre nosotros y su furia es vehemente y terrible”, tal y como lo escribió en su diario personal el propio reverendo ¡Samuel Parris!
Finalmente, para llegar al fondo de las cosas, fueron llamados tres atormentadores, quienes, con su acostumbrada paciencia y eficacia, arrancaron no solamente la verdad a las acusadas sino también algunos trozos de carne viva de éstas. En medio de gritos de dolor, de intolerancia religiosa y racial, dio inicio la peor cacería de brujas que el nuevo mundo tenga memoria, un concepto que ha quedado inscrito en el gran diccionario de la infamia humana y que se exhuma cada vez que el odio de cualquier calaña cabalga alegremente por las amplias llanuras de la historia.
5.- Mujeres sabias: brujas, universo femenino de sombras.
El reino de las brujas se ha erigido lo mismo en las parcelas infantiles de los cuentos de hadas que en el largo devenir de los mitos; desde ahí, la bruja ha encantado la conciencia humana durante miles de años. Para los psicólogos sociales —según Carole Fontaine, profesora de la materia Viejo testamento en la Escuela Teológica Andover Newton—, la bruja representa definitivamente el lado oscuro de la presencia femenina. Es la sombra. Es la mujer fuera de todo control.
¿Qué es una bruja? ¿Cuándo se originaron las creencias en este ser fantástico? ¿Existen o sólo son creaciones bizarras de la imaginería humana? Las preguntas podrían extenderse de manera ilimitada, aunque lo cierto es que con el paso de los siglos la imagen de la bruja ha sufrido una transformación extraña. En la antigua Escandinavia, Freya, la diosa de las profecías, surca los cielos en un carruaje. En la mitología griega es una mujer hermosa poseedora de sortilegios mortales. La hechicera Circe encantó con sus brebajes mágicos en forma vino de miel a los marineros de Ulises. Después, con el toque de su vara mágica, convertía a los hombres en cerdos. Todavía muchos siglos atrás, en la tradición hebrea, una mujer llamada Lilith, de cabello largo y rojo, irrumpía en los hogares desprotegidos para robar niños y el semen de los hombres.
La imagen de la bruja ha dejado su impronta en la conciencia moderna. No obstante, en sus orígenes primitivos los seres femeninos mágicos que poseían poderes sobrenaturales no eran vistos como fuentes de maldad. Por ello algunos investigadores del folklore de los pueblos hallan la génesis de la bruja en las deidades antiguas, cuyos poderes eran benignos.
Aquellas diosas, objetos de decenas de esculturas cuya antigüedad se remonta a más de dos mil años, fueron reverenciadas por sus habilidades mágicas para alentar la fertilidad de los campos. Deidades de creación todopoderosa manejaban a su antojo las fuerzas ocultas del universo. Durante miles de años, también, han recibido muchos nombres, pero todas fueron diosas supremas que presidían el congreso de las fuerzas sagradas de la vida y de la muerte, reverenciadas por aquellos que dependían de la tierra para su supervivencia. Elizabeth Say, profesora asociada de la Universidad Estatal de Estudios Religiosos, en Northridge, California, apunta: “La gente que dependía de la tierra para su sustento, de los ciclos de la naturaleza, de las capacidades reproductoras de la tierra, asociaba las fuerzas naturales con el cuerpo femenino, por lo que la identificación de lo femenino con lo sagrado poseía un sentido lógico”.
¿Cuáles eran los poderes mágicos que poseían las mujeres sabias?
Registros de la antigua Turquía describen cómo la mujer sabia se
sentaba dentro de un círculo sagrado, dibujado con sal, para recitar
conjuros mágicos. Sus objetos rituales eran simples, aunque se creía
que poseían poderes dirigidos a la salud y protección. Eran personajes
positivos en sus sociedades. Ningún rey tomaba decisiones sin su
consejo. Los ejércitos no podían recobrarse de una derrota de no mediar
los rituales sagrados de las “sabias”. Ningún bebé podía nacer sin
ayuda de las deidades.
¿Dónde se produce la gran bifurcación entre la expedición de ceremonias
sagradas y los rituales que más adelante serían conocidos como
brujería? Carole Fontaine dice al respecto: “Una de las cosas que a
menudo vemos en el desarrollo de la historia de las religiones es el
papel predominante que las diosas jugaron en la cosmogonía de los
pueblos y que paulatinamente perdieron”.
Otros investigadores consideran que cuando los hebreos se asentaron en la tierra de Canán, alrededor del 1300 antes de nuestra era, impusieron la visión patriarcal de su origen. Algunos creen que en la historia de la creación bíblica, Eva es la versión mortal de la deidad antigua Ashtaroth. En el Jardín del Edén es a Eva a quien se responsabiliza por la caída de toda la humanidad. Obedeciendo las leyes de la Biblia, los hebreos condenaron la brujería como una práctica pagana, prohibiéndola en cada uno de los rincones de la tierra de Canán.
Paradójicamente, a pesar de la prohibición, una de las historias más misteriosas de la Biblia describe un encuentro mágico entre un rey bíblico y una bruja. Esta historia se ubica en un periodo en que el rey Saúl libra una batalla feroz contra los enemigos más poderosos de los israelitas. En la víspera de la batalla de Gilboa, el atribulado rey se reúne con una hechicera prohibida, con la esperanza de que ella conjure a un espíritu que pueda aconsejarlo desde la tumba. Es un relato fascinante, ya que precisamente fue Saúl quien casi desapareció a las brujas de la faz de la tierra.
Saúl visita a la bruja en la villa de Endor, en las afueras de Nazaret. Le pide que conjure al profeta Samuel, quien reposa en su tumba, para sí recibir la sabiduría que el rey requiere para la batalla. Sin embargo, el fantasma de Samuel no trae consigo buenas nuevas, pues predice al rey que éste morirá en la batalla. La predicción se cumple al día siguiente.
¿Qué hace una historia así en la sagrada Biblia, en una época ominosa para la brujería? Es uno de los misterios más antiguos que aún permanece sin respuesta.
6.- Más mujeres, más brujas: la herbolaria, motivo de persecución.
Pocas conductas en la historia de la humanidad se han salvado de la represión. Las hierbas, aunque parezca increíble, también han sido motivo de persecución, sobre todo las que cumplían una función contraceptiva. Las hierbas han acompañado a la mujeres en su larga lucha por evitar embarazos no deseados.
En Italia, a finales de la Edad Media, los miembros de una secta de fertilidad denominada “I Benandanti” mantuvieron entretenidos duelos con unas presuntas brujas de la localidad, quienes al parecer practicaban el control natal y el aborto. La Inquisición, para que no se pensara que actuaba de manera parcial, colocó a ambos grupos en el cadalso. Tales son los primeros debates entre la curandería —que a fin de cuentas desembocaría en la medicina— y la iglesia católica, la cual llegó a sugerir —hinchada de fervor religioso en favor de la procreación— que incluso el esperma era proclive de contener almas. Por el otro lado se estableció la medicina, que también se volvía menos tolerante y más profesional.
En la imaginación popular las brujas han estado siempre asociadas con la escoba. Empleada por ellas para volar por el aire, generalmente para dirigirse a los aquelarres. Esta creencia parece ser casi universal en todos los tiempos y regiones.
La escoba esta conectada con la varita mágica, ya que desde siempre se ha asociado con el servicio de la equitación mágica.
La madera de que estaban hechas ambas, era a menudo, según rezan los grimorios de avellano y olmo escocés. Aunque en tiempos de Delancre, las brujas del sur de Francia, preferían la madera llamada "Souhandourna", que era la "Cornus Sanguinea", la llamada popularmente "Madera de Perro".
“En medio de huracanes y tempestades, en el mismo corazón de la oscura tormenta, el convoy de brujas, montando a horcajadas en sus escobas, viajaba rápido hacia el aquelarre, profiriendo blasfemias y lujuriosas risotadas.
Sus horrendas risas y maléficas blasfemias sonaban más alto que el choque de los elementos desatados en el cielo, y se mezclaban con temible desacuerdo con el frenético sonido del vendaval y el horroroso aullido de los lobos”.
7.- Una religión oscura: el renacimiento de la práctica de la brujería.
A través de las centurias la imagen de la bruja declinó ostensible y gradualmente. Para principios del siglo XX, la hechicera atemorizante había sido reducida a una figura grotesca de Halloween o en sinónimo de suripanta. Peso a todo, en lo que es un fenómeno sorprendente, la bruja y sus antiguas artes han experimentado un dramático renacimiento en este fin de siglo.
Alrededor de 200 mil hombres y mujeres de Estados Unidos y Europa actualmente practican y estudian de algún modo la brujería. ¿Por qué, en países con una amplia y oscura tradición de acosamiento a la brujería, los individuos deciden transitar por un camino alguna vez considerado ominoso? Según Marie Guerrero, suprema sacerdotisa del Templo de los Nueve Velos, con sede en Los Ángeles, la brujería se ha ido desprendiendo de “interpretaciones erróneas; por ejemplo, los rostros verdes y los sombreros de pico; la voladora nocturna; el concubinato con el diablo. Existen demasiadas connotaciones negativas y mitos sobre las brujas, aunque yo les aseguró que no son ciertas”.
¿Qué estimuló el renacimiento moderno de la brujería? Los investigadores han localizado ese renacimiento en la obra sorprendente de una joven arqueóloga británica llamada Margaret Murray. En su libro no exento de controversia, The Witch Cult in Western Europe, publicado en 1921, Murray presentó una teoría novedosa: que en la historia de Europa, la brujería no fue simplemente un culto oscuro sino una fuerza religiosa dominante. Argumentó que las brujas perseguidas durante los siglos XV, XVI y XVII practicaban una religión pagana de amplia aceptación en el viejo continente.
La visión romántica de Murray, de un culto poderoso de brujas, fue desechada por la mayoría de los historiadores. No obstante, el libro reactivó la fascinación por la brujería. Para mediados del presente siglo, la brujería moderna se convirtió en un sendero espiritual para miles de creyentes, quienes denominaron a su nueva religión “Wicca”, término derivado de una antigua palabra anglosajona que significa “arte de la sabiduría”. Inspiradas por sus orígenes remotos, las brujas modernas basan sus conocimientos en los elementos rituales más simples —velas, hierbas, incienso y cristales—, los cuales, según los creyentes, están imbuidos de propiedades mágicas. La forma en que funcionan dichos poderes se reduce a controlar las fuerzas de la naturaleza.
De todos los rituales de la brujería contemporánea, el Sabbath es quizá el más importante. Hay que apuntar que el moderno Sabbath no tiene ninguna relación con el ritual llevado a cabo en la época en que la quema de brujas alumbró los horizontes culturales tanto de Europa como de Estados Unidos. Es decir, los pactos con el diablo han quedado en el olvido. El Sabbath actual se realiza a mediados de verano, en la noche más corta del año. Brujas y brujos se reúnen en las colinas y juntos celebran la estación. Para las brujas de este fin de siglo, como para las que esculpieron la leyenda, lo divino no está separado del mundo. Todo lo contrario, el mundo es el plano de lo sacro. No hay ningún lugar a dónde ir, simplemente el cambio es continuo y eterno, siempre de manera circular.
La brujería de nuestros tiempos no se ha mantenido al margen de la moda light. Atrás quedaron las épocas en que un simple testimonio oral, proviniera de donde proviniera, era más que suficiente para convertir en aceite a la hechicera más recalcitrante. Hoy, las amantes de la noche utilizan sus poderes para redactar libros de recetas afrodisíacas, horóscopos, cursos de aromaterapia, fabricación de velas multicolores y de vez en cuando para hacer unas cuantas limpias. ¿Por qué? Simplemente porque las brujas modernas se adhieren a su código ético, de “Haz lo que tienes que hacer, pero sin lastimar a nadie”, tal y como lo señala Janet Farrar, autora del libro The Witches´ Way: “Cuando te conviertes en una bruja, lo primero que tienes que aprender es acerca del poder natural del universo, que está alrededor de todos nosotros y que utilizamos todo el tiempo. Puedes quemarte los dedos con él. Por eso lo debes utilizar sabiamente, en un sentido siempre positivo”.
Carole Fontaine, profesora de Viejo Testamento en la Andover Newton
Theological School, es un poco más explícita en el tema: “Creo que la
gente de hoy, por lo menos la de este siglo, no cree en la brujería,
puesto que vive en un mundo mecanizado. La materia está muerta para
nosotros. Es algo que debe ser explotado. No está imbuida con poderes
mágicos. Considero, sin embargo, que debemos empezar por remover el
viejo universo newtoniano, que debemos movernos a través de un universo
de posibilidades infinitas planteado por Einstein, dentro de un mundo
posmoderno, donde comprendamos poderosamente el efecto de los eventos
al azar y el efecto de la observación”.
El siglo XX se ha distinguido por la convivencia de viejas y nuevas
creencias, así como de renacimientos, en el que la bruja ha regresado
una vez más a reclamar su antigua herencia, que ha sido etiquetada como
maligna, pero que a partir de las investigaciones de Margaret Murray
han tomado un renovado sesgo, inclinándose a rescatar un legado de
sabiduría tradicional y natural. Y algo han obtenido las brujas en esta
época de escepticismo e indiferencia: que la Wicca, el sendero
espiritual de las voladoras nocturnas, actualmente tenga la categoría
de religión y que, al igual que otras religiones, descansa en sus
propios dogmas, que en este caso son la fe en los poderes divinos y el
respeto profundo en las fuerzas de la naturaleza.
DESDE http://poetaserrantes.lacoctelera.net



cuando menos te lo esperas va la vida y te sorprende
tanto tiempo de vacio que se llena de repente
he vuelto a ver a un buen amigo a mi colega de siempre
ese que nunca se olvida, ese que vive en tu mente
como celebrando un gol nos pegamos un abrazo
pareciamos dos crios nerviosos por encontrarnos
como te trata la vida, como te tratan los años
que alegria me da verte
y ver que en ti nada ha cambiado
y de repente se paro el reloj
y volvimos a cantar la envidia por jose,
un bocata, una cerveza por el callejón,
y senti con alegria como nos aplaudía el corazón,
y volvimos a ser guerreros por la libertad
y la luna nos prestó las llaves de toas las calles de la ciudad
y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos
maullando en el tejado de la princesa del barrio
volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas
y a cantar por camaron en todas las esquinas
paseamos por el barrio rebuscando en sus paredes
los nombres de viejos colegas con los nuestros aparecen
éramos una familia que se divierte y se defiende
cuantas guerras en la espalda guiñándole un ojo a la suerte
y de repente se paro el reloj
y volvimos a cantar la envidia por jose,
un bocata, una cerveza por el callejón,
y senti con alegria como nos aplaudía el corazón,
y volvimos a ser guerreros por la libertad
y la luna nos prestó las llaves de todas las calles de la ciudad
y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos
maullando en el tejado de la princesa del barrio
volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas
y a cantar por camaron en todas las esquinas
y volvimos a sentirnos como lobos callejeros
fabricantes de la risa, buscadores de respeto
volvimos a pretar el cinturon de nuestras vidas
y a cantar por camaron en todas las esquinas
y volvimos a ser guerreros por la libertad
y la luna nos prestó las llaves de toas las calles de la ciudad
y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos
maullando en el tejado de la princesa del barrio
volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas
y a cantar por camaron en todas las esquinas
y volvimos a ser guerreros por la libertad
y la luna nos prestó las llaves de toas las calles de la ciudad
y volvimos a sentirnos compañeros de los gatos
maullando en el tejado de la princesa del barrio
volvimos a ponerle pegamento a nuestras vidas
y a cantar por camaron en todas las esquinas

El Arrebato - Hoy Todo Va A Salirme


![[Renunciación2.jpg]](http://4.bp.blogspot.com/_D6o0iOGkfUk/SYlBLOKAJLI/AAAAAAAAAng/Q7bmUZibtLo/s1600/Renunciaci%C3%B3n2.jpg)
Estamos tan llenos de información sobre las cosas, y sobre nosotros mismos, que andamos perdidos por la senda del desconocimiento, alienados del alma del mundo, del alma de las cosas y de nuestra propia alma. Extra-vagantes y aletargados, poseídos de un saber ex-céntrico con aroma y sabor de coherencia.
Perro, flor, árbol, persona, piedra, río... son solo conceptos que prefiguran una información perceptiva, a la vez que nos alejan de la esencia real de lo percibido; de modo que la fuente del aprendizaje se establece en la dualidad objeto percibido/sujeto perceptor, manteniéndonos fuera del verdadero conocimiento.¿Podrá la luz abrirse paso entre tantos conceptos e informaciones asentadas en nuestras atiborradas mentes? Aprendemos: "los vegetales no hablan ni piensas", "las piedras no son seres vivos", "los animales no tienen consciencia de si mismos, no sufren", nuestro universo tiene tres dimensiones"... Así que, ¡eso almacenamos en nuestras mentes...!. Y más vale que a nadie se le ocurra oír hablar a un perro, o escuchar el gemido desgarrador de un olmo talado, o algo similar! ¡Y mucho menos tener alguna experiencia en otra dimensión!, puesto que resultaría tremendamente peligroso.
Así las cosas, es mejor continuar nuestra andadura como pobres mortales tridimensionales y desalmados, al abrigo de cualquier otra verdad que no sea la de nuestras inamovibles y cientificistas convenciones, acerca de lo que es, de lo que no es, y de lo que puede ser.
Y bien, nosotros nos lo perdemos. Si; nos lo perdemos nosotros, y nuestro planeta, y nuestra galaxia, y la evolución... ¿O es que acaso pensamos que la evolución sólo es algo que nos concierne a nosotros en exclusiva? Pero la evolución no es solo cosa nuestra, aunque las convenciones hayan ocupado nuestra consciencia sumiéndonos en la noche. La evolución concierne al planeta, al universo y a toda vida y vibración. Pero nada, parece que vamos por la vida haciendo lo que Hegel –burlándose de los materialistas de la época- decía: “Si los hechos contravienen la teoría, peor para los hechos”. Sin escucha, dormida y a oscuras nuestra mente no ve nada más que conceptos carentes de sentido, y vamos tan aletargados por la vida, tan muertos, que no nos damos cuenta, de casi nada, de cuánto nos rodea. Tomamos una florecilla, nos gusta o no, la olemos y la tiramos otra vez sin habernos percatado de ningún sentido... ¡La florecilla, los animales, los árboles, las piedras, el agua, los metales... Todo en la vida tiene un sentido! Todo en la vida se une en un solo canto con el sonido del cosmos, del cual, nosotros somos sólo una ínfima parte. Porque desde la más ínfima partícula, hasta una estrella, pasando por la hormiga, la flor, el ser humano y la montaña, somos lo mismo y estamos estrechamente Inter.-relacionados… Pero seguimos orgullosos sin enterarnos de nada como sacos andantes repletos de información, con grandes ojos que no ven y orejones que no escuchan. Tal vez, en un instante fugaz, uno despierta un poco y vive el milagro de la naturaleza, percibe que todo tiene una voz, una razón de ser, un momento, un nacimiento, una muerte, un renacimiento; que todo vibra y se mueve en constante ritmo, que toda materia habla, gime, comunica su vibración y se esfuerza por la evolución y en la vida. Pero nosotros, peregrinos sin fin hacia una tierra de no se sabe dónde, seguimos dando por sentado que sólo es procesable y aprehensible aquello que es medible y cuantificable desde lo que nuestro cinco sentidos pueden oír, oler, ver, gustar y tocar; y con un sonoro portazo de ciencia oficial perceptivo-cognitiva, seguimos la marcha tranquilos y cerrados a toda otra percepción, ignorando todo conocimiento sobre la vida majestuosa que nos rodea y nos habita. Y si esa misma vida y realidad contradice nuestras teoría, pues peor para la vida y la realidad, cómo bien decía Hegel: "Si la teoría contradice los hechos, peor para los hechos" tratando de poner en evidencia la ceguera del materialismo positivista.
Y no es que no tengamos señales en nuestra ruta, que a lo largo de la historia nos indican una y otra vez los pasos del despertar, del desenseñarse. Porque señales, "haberlas haylas" es mas, en realidad lo único que hay son señales. De modo que si tan solo pudiéramos dejar un huequecito en ese saco repleto de falsa sabiduría andante, la luz podría iluminar poco a poco nuestra oscuridad y esas señales saltarían a nuestro encuentro deseosas de guiarnos con veracidad... Pero no hay caso.
Hoy que todo el mundo anda loco por enseñar y ser maestro, se me ocurre que lo que nos hace falta es un "desenseñador", alguien que, como lo hacia el personaje de Hinton en sus relatos científicos sobre la cuarta dimensión, nos ayude a desaprender y a erradicar todas esas convenciones que obstaculizan en nosotros el desarrollo de nuestras potencialidades, de toda nuestra ternura y de toda nuestra humanidad. Esa es la función clave y magistral de todo maestro que verdaderamente lo sea, como lo fueron desde Lao Tse a Bakunin, pasando por Diógenes, Sócrates, Spinoza, Schrödinger y Heisemberg. Porque, ¿no es "desenseñar" lo que hace Krishnamurtri cuando dice la imagen que uno tiene de la realidad, es diferente y distinta de la realidad misma o cuando señala que comprender intelectualmente es como decir bananas? ¿Y no es desenseñar lo que propone Lao Tse cuando dice: "Confieso que no hay nada que enseñar... hoy hablo de una manera y mañana de otra, pero el Camino permanece siempre mas allá de las palabras y de la mente. Se simplemente consciente de la unidad de las cosas”?
Hay que poner un desenseñador en nuestras vidas, ¡y estamos de suerte!, porque en cada uno de nosotros mora uno dispuesto a barrer aprendizajes inútiles de nuestras neuronas y de nuestro corazón, porque la vida es algo que apenas entendemos y nos esforzamos por encasillarla en grupos de cosas muertas y cosas vivas más allá de lo que la vida es. Dejemos que actúe porque aun estamos a tiempo.
En realidad, cada instante es todo el tiempo del mundo para retomar el camino del despertar, ya que el tiempo no es nada más que otra de las muchas variables en las que transitamos descarriados y de la que debemos también "desenseñarnos".
Hinton,
el creador del termino "desenseñador" ("Unlearning" en el original),
narraba que nuestro espacio mental (¿nuestra consciencia, nuestro
espíritu?) es hiperespeso, y que nos impedimos atravesar el umbral de
la tercera dimensión, y circular por dimensiones superiores, (la
cuarta. quinta o enésima dimensión), a fuerza de considerar como
verdades absolutas, lo que solo son convenciones limitativas que
nosotros mismos hemos construido y damos por sentadas.
En los
relatos de Hinton, este personaje, hace que las viejas y limitativas
convenciones se desvanezcan liberando a la mente de su cautiverio; pero
Hinton no cuenta que dentro de cada uno de nosotros, aguarda paciente
un desenseñador, dispuesto a funcionar en cuanto le dejemos realizar su
tarea.
A veces le ponemos a las cosas de siempre, palabras nuevas y pensamos que lo nuevo son las cosas y la vida, cuando lo eternamente viejo y nuevo es lo que es; en suma, lo que cualquiera puede escuchar y ver, si no se para a pensar que grupo de fibras y haces nervioso-sensitivos está utilizando, y que grupos celulares van a procesar y a canalizar la percepción en el cerebro, además de cuan cuantificables serán los resultados. Si por un segundo logramos esa vista y esa escucha en la luz, estamos en el camino de vuelta a casa, hemos conectado nuestro propio desenseñador interno.
En cierta ocasión alguien alababa el mérito de Miguel Ángel, capaz de convertir un burdo y tosco pedazo de piedra de mármol en esculturas tan sublimes...¿Cómo lo hace? -le preguntaron al Maestro-. "Yo no hago nada, ni tengo ningún mérito: desbarato la piedra y saco lo que ella lleva dentro". Sin duda, Miguel Ángel, no solo había conectado con su desenseñador interno, sino que él mismo lo era.
Nuestros cuerpos tridimensionales se resisten a la existencia de otras dimensiones, y es justamente esa resistencia lo que esclaviza a nuestro ser a esta tercera dimensión. La cuarta dimensión, la quinta o la enésima, no son dimensiones nuevas, lo único que las hace nuevas, es el hecho de que la ciencia oficial, hoy desde las teorías cuánticas, las abra a la luz de la posibilidad. Pero esas dimensiones son tan eternas como nosotros, y han sido tan transitadas por la humanidad, cómo lo es el metro de Madrid para los madrileños. ¿Es la escucha y la visión cuatridimensional, el fenómeno que denominamos percepción extrasensorial?... Nunca lo averiguaremos desde las convenciones tridimensionales positivistas que damos por sentadas en nuestra consciencia.
Conectemos con nuestro "desenseñador" y salgamos a pasear: "Lo mismo que el mundo puede revelarse como partículas, el camino puede revelarse como seres humanos. Aunque el mundo y las partículas no son la misma cosa, tampoco son algo diferente. Aunque el cuerpo cósmico y tu cuerpo no son la misma cosa, tampoco son algo diferente. Mundos y partículas, cuerpos y seres, tiempo y espacio: son todas expresiones transitorias del camino. Invisible, inaprensible, el camino está más allá de todo intento de análisis y de clasificación. Al mismo tiempo, su verdad está allí donde te dirijas. Si puedes dejarlo partir de tu mente y rodearlo con tu corazón, vivirá dentro de ti para siempre". Lao Tse, autor de estas palabras era un gran desenseñador. Cada uno de nosotros posee dentro de si el suyo. Escuchémoslo.
El
arte de desaprender, es un antiguo legado inscrito en los albores de la
humanidad, puesto de relieve en los mensajes que todos los grandes
pensadores de todas las culturas nos han dirigido hasta hoy. Es un
proceso vivencial arduo, cuyo pasaje requiere una experiencia
iniciática de vaciado y despojo, de muerte y renacimiento, que
interpela lo mas profundo de nosotros e impregna nuestra cotidianidad
de un estado de alerta y de vida armónica, desbaratando nuestro
acontecer rutinario y acercándonos a un encuentro real de nuestro ser,
en un despertar alborozado de comunión con la vida. Todo psicoterapeuta
debe, de algún modo, atravesar e instalarse en este pasaje de conexión
continua con el "desenseñador" interno. Y toda psicoterapia debiera
basarse en este desaprender, si pretende que el individuo se redescubra
en su verdadera dimensión inalienable; ya que solo desde ahí será
posible el trabajo de conjugación y reconciliación con lo esencial de
cada ser humano, consigo mismo, y con la humanidad. El arte de
desaprender es un proceso de vaciado, de muerte y renacimiento, que nos
lleva a la libertad.
(Uno de los capítulos de mi libro publicado en dos ediciones, las dos agotadas: "Las máscaras del yo o de robot a persona")
Carmen moreno Martín,
Alias Hannah
DESDE http://serrizomatico.blogia.com



![[descalza2.jpg]](http://2.bp.blogspot.com/_tFXcZhehw-g/SN1GjtrAaOI/AAAAAAAAAcM/HD2UNlfFoIU/s1600/descalza2.jpg)


En qué camino crecerá la hierba?
porqué hoy no vino alguien a su contienda?
qué puente estará roto?
porqué una mano no se crispo otro poco?
A qué ciudad tendrá un color marchito?
y porqué una vida no dejo nada escrito?
qué sueño tendrá hambre de una palabra,
de una gota de sangre?
Hubo un no fue bajo un jamás
hubo un tal vez bajo un quizás
hubo un regué bajo un frutal
hubo un llegué bajo un andar.
Hoy la pregunta
luego el viento hace un gesto
la hace un rol
por un fuego que no des a tiempo
puede no salir el sol.
Qué salto a las estrellas será tarde
de una esperanza raquítica y cobarde?
qué mundo submarino no será nuestro?
porqué un vigor no vino?
Qué misterio vital del universo
quedará oscuro esperando su verso?
En fin, que maravilla, la indiferencia
contra la pesadilla.
Hubo un no fue...
Hoy la pregunta...

![[Explorar.jpg]](http://4.bp.blogspot.com/_VjNXEMCqdFU/SYY1A8isuuI/AAAAAAAAAF0/Oer2HRGrYg8/s1600/Explorar.jpg)

Pasas todo tu tiempo esperando
Por esa segunda oportunidad
Por un comienzo que lo haría bien
Siempre hay una razón
Para no sentirse lo suficientemente bien
Y es duro al final del día
Necesito alguna distracción
Oh, hermoso descargo
Las memorias se escurren por mis venas
Déjame descargar
Y más liviana tal vez
Encuentre algo de paz esta noche
En los brazos de un ángel
Me alejo volando de aquí
Desde esta fría y oscura habitación de hotel
Y lo interminable a que le temes
Has sido sacado del resto
De tu ensueño silencioso
Estás en los brazos de un ángel
Puede que encuentres algún confort allí
Tan cansado de la línea recta
Y dondequiera que voltees
Hay buitres y ladrones a tu espalda
Y la tormenta sigue dando vueltas
Tu sigues construyendo la mentira
Que hiciste por todo lo que te falta
No hace diferencia
Escaparse una última vez
Es más fácil creer en esta dulce locura, oh
Esta gloriosa tristeza que viene a mis rodillas
En los brazos de un ángel
Me alejo volando de aquí
Desde esta fría y oscura habitación de hotel
Y lo interminable a que le temes
Has sido sacado del resto
De tu ensueño silencioso
Estás en los brazos de un ángel
Puede que encuentres algún confort allí
Estás en los brazos de un ángel
Puede que encuentres algún confort allí

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